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¿Cómo generar un comunicado de prensa realmente efectivo? 5 tips que no puedes ignorar

Los comunicados de prensa son una de las herramientas más utilizadas dentro de las estrategias de relaciones públicas ya que, a través de estos boletines, tanto agencias como marcas buscan ampliar el alcance de sus mensajes aprovechando la participación en la difusión que los medios de comunicación pueden tener.

Sin embargo, frente a la gran cantidad de información que se genera día a día, conseguir que se publique una nota de prensa proveniente de una marca, es una tarea cada vez más complicada.

Por tal razón, compartimos cinco tips para generar un comunicado de prensa con mayores posibilidades de ser reproducidos por los medios de comunicación:

1.-Encuentra el valor editorial

Ya sea que estemos hablando de un lanzamiento, nombramiento o evento realizado por la marca es importante encontrar el mejor ángulo informativo para cada tema, de tal manera que siempre exista un verdadero valor editorial en lo que se quiere comunicar. Por tanto es necesario preguntarse cuál es la relevancia que el mensaje tiene para las audiencias finales y actuar en consecuencia.

2.-Genera el mensaje adecuado para cada medio

El número de fuentes a las que se puede tener acceso cada vez son mayores y más diversas, con lo que el mensaje de una marca puede ser útil para diversos medios siempre y cuando sea visto desde perspectivas diferenciadas que se adapten a las líneas editoriales de cada canal. Es por eso, que la recomendación es adecuar la información a cada medio de manera independiente para diversificar las formas en las que esta se puede transmitir y sea atractiva para más medios.

3.-Materializa el beneficio

Hablar sólo de aquello que la marca hace sin dar un contexto sobre las razones y las soluciones que estas acciones pueden proponer, restará relevancia al mensaje que se desea transmitir.

Es importante generar un vínculo entre un problema general, la posición de la marca frente a esta situación y las resoluciones que tiene al respecto para alentar el interés tanto de los medios como de las audiencias finales.

4.-Apuesta por comunicación dinámica

Tanto medios de comunicación como audiencias finales se encuentran en un mundo saturado de información, razón por la cual es importante pensar en una manera dinámica de presentar la información. Por tanto, aunque el formato de boletín clásico aún tiene relevancia, es recomendable pensar en opciones más dinámicas para transmitir la información ya sea en forma de infografías o net releases, por ejemplo.

5.-No olvides el contenido adicional

Para muchos medios, replicar de manera textual la nota de prensa generada por las agencias de RP es una práctica que está fuera de sus normas editoriales con lo que siempre están en búsqueda de más información. Facilitar este material puede ser la diferencia entre ser publicado o no, por lo que es importante pensar en incluir una breve descripción de la marca o empresa, algunas ligas de acceso a materiales gráficos o bien a contenidos adicionales que puedan ampliar la información otorgada en la nota original.

vía Generar un comunicado de prensa efectivo: tips.

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Una rueda de prensa… ¿porque me da la gana? | byenrique.com

Rueda de prensa IHace ya unos años, durante el turno de preguntas de una rueda de prensa, un reconocido periodista de cierto sector, hoy relevante directivo de comunicación de una renombrada empresa de ese sector, lanzó la célebre pregunta: “¿podrían decirnos cuál es el motivo de esta rueda de prensa?” Los pobres portavoces se quedaron pálidos y ni supieron qué contestarle. El citado y no nombrado periodista acababa de desmontar el pretendido evento informativo. Ayer, otro portavoz, este de la clase política, dio un “salto de calidad” cuando a una pregunta semejante respondió “porque me da la gana”. Y ahí se quedó tan ancho.

La rueda de prensa es una de las herramientas más contundentes que tienen las personas y las organizaciones para comunicar, pero también una de las más arriesgadas. Las buenas prácticas en Comunicación dicen –o deberían dejar muy claro- que para desarrollar una acción comunicativa de este calibre debe existir, ante todo, un buen motivo, un objetivo definido que bien lo justifique. Fundamentalmente, una noticia o una revelación que añada información crucial a otra. Requiere mucha organización y preparación previa –aparte de toda la logística- como para gastar recursos y energías en la comunicación de un hecho que luego resulte poco relevante, que pudiera haber sido difundido a través de otro medio menos ambicioso, por ejemplo una nota de prensa.

Si los medios a los que se convoca no perciben la relevancia de la noticia, posiblemente nos peguemos el batacazo, asistan cuatro gatos e incluso ninguna persona; si acuden periodistas y no ven contenido noticioso o interesante en lo que se les está contando, pueden tener la sensación de que se les está haciendo perder el tiempo; si no les satisface la información que se les ofrece, pueden pasar a preguntar sobre otros temas que sí les interesen, y la noticia que demos quizás sea otra muy distinta de la que pretendíamos dar a conocer, a lo mejor mucho menos positiva. En este último caso, habrá que reconocer que nos habrá salido el tiro por la culata.

Básicamente, algunos motivos que justificarían la convocatoria de una rueda de prensa, independientemente del sector en que nos desenvolvamos, serían:

– Un anuncio –producto, estrategia, decisión empresarial o personal…- que realmente va a marcar un hito en la actualidad informativa, cuando no que va a cambiar el panorama de su entorno o sector. Y que no bastará con contarlo y explicarlo, sino que deberemos satisfacer el interés que en nuestra audiencia va a suscitar.

– La presencia de una personalidad relevante, que por distintas razones no comparece con asiduidad, y cuya opinión, valoraciones o puntos de vista van a ser ampliamente requeridos por los medios.

– Un acontecimiento o hecho noticioso de gran repercusión, ante el que los medios reclaman nuestro parecer. Estos van desde un consejo de ministros a un resultado deportivo, pasando por determinados sucesos, puede tratarse de situaciones gozosas -como nos hayan dado un premio- o ciertamente críticas, como haber presuntamente provocado una catástrofe. Esta modalidad de rueda de prensa sería reactiva, frente a las dos anteriores, que tendrían carácter proactivo.

Por el contrario, a continuación ciertos motivos o situaciones –algunos textuales y literales- que en ninguna manera justificarían la parafernalia de la rueda de prensa:

– Un anuncio –producto, estrategia…- que en efecto es noticioso pero cuya trascendencia es relativa. Aquí cabe tener la perspectiva suficiente como para saber calibrar y dimensionar adecuadamente la táctica a seguir.

– Un hecho externo que nos afecta pero cuya repercusión ha sido limitada. Puede que nos sintamos en la necesidad de reaccionar pero, al medir mal la respuesta, posiblemente estemos otorgando a tal hecho una dimensión que en realidad ni la merecía ni nos convenía.

“Llevábamos tiempo (quizás dos semanas) sin convocar a la prensa y no podíamos estar más…”.

– Necesidad imperiosa –y a veces repentina- de darse un baño de multitudes, sin tener exactamente nada nuevo que contar y sin siquiera saber qué decir.

– La euforia colectiva de un grupo de personas –generalmente sobrevenida en la sobremesa de una copiosa comida- que les impulsa a contratar una sala del hotel más cercano y convocar a golpe de teléfono, sobrados de poder de convocatoria y convencidos de que tienen algo fundamental que anunciar. Recuerdo que aquí una vez conté un caso así.

“Porque me da la gana”. Esta nueva argumentación queda para los anales, pero no sugiere más que una huida hacia adelante, cuando el portavoz se ha visto acorralado al darse cuenta de que se hubiera quedado mejor callado. Y en su pecado lleva su penitencia.

En definitiva, ponerse delante de la prensa nunca es un trance fácil, por mucho que creamos en nuestro mensaje y en nuestra credibilidad, y desde luego por mucho afán de protagonismo que a veces nos entre. Por supuesto hay que prepararlo siempre muy bien, pero el primer ejercicio de esa preparación es plantearse muy honestamente si nuestro fin justifica esos medios. Y que a la postre no se nos vuelvan en contra.

Una rueda de prensa… ¿porque me da la gana? | byenrique.com

Rueda de prensa IHace ya unos años, durante el turno de preguntas de una rueda de prensa, un reconocido periodista de cierto sector, hoy relevante directivo de comunicación de una renombrada empresa de ese sector, lanzó la célebre pregunta: “¿podrían decirnos cuál es el motivo de esta rueda de prensa?” Los pobres portavoces se quedaron pálidos y ni supieron qué contestarle. El citado y no nombrado periodista acababa de desmontar el pretendido evento informativo. Ayer, otro portavoz, este de la clase política, dio un “salto de calidad” cuando a una pregunta semejante respondió “porque me da la gana”. Y ahí se quedó tan ancho.

La rueda de prensa es una de las herramientas más contundentes que tienen las personas y las organizaciones para comunicar, pero también una de las más arriesgadas. Las buenas prácticas en Comunicación dicen –o deberían dejar muy claro- que para desarrollar una acción comunicativa de este calibre debe existir, ante todo, un buen motivo, un objetivo definido que bien lo justifique. Fundamentalmente, una noticia o una revelación que añada información crucial a otra. Requiere mucha organización y preparación previa –aparte de toda la logística- como para gastar recursos y energías en la comunicación de un hecho que luego resulte poco relevante, que pudiera haber sido difundido a través de otro medio menos ambicioso, por ejemplo una nota de prensa.

Si los medios a los que se convoca no perciben la relevancia de la noticia, posiblemente nos peguemos el batacazo, asistan cuatro gatos e incluso ninguna persona; si acuden periodistas y no ven contenido noticioso o interesante en lo que se les está contando, pueden tener la sensación de que se les está haciendo perder el tiempo; si no les satisface la información que se les ofrece, pueden pasar a preguntar sobre otros temas que sí les interesen, y la noticia que demos quizás sea otra muy distinta de la que pretendíamos dar a conocer, a lo mejor mucho menos positiva. En este último caso, habrá que reconocer que nos habrá salido el tiro por la culata.

Básicamente, algunos motivos que justificarían la convocatoria de una rueda de prensa, independientemente del sector en que nos desenvolvamos, serían:

– Un anuncio –producto, estrategia, decisión empresarial o personal…- que realmente va a marcar un hito en la actualidad informativa, cuando no que va a cambiar el panorama de su entorno o sector. Y que no bastará con contarlo y explicarlo, sino que deberemos satisfacer el interés que en nuestra audiencia va a suscitar.

– La presencia de una personalidad relevante, que por distintas razones no comparece con asiduidad, y cuya opinión, valoraciones o puntos de vista van a ser ampliamente requeridos por los medios.

– Un acontecimiento o hecho noticioso de gran repercusión, ante el que los medios reclaman nuestro parecer. Estos van desde un consejo de ministros a un resultado deportivo, pasando por determinados sucesos, puede tratarse de situaciones gozosas -como nos hayan dado un premio- o ciertamente críticas, como haber presuntamente provocado una catástrofe. Esta modalidad de rueda de prensa sería reactiva, frente a las dos anteriores, que tendrían carácter proactivo.

Por el contrario, a continuación ciertos motivos o situaciones –algunos textuales y literales- que en ninguna manera justificarían la parafernalia de la rueda de prensa:

– Un anuncio –producto, estrategia…- que en efecto es noticioso pero cuya trascendencia es relativa. Aquí cabe tener la perspectiva suficiente como para saber calibrar y dimensionar adecuadamente la táctica a seguir.

– Un hecho externo que nos afecta pero cuya repercusión ha sido limitada. Puede que nos sintamos en la necesidad de reaccionar pero, al medir mal la respuesta, posiblemente estemos otorgando a tal hecho una dimensión que en realidad ni la merecía ni nos convenía.

“Llevábamos tiempo (quizás dos semanas) sin convocar a la prensa y no podíamos estar más…”.

– Necesidad imperiosa –y a veces repentina- de darse un baño de multitudes, sin tener exactamente nada nuevo que contar y sin siquiera saber qué decir.

– La euforia colectiva de un grupo de personas –generalmente sobrevenida en la sobremesa de una copiosa comida- que les impulsa a contratar una sala del hotel más cercano y convocar a golpe de teléfono, sobrados de poder de convocatoria y convencidos de que tienen algo fundamental que anunciar. Recuerdo que aquí una vez conté un caso así.

“Porque me da la gana”. Esta nueva argumentación queda para los anales, pero no sugiere más que una huida hacia adelante, cuando el portavoz se ha visto acorralado al darse cuenta de que se hubiera quedado mejor callado. Y en su pecado lleva su penitencia.

En definitiva, ponerse delante de la prensa nunca es un trance fácil, por mucho que creamos en nuestro mensaje y en nuestra credibilidad, y desde luego por mucho afán de protagonismo que a veces nos entre. Por supuesto hay que prepararlo siempre muy bien, pero el primer ejercicio de esa preparación es plantearse muy honestamente si nuestro fin justifica esos medios. Y que a la postre no se nos vuelvan en contra.

Tomado de: http://byenrique.com/2014/11/11/una-rueda-de-prensa-porque-me-da-la-gana/