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Grecia: la prensa más influyente del mundo se alinea con la “Troika” | media-tics.com

Por Miguel Ormaetxea

 

El posicionamiento de los medios de comunicación más influyentes del mundo sobre la crisis griega nos ofrece claves esclarecedoras sobre el juego de intereses oculto. Por un lado, vemos cómo se acentúa un periodismo cada vez más parcial, acrítico, de trinchera, que sirve a grupos de presión muy eficaces. Pero también se puede observar una creciente oleada de críticas contra el Gobierno griego tras el “no” del referéndum, alineándose cada vez más con los postulados ortodoxos de la “Troika”.

El diario británico “Financial Times” y su otro “brazo armado”, “The Economist”, (el Grupo Pearson, propietario del diario rosa, posee también el 50% del semanario), son ahora los medios de referencia global más influyentes. El diario tiene identificados a unos 3 millones de personas que deciden casi todo lo más importante que ocurre en la geoeconomía mundial. El advenimiento digital ha potenciado extraordinariamente la capacidad de estos dos medios para influir en la información globalizada. Ambos se muestran marcadamente críticos contra el Gobierno griego de Syriza y con la situación creada tras el “no” del referéndum. “No, ¿para qué?”, titula “The Economist”. No se sabe a qué han votado “no” los griegos, en una maniobra política que tacha de desastrosa, “una victoria vacía” para el líder griego, dice “The Economist”. “Un referéndum absurdo”, remacha. El semanario se atreve a pronosticar que el Gobierno griego pronto empezará a pagar sus cuentas con pagarés que, con el tiempo, se convertirán en una moneda paralela. “La incompetencia del señor Tsipras es solo su propia culpa”.

El diario británico, por su parte, no deja de criticar también la lentitud y la incapacidad de Bruselas para manejar la situación. Como se demuestra a lo largo de la trayectoria del prestigioso rotativo, los intereses de la City de Londres, profundamente contrarios al euro, marcan la línea editorial de fondo de este diario. La City de Londres es uno de los principales centros financieros del mundo, que los británicos han sabido mantener por ahora en una posición muy por encima de la que le corresponde en el reparto de las finanzas globalizadas. Defiende con uñas y dientes sus prerrogativas, que tal vez constituyen el último bastión del añorado imperio británico. No es casualidad que la City se haya beneficiado grandemente de la salida de capitales griegos. Los armadores griegos, la segunda industria del país después del turismo, han sacado en masa su dinero de Grecia para llevarlo a Londres. La mayor parte de las empresas marítimas griegas tienen oficinas en la capital británica. Los armadores no quieren oír hablar de pagar impuestos en Grecia y están preparados para dejar su país de origen si la crisis se profundiza. De hecho, la salida de Grecia de la zona euro podría ser muy positiva para la industria marítima griega: los ingresos son en dólares y los costes salariales locales serán en dracmas devaluados.

Toda la oligarquía helena ha sacado en masa su dinero del país. Muchos especuladores griegos se están haciendo ricos con los monumentales vaivenes de la Bolsa de Atenas. Mientras la oligarquía hace su agosto con la crisis, el pueblo griego atraviesa un calvario interminable. Las poderosas familias helenas son en gran medida responsables del clientelismo y de la corrupción que se enseñorean de una economía griega muy lejos de la competitividad.

Para “The Wall Street Journal”, la posibilidad de una salida de Grecia de la zona euro es cada vez más probable, e incluso puede llegar a ser aconsejable. El riesgo de contagio a otros países de la zona euro es menor de lo que parece, dice el influyente diario económico norteamericano. Cita a Jonathan Loynes, economista de la consultora británica Capital Economics: “habrá sin duda presiones políticas de países como España para cortar el paso a las exigencias griegas”.

Las reacciones en Alemania están entre las más duras publicadas en el mundo, a tenor de una opinión pública que clama por expulsar a Grecia del euro. El “Frankfurter” fulmina directamente a Tsipras, al que hace principal responsable del actual desastre. En todo el Este de Europa, el clamor contra el Gobierno griego es unánime. “Los eslovacos no perderán un solo euro más a causa de los griegos”, ha dicho el primer ministro eslovaco, mientras que su homólogo finlandés afirma que “el Gobierno griego, en vez de decir la verdad a su pueblo, le ha empujado a votar contra las reformas necesarias”. Todavía más severos se muestran los responsables polacos y la prensa del país. “Los griegos han dicho “no” a la ayuda europea y, por tanto, han dicho “no” también a la zona euro”, ha dicho el primer ministro polaco.

Es curioso observar que en el asunto de la crisis griega se han dado la mano los partidos de ultraderecha europeos, empezando por el poderoso partido francés de Le Pen, con los nacionalistas antieuropeos y con la “coalición de ultraizquierda” que defiende a Syriza. Como diría Tony Judt, “algo va mal” cuando se dan la mano la ultraderecha y la izquierda radical.

vía Grecia: la prensa más influyente del mundo se alinea con la “Troika” | media-tics.com.

¿Dejarías que los medios te usaran para obtener datos? Llega el periodismo de sensores | eldiario.es

Laura Albor

El concepto de periodismo ciudadano entra en una nueva dimensión con los sensores (los de tu móvil, los que se acoplan a una placa de Arduino…) Ahora cada ciudadano, cada lector, puede desempeñar un rol activo en la generación de datos noticiables. La pregunta es: ¿hasta qué punto estarías dispuesto a recoger datos para que un periodista escriba un reportaje?

Una placa Arduino (Foto: arduino.cc)
Una placa Arduino

Imagina que un periodista tuviera el ambicioso objetivo de saber en qué comunidad autónoma se hace más deporte, en cuál se duerme mejor o dónde se producen las hortalizas de mejor calidad. Son solo ejemplos ficticios, pero hoy sería posible que el propio reportero, echando mano de la colaboración ciudadana, llevara a cabo el estudio para descubrirlo. ¿Cómo? Aprovechando que todos llevamos un móvil en el bolsillo y que está plagado de sensores.

El llamado “periodismo de datos” está cobrando cada vez más protagonismo dentro de los medios. Esta rama de la comunicación procura ofrecer un tratamiento claro, ordenado y comprensible de los datos a la audiencia. De hecho, según John Keefe, periodista de la WNYC radio de New York y pionero en esta materia, el correcto tratamiento de éstos marcan una diferencia sustancial a la hora de contar una historia.

“Candidatos a las elecciones, empresas, ayuntamientos, entes y organizaciones no gubernamentales; todo el mundo está utilizando datos. Y muchos tienen que ver commigo, contigo y con las personas de las que escribimos en nuestros artículos. Por lo tanto,  para empezar, el periodismo necesita entender los datos disponibles y lo que se puede hacer con ellos”, afirmaba Keefe en una entrevista. “Hoy día, esto simplemente forma parte de la narración de una historia. Ignorar esta parte del mundo significaría quitar algo a tu público, a nuestra democracia. Hablo en serio. Por tanto, cuanto mejor seamos capaces presentar estos datos al público en general y de contar las historias que dependen de ellos, mejor conseguiremos hacer un gran periodismo”.

El proceso que ha de seguir todo periodista a la hora de elaborar cualquier contenido (Foto: Mirkolorenz | Wikipedia.org )
El proceso que ha de seguir todo periodista a la hora de elaborar cualquier contenido

Y ahora volvamos a los sensores, unos dispositivos que hacen posible obtener esos datos de la fuente más directa y que van un paso más allá de lo que nos pueda contar un informe del Gobierno o estudios pagados por empresas. Van hacia el “hazlo tú mismo”: a través de la participación ciudadana, de drones o de redes, estos dispositivos permiten recopilar datos sobre prácticamente cualquier cosa que puedas imaginar.

Entre los ejemplos que siempre salen a la luz cuando se habla de este tipo de periodismo se encuentra el caso de Air Quality Egg, un dispositivo diseñado para medir la presencia de CO2 (dióxido de carbono) y NO2 (dióxido de nitrógeno), los principales y más tóxicos contaminantes de la atmósfera. En este proyecto, cada ciudadano funciona como una estación de lectura que puede compartir sus resultados a través de internet con otros usuarios y con los periodistas, que pueden utilizar esos datos como para sus artículos.

Otro ejemplo es el Cicada Tracker que desarrolló, precisamente, la radio en la que trabaja John Keefe. La idea era elaborar un mapa colaborativo con la probabilidad de aparición de cigarras (bastante conocidas por su peculiar ‘canto’) en diferentes puntos de Nueva York. Para ello se llamó a la participación de los ciudadanos que, haciendo uso de sensores, midieron la humedad y temperatura del suelo para determinar cuándo y dónde se daban las condiciones óptimas para la aparición de estos insectos.

También son experimentos curiosos los que realizó el profesor de la Universidad de Nebraska Matt Waite para ver el trato que recibía su maleta durante un vuelo obGeigie, un proyecto de medición colectiva del nivel de radiaciones en Japón, nacido a raíz de la catástrofe de Fukushima.

“Además de ‘open data’ o de datos obtenidos de fuentes no abiertas, la difusión de sensores de bajo coste y de un movimiento de activismo cívico permite vislumbrar un futuro en el que el periodismo de datos también se basará en los datos producidos ‘desde abajo’, sobre todo en ámbito ambiental”, afirma Alessio Cimarelli, miembro del Spaghetti Open Data. “Las palabras clave del periodismo de sensores son pocas, pero decisivas: datos abiertos, códigos y ‘hardwares’, alianza virtuosa con la administración pública, creación de comunidades de usuarios involucrados y enfoque hiperlocal, pero exportable”.

Es fácil imaginar, por tanto, cómo toda esa cantidad de información generada por los propios ciudadanos genera grandes oportunidades en el ámbito periodístico. Se amplía el horizonte a la hora de abordar hechos noticiables y surgen nuevas fuentes a las que recurrir, pudiendo contrastar la información ofrecida por empresas u organismos públicos. Así, el periodista ya no depende de estudios o informes que elaboran cada cierto tiempo empresas o instituciones para conseguir una determinada información: él mismo puede organizar una comunidad para conseguirlo.

“El periodismo de sensores es especialmente útil en países en vías de desarrollo, donde en ocasiones los datos simplemente no existen”, afirma Pitt. “Creo que los sensores de bajo coste tienen potencial y, si bien no son los de mayor calidad, eventualmente pueden llegar a proporcionar algunos datos”.

Ahora bien, ¿cómo hacerlo? De momento parece que  Arduino es la tecnología que mejor se está acogiendo en este campo. Se trata de un conjunto de componentes electrónicos y ‘software’, ambos libres, que permiten leer sensores, controlar motores… Según los expertos, las ventajas de usar esta tecnología radican en quepermite hacer prototipos en poco tiempo, a un bajo coste y que cuenta además con una enorme comunidad a nivel global que brinda soporte y herramientas para mejorar la tecnología.

Detalle del mapa de Italia en la parte posterior del modelo Arduino UNO (Foto: Cristina Sánchez)
Detalle del mapa de Italia en la parte posterior del modelo Arduino UNO

Ante este panorama, el reto que se plantea ahora para los periodistas es verificar toda esa información, procesarla, extraer conclusiones y sobre todo, ser capaces de contar una historia que resulte interesante para su audiencia. Aunque tal vez lo más difícil sea encontrar quien quiera participar como ‘cobaya’ en sus reportajes porque… ¿Tú lo harías?

Tomado de: http://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/hardware/periodismo-sensores-tecnologia-datos_0_315669213.html

Se acerca el ‘crash’ del periodismo – Manipulaciones sobre Gaza | comunicacionsellamaeljuego.com

Nunca estuvo tan mal el periodismo. Se nos va por el desagüe. El conflicto de Gaza está dejando ver como nunca el mal periodismo que hacen los diarios tradicionales en España. El día que murieron 100 palestinos, El País llevó esa noticia a la portada de su web de esta curiosa manera:

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Sí: mueren 13 soldados de Israel y 100 palestinos (la mayoría, civiles, y 17 de ellos, niños), e ilustran la cosa con una foto del dolor de los israelíes. ¿Casualidad? Puede. Lo que pasa es que si eso lo hicieron el domingo 20 de julio, el lunes 21 volvieron a las andadas con algo parecido:

Soldados-Israel-Evacuan-herido-elpais

Según la propia noticia de El País, mueren “unos 120 palestinos sólo este domingo. Tres de cada cuatro eran civiles y más de uno de cada cinco, niños“. O sea, que asesinan a decenas de inocentes civiles palestinos y El País vuelve a acompañar la noticia con una foto que habla del dolor de los militares de Israel. Muy ecuánime…

Rematamos el repaso del enfoque de El País con lo que pasó ayer viernes en su web, en la que hubo frenéticos cambios en el titular de una misma noticia, con el lógico cachondeo de la gente en Twitter:

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Alguien debió de pegar un pescozón a alguien, y unos minutos después… ¡voilà! Titular cambiado:

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Tras el revuelo, volvemos a ver otro cambio más:

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No hablamos de un solo medio, sino de una tendencia clara (que completo más abajo con otros ejemplos): los medios públicos y los diarios antiguos se alinean con todo lo que quiera pedirles el Gobierno. Es una alianza con el poder en la que dan la espalda a su trabajo: contar noticias tal y como suceden.

Ayer viernes, un portavoz del Gobierno de Israel acusó a Yolanda Álvarez, la corresponsal de TVE en Gaza, de ser una “activista de Hamás”, por su cobertura sobre el conflicto. ¿Qué hizo TVE ante un ataque tan brutal a una de sus periodistas? Nada. Repito: NA-DA. Ni una palabra. Yolanda Álvarez ha puesto rumbo a España “por razones personales” y mientras ella se juega la vida por haber sido señalada por un Gobierno extranjero de ser una terrorista, España no hace nada por ella. En cualquier país normal, Rajoy tendría que haber exigido disculpas a Israel, que ha puesto en peligro la vida de una periodista española.

En El Mundo, la salida de Pedro J. Ramírez sirvió para lo que estaba diseñada: para que el periodismo para los lectores se convierta en un cabaret en el que triunfa el “pídeme que toque la que quieras, Mariano“. Un ejemplo perfecto de esa sólida pareja de baile formada por Gobierno y diarios antiguos lo tenemos en este post en el que conté cómo El Mundo entierra el periodismo para regalarle al Gobierno una portada mentirosa contra Podemos.

¿Otra perla de El Mundo? El jueves llevaron un encarte publicitario de 32 páginas en el que se alaban las maravillas de Guinea Ecuatorial, un país del que hace sólo ocho meses el diario dijo que “trata a los periodistas como ratas” y  que es “un régimen que viola los derechos humanos con una élite corrupta y la inmensa mayoría de la población en la miseria”.

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De ABC y La Razón, ni hablamos. En definitiva, no parece casual que los viejos diarios se desplomen en ventas. A mí me da que su pérdida de lectores va de la mano de su pérdida de papeles. Y su deserción del periodismo tiene mucho que ver con la pasta que en todo el mundo tienen los israelíes, con los fondos de inversión, con las pérdidas millonarias y los créditos pendientes…en resumen, con lo de poderoso caballero es don dinero. Es una estrategia que funcionó…hasta que llegaron las redes sociales, los blogs y los medios independientes que en la red desmontan tanta patraña.

Antes el periodismo solía controlar al poder. Hoy, en los viejos diarios se besan en los morros con un Gobierno que ha visto en este romance contra natura su oportunidad para pastorear a los medios a cambio de ayudarles a que su quema se retrase algo. Lo último es la mal llamada Tasa Google, que es en realidad el Canon AEDE, un atentado a la democracia cocinado al alimón por los medios de AEDE y el Gobierno del Partido Popular (lee lo escrito por Ricardo Galli, David Bollero, Enrique Dans o Carlos Otto).

De 750 medios referenciados en Google News, sólo unos 70 son de AEDE. Y aun así, han impuesto al Gobierno una ley que les perjudicará a todos ellos con tal de que el Gobierno les regale unos 80 millones de euros al año, que nadie sabemos de dónde van a sacar. ¿Qué gana un Gobierno que regala 80 millones de euros a los medios que van camino del abismo…? Imagínatelo: barra libre de masajes en la espalda de los directores de esos medios a cada uno de sus ministros.

Pedro J. se relame las heridas agazapado y cuenta muerto de asco los millones que obtuvo por dejar su droga -el trabajo-, a la espera de su momento para volver al periodismo que le hace sentirse vivo. “Sueña con volver aclamado, como Steve Jobs“, me decía el otro día Mario Tascón. Pero eso no va a pasar. Los directivos del diario que fundó, El Mundo, prefieren una huida hacia adelante fusionándolo con ABC, y ganar así tiempo mientras agotan sus carreras y esquilman a sus accionistas.

Ni por un momento ha tenido ninguno de esos directivos la tentación de decir: “vamos a poner patas arriba el diario y vamos a reinventarnos para captar de nuevo a los lectores“. Ese camino -que es muy difícil, ojo- no estuvo nunca en sus planes. Antes prefieren pedirle a papá Gobierno que les dé la paga. Mientras la tengan, seguirán hundiendo la credibilidad de sus medios. Decía hace poco el maestro Ramón Lobo que “los periodistas somos parte del problema de la casta a la que alude Pablo Iglesias. Por desgracia, los análisis lúcidos vienen sólo de quienes, como Ramón, ya no están en ninguna de esas viejas cabeceras. Y en sus redacciones, los periodistas sensatos tiemblan de miedo callados mientras sus jefes afinan para tocar la música como lo hacía la orquesta del Titanic…

Tomado de: http://comunicacionsellamaeljuego.com/se-acerca-el-crash-del-periodismo/

8 de cada 10 periodistas piensan que los medios están perdiendo poder

La pérdida de autoridad frente a los poderes político y económico, el cambio de modelo llevado a cabo por Internet, en especial por las redes sociales, y los recortes acarreados por la crisis económicas son las principales causas a las que los propios periodistas echamos la culpa de la caída en la credibilidad de los medios de comunicación.

Al menos éstas son las conclusiones de 120 profesionales de la comunicación que han señalado lo que, para ellos, son las principales causas de que los medios de comunicación tengan una imagen cada vez más llamada, sobre todo, entre los más jóvenes. Lo han hecho como parte de la elaboración del II Estudio sobre la profesión periodística, llevado a cabo por Gas Natural Fenosa y la Asociación de Periodistas de Información Económica.

Comenzamos por el principio. Para dos tercios de los periodistas encuestados, es decir, 80 de los 120 profesionales, piensan que el periodismo está perdiendo poder con respecto a la política y la economía. Y es que, cada vez más las noticias, o los propios eventos periodísticos, patrocinados por entidades económicas o empresas -ejemplo de ello es este mismo informe-; una situación que complica que, más tarde, este mismo medio que recibe la publicidad, critique más tarde a dicha entidad.

Para entendernos y yendo un poco más lejos, digamos que es más complicado que El Mundo o El País denuncien las últimas infracciones de empresas públicas o las sanciones al Banco Santander cuando dependen por igual tanto el Ejecutivo como de los bancos para que les salven de sus deudas. Una situación que indigna y bloquea la labor de los periodistas.

Aún así, un tercio de los profesionales, es decir, los otros 40, piensan que la libertad de los periodistas se encuentra al mismo nivel que los últimos años, de hecho, para ellos, piensan que tan sólo ha podido disminuir un 5% o, incluso, aumentar un 10%. Incluso, existe un 17% que, aunque mínimo, también es significativo ya que señalan que aún así ha aumentado la influencia, motivado a su entender por la diversidad de canales.

Por tanto, ofrecer información de calidad (un 19%) y la independencia de poderes (un 13%) son otros temas que también preocupan en los profesionales de la información.

La información en tiempos de crisis

Por otro lado, casi la mitad de los periodistas apuntan a que los medios de comunicación han sabido tener “un papel neutral” en la crisis evitando la tendencia tanto al halago como al rechazo crónico hacia el Gobierno -una posición cuestionable mirando según qué medios-.

No obstante, 8 de cada diez han percibido un incremento del espacio dedicado a la información económica y de empresas, reconociendo que “es más importante” en tiempo de crisis ya que contribuye a la explicación de la situación real a los ciudadanos.

Con todo, la llegada de Internet y la TDT ha provocado una aumento en la diversidad de la oferta, -lo cual, según el informe, es visto más como una oportunidad que como una amenaza- así como en las fuentes de información para los propios periodistas, entre las que se encuentran las redes sociales.

Información de medios ‘online’

Las vías de información de los profesionales del sector están repartidas en diversos medios, los cuales consultan con frecuencia casi diaria. La versión ‘online’ de los medios convencionales se impone en importancia a los periódicos en papel, seguidos de medios nativos digitales y programas informativos en radio.

Además, las redes sociales también se encuentran entre las fuentes de información. Así, Twitter gana importancia entre los periodistas respecto al anterior informe; si en 2011 la red de los 140 caracteres era valorada con un 6,74, en la actualidad, la nota aumenta hasta el 6,88. Por detrás le siguen los blogs y otras redes sociales.

Finalmente, el 72% de los periodistas están preocupados por las posibles consecuencias que tienen que ver con la precariedad laboral y sueldos bajos son uno de los principales problemas de los profesiones de la comunicación en el futuro que ya pasan por encima de las “buenas prácticas informativas” ya que las consecuencias van en aumento.

En la actualidad, el recorte de presupuestos ha supuesto una disminución en las redacciones, las cuales, con un máximo de 5 personas mantienen las mismas exigencias que una redacción de 20, a lo que hay que añadir un aumento de las competencias -como la gestión de redes sociales, la maquetación y la fotografía- puesto que no hay presupuesto para la contratación de más personal especializado.

Así, según el Observatorio de la Asociación de la Prensa de Madrid, desde 2008 y sólo en Madrid se han visto afectados 5.848 periodistas, 5.353 de ellos despedidos.

Tomado de: http://retandoalfuturo.blogspot.com.es/2014/06/ocho-de-cada-10-periodistas-piensan-que.html

Venezuela: Medios de comunicación y terrorismo

Luis Britto García
luis_brittoPara mí, los pecados de los medios de comunicación, los más grandes, son los que van por el camino de la mentira, de la falsedad, y son tres: la desinformación, la calumnia y la difamación. Estas dos últimas son graves, ¿eh? pero no tan peligrosas como la primera. ¿Por qué? Les explico. La calumnia es pecado mortal, pero se puede aclarar y llegar a conocer que aquella es una calumnia. La difamación es pecado mortal, pero se puede llegar a decir: “pero esta es una injusticia porque esta persona ha hecho aquello en aquel tiempo, después se ha arrepentido, ha cambiado de vida”. Pero la desinformación es decir la mitad de las cosas, las que son para mí más convenientes y no decir la otra mitad. Es así, de lo que se ve en la televisión o aquello que se escucha en la radio no se puede dar un juicio perfecto, porque no se tiene los elementos y no se los dan. De estos tres pecados, por favor, huyan. Desinformación, calumnia y difamación.
                   Papa Francisco: Palabras a los trabajadores de la RAI.
         Libertad de expresión
Cada vez que se  trata el tema de la libertad de expresión en Venezuela, se hace obligatorio recurrir a la clásica paradoja del griego mentiroso. “Todos los griegos son mentirosos”, dice un sofista, y a continuación agrega: “Yo soy un griego”. “No hay libertad de expresión en Venezuela”, miente un comunicador, y lo afirma libremente en un país donde supuestamente no hay libertad para decirlo.
Y no lo plantea en un país cualquiera. Sostiene que no hay libertad de expresión en donde gracias al abuso de ella se perpetró en 2002 el primer golpe mediático del mundo, operado mediante la incomunicación del Presidente y el falso anuncio de su renuncia, y donde a finales de ese año y comienzos del inmediato todos los medios se encadenaron durante dos meses y medio para llamar infructuosamente veinticuatro horas al día  al derrocamiento del gobierno legítimo. En donde ningún medio fue clausurado ni penado por estas actividades delictivas.
Las tesis no se demuestran mediante contradicciones, sino con hechos.  A quien desee conocer la absoluta libertad de expresión que la sociedad y el Estado venezolano acuerdan a sus medios de comunicación, le basta con enterarse aunque sea en forma somera de su  contenido. No es difícil; se lo puede hacer diariamente, entre otras vías, a través de la página Web de la Organisation of American States.
Por ejemplo, los medios venezolanos mienten sin trabas  que el gobierno de Venezuela sería tiránico o autoritario. En la pagina 8 de El Nacional del 21 de marzo de 2014 leemos, a cinco columnas, la opinión del senador Marco Rubio del estado de Florida según el cual  “Venezuela vive una tiranía”. Piensen aunque sea por una sola vez ¿Cuál tiranía permite que un periódico la califique como tal?
El mismo día, El Universal imprime en su pagina 1-7 “Márquez: irrefutable que Nicolás Maduro nació en Bogota”. Expliquen cual “dictador” permite que se cuestione en forma impresa su nacionalidad  a fin de pedir “la nulidad de elección pues no puede por Ley, ser Presidente”.
 También el mismo día, en grandes anuncios publicados en todos los diarios importantes, Leopoldo López convoca a una “CONCENTRACIÓN NACIONAL CONTRA LA DICTADURA Y POR LA LIBERTAD” ¿Habrá una dictadura en el mundo que permita la convocatoria mediática de una concentración para derrocarla? Ello es tan improbable como que algunos comunicadores respeten al público al cual quieren engañar y a los magistrados ante los cuales plantean denuncias semejantes.
Al   conocer las reglas de este  juego, el lector ya no se extrañara que el 18 de febrero El Universal publique en primera plana de su cuerpo 3 que “Estudiantes repudiaron la censura ante Conatel”. ¿Qué gobierno practica la censura permitiendo que se informe libremente de protestas contra ella?
Inútil multiplicar  ejemplos, que el público puede cosechar a diario. Más fácilmente se atrapa a un mentiroso que a un ladrón. Una parte de los comunicadores venezolanos no solo están más allá de la veracidad, sino de la simple vergüenza o del escrúpulo más ligero.
 ¿Existe censura en Venezuela? Si, una censura instaurada por una parte de los medios nacionales e internacionales para ocultar lo que en realidad acontece en el país y privar así de sus derechos a las mayorías democráticas.
¿Hay dictadura en Venezuela? Si, una dictadura mediática que pretende imponer  tiranos al estilo de Carmona Estanga o falsedades atroces como la de que el país vive un escenario de guerra civil.
¿Por qué mienten?
Lo grave es que con tal bagaje ético pretendan operar como actores políticos, deponer o designar mandatarios o interponer acusaciones ante organismos internacionales contra los países donde perpetran fraudes semejantes.
Con tales consideraciones en mente debemos apreciar sus alegatos.
Hegemonía de los medios de comunicación privados
Con la misma  indiferencia hacia la veracidad  con la cual alegan los medios que en Venezuela opera una dictadura, sostienen asimismo que el Estado ejerce una hegemonía comunicacional.
La realidad, como suele suceder, es diametralmente opuesta a lo que alegan los medios. En 1998 la empresa privada era propietaria del 80% de las estaciones de televisión y del 97% de las radiodifusoras FM, y no había medios comunitarios. Estos medios privados se caracterizaban por una alta concentración de la propiedad, tanto horizontal como vertical.
En el presente operan en Venezuela 2.896 medios; 2.332 son de la empresa privada. El 65,18% sigue siendo privado, el 30,76% es comunitario: apenas un 3,22% es de servicio público. El principal cambio consiste en la multiplicación de medios comunitarios, a través de los cuales la sociedad accede a la comunicación. Hay que añadir que estos últimos en su mayoría tienen poco alcance y tienden a durar un tiempo limitado.
En la radiodifusión funcionan 1.598 emisoras privadas, 654 comunitarias y apenas 80 de servicio público. En la televisión de señal abierta 55 canales son privados, 25 son comunitarios, apenas 8 de servicio publico.
Casi todos estos medios privados son opositores. Pretender que el Estado esté ejerciendo una hegemonía comunicacional con los escasos medios de que dispone es un infundio que basta para descalificar a quien lo propala.
Sin embargo, el bolivarianismo ejerce una obvia hegemonía, no en el número de medios, sino en el mensaje. Un mensaje que postula la democracia contra la dictadura, la igualdad contra el privilegio, la tolerancia en lugar  del racismo,  la educación gratuita  y la salud y la seguridad social para todos obviamente es preferible al que sostiene lo contrario, y por ello asegura sólidas mayorías electorales a quien lo predica y lo cumple.
Acceso a la información
Alegan algunos medios que el Estado no les suministra la información que requieren o que no los invita a los actos en los cuales ésta se difunde.
Al respecto cabe señalar que, si consideramos que en Venezuela funcionan cerca de tres mil medios de comunicación, en cada uno de los cuales laboran decenas y a veces centenares de personas, seria sumamente dificultoso para el Estado suministrar a todos y cada uno de los comunicadores las informaciones que requieran. A ello hay que añadir que la sistemática tergiversación por parte de algunos  medios privados de todas las declaraciones y datos que el sector público emite justifica tratar con cautela los requerimientos que éstos formulan.
Así sucede, por ejemplo, con diversas páginas de Internet dedicadas a la divulgación de supuestas tasas de cotización del dólar o del euro con la intención de provocar la  devaluación  de la moneda nacional,  en su mayoría anónimas o radicadas en el exterior. De acuerdo con los artículos 5 y 12 de la Ley de Ilícitos cambiarios de 17 de mayo de 2010  fueron bloqueadas un centenar de páginas dedicadas a difundir estas falsas informaciones y destruir la estabilidad del signo monetario.
Las cifras reales de la inseguridad
En otros casos los medios difunden informaciones exageradas o simplemente falsas y sin fundamento, y el Estado se limita a proporcionar cifras más confiables. Basándose en encuestas de “Percepción” de la Inseguridad, organizaciones no gubernamentales como el Observatorio Venezolano de Violencia calculan tasas de homicidios de 73 y hasta de 75,8 homicidios por cada 100.000 habitantes, y exacerban la percepción de la inseguridad reportando dentro de las cifras de   víctimas de la violencia a los fallecidos por accidentes automovilísticos o laborales, o dando un tratamiento amarillista y exagerado a los delitos.
Pero basándose en un conteo objetivo y real de cuerpos del delito, el ministro de Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres reveló que la tasa verdadera de homicidios para 2013 fue de 39 homicidios por 100.000 personas, casi la mitad de la proclamada por los medios.  Sin embargo, las falsas cifras sobre inseguridad son el fundamento de casi toda la campaña opositora, y la manifestación del 12 de febrero de 2014, que desencadena una trágica cadena de violencias, se hace supuestamente contra la inseguridad. Parece que nuestro país hubiera sido víctima durante un quinquenio de una operación de Guerra Psicológica para exacerbar el pánico y detonar violencias “contra la inseguridad” destinadas en realidad a derrocar por el terror al gobierno bolivariano democráticamente electo, que en las últimas elecciones obtuvo el 75% de las alcaldías, con una ventaja de diez puntos y medio del total de los votos sobre la oposición.
Legitimación del terrorismo en los medios venezolanos
En Venezuela una violencia terrorista de cortes viales y asesinatos premeditada y perpetrada contra los habitantes de menos de dos decenas de municipios y protegida por  alcaldes y policías opositoras es falsificada, apoyada y promocionada por los medios como una “sublevación social”,  “pacífica” y “a escala nacional”, que sólo presentaría violencias cuando infiltrados o “colectivos”  las infligen. Veamos el tratamiento sesgado de estos sucesos.
Así,  Leopoldo López, dirigente del minoritario partido Voluntad Popular, partícipe  en el golpe de Estado de abril de 2002, en enero de 2014 expresa a través de los medios: “Que se vayan todos, un cambio total y profundo de quienes conducen el poder nacional”. Y posteriormente añade: “Queremos lanzar un llamado a los venezolanos […] a que nos alcemos. Convocamos al pueblo venezolano a decir ‘basta ya’. […] Con una meta a discutir: ‘la salida’. ¿Cuál es la salida de este desastre?”.  Tras lo cual insiste en incitar a sus secuaces a persistir en la violencia: “Hago un llamado a todo el país a mantener y aumentar la presión hasta quebrar la dictadura” (Salim Lamrani, “25 verdades sobre as manifestações na Venezuela”, Opera Mundi, y “Opositor Leopoldo López pide a venezolanos aumentar presión ‘hasta quebrar la dictadura'”, 19 de março de 2014).
El 13-2-2014 Notitarde titula, en primera plana: “Infiltrados violentaron marchas estudíantiles” (A menos que indiquemos otra cosa, las citas siguientes se refieren a  primeras planas). El mismo día Últimas Noticias titula “Juan Montoya, de un colectivo del 23 de Enero y Basil da Costa, estudiante de la Humboldt, cayeron en Candelaria”. El Nacionaltitula, desplegado: “Manifestación por la Paz fue atacada por violentos”, sin explicar cómo se puede pedir “por la Paz” la “Salida ya” de un Presidente electo. El Carabobeño legitima lo ocurrido con vistoso desplegado: “La protesta está en la calle”, mientras que El Universalmiente, igualmente en primera plana, también desplegado: “Jóvenes se movilizaron en todo el país”, confundiendo un sector de la parroquia Candelaria con la totalidad de Venezuela. Para mayor confusión, afirma que “supuestamente colectivos oficialistas dispararon contra los congregados en la avenida Universidad”. Plantea así de una vez las bases del infundio que los medios repetirán durante varias semanas: una protesta “pacífica” (que incendia edificios y vehículos) “en todo el país” (pero que sólo ocurre en un municipio) balaceada por “colectivos”, forma en la cual se designa a imaginarios grupos armados bolivarianos.
El 14 de febrero El Universal titula “Arrinconados por un colectivo”, y luego, a 4 columnas, “Partidos de Unidad exigen desarmar a grupos”. Quienes incendian cinco vehículos y destruyen parcialmente el edificio de la Fiscalía estarían entonces desarmados. A quien habría que desarmar es a quienes lo impiden. Insistiendo en la idea, en la página 1-2, a cuatro columnas, “Capriles emplaza a Maduro a deslindarse de los ‘paramilitares’”, y con el mismo despliegue, “Voluntad Popular ratifica que seguirá en la calle”. El mismo día Últimas Noticias informa: “Manifestantes quemaron cauchos frente a VTV”. Es el inicio de un acoso terrorista con cortes viales e intentos de incendio que se extiende contra el canal del Estado por varias semanas.
El 15 de febrero ya Tal Cual sustituye la información por la incitación, y llena la primera plana con la arenga: “Protestar es un deber, no sólo un derecho”. El mismo día El Universal titula, a cuatro columnas: “Episcopado demanda desarticular colectivos”. El Nacional prepara otro de los elementos del montaje, la agresión internacional, titulando desde ya  en primera plana: “ONU, UE y OEA preocupados por la violencia en Venezuela”. Son organismos que no pueden pronunciarse sin consulta democrática a sus integrantes, pero un cotidiano que apoya el cambio de gobierno sin democracia no puede prestar atención a la legitimidad. SóloÚltimas Noticias informa que, según la Defensora del Pueblo, “43 de 79 heridos son policías”, lo cual da fe del poder de agresión y de fuego de los manifestantes supuestamente “pacíficos”.
El 16 de febrero El Nacional encuentra forma de esconder la inmensa manifestación bolivariana por la Paz que recorre Caracas el día anterior: la titula a tres columnas, en página 2, “Maduro acusa a Álvaro Uribe de estar detrás de violencia” y antetitula “Hubo cacerolazos en Candelaria”. No debe extrañar entonces que, al lado, también a tres columnas, se antetitule: “SNTP: Existe vacío de información” para titular: “Periodistas fortalecerán Internet ante la censura”. Se trata de organizar redes sociales para la mejor circulación de una vergonzosa campaña que hace pasar fraudulentamente imágenes de represiones ocurridas en Grecia, Libia, Egipto, Siria, España, Cataluña, Argentina y Ucrania como documentos sobre abusos policiales en Venezuela. El cuerpo de la noticia se exime también de explicar cómo la supuesta censura deja imprimir este titular contra la censura. El “vacío de información” se hace necesario para ocultar  que Maduro declara en ese gran acto de masas lo que recoge en primera plana Últimas Noticias, a cuatro columnas: “No acepto grupos violentos”.
Aparentemente inspirado por tales infundios, el 17 de febrero El Nacional informa en primera plana “Denuncian torturas a 11 estudiantes en Carabobo” y “El Nacional reduce sus páginas pero no su coraje”, mientras editorializa contra “Las bandas armadas”, que no serían las que cortan las vías por la violencia, sino los bolivarianos. Ese día El Universaldespliega, en la página 3, “Malandraje secuestró la protesta”. En efecto, no puede ocultar que la protesta “pacífica” deja  “dos fachadas de banco destruidas, así como la fachada del edificio de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura y el del Ministerio de Transporte Terrestre. También varias residencias privadas resultaron afectadas, así como la demarcación y el propio pavimentos de muchas calles”. Ello es fácil de explicar: sería obra del “malandraje”, pero ¿cómo éste se hace presente en una supuesta marcha “estudiantil” sin que ni sus dirigentes ni las autoridades opositoras de Chacao muevan un dedo? En la página 3-2 se ejercita el fino arte de la mentira: “Vecinos desmienten ataques contra el metro y el metrobús”. A pesar de tales desmentidos, en ataques que son filmados por las cámaras de seguridad de estaciones y vehículos, cerca de un centenar de unidades de metrobús y varias estaciones del metro son destruidas y deben ser clausuradas temporalmente.
El martes 18 El Universal titula, con teatral foto de amordazados, “Exigieron a Conatel el fin de la censura”, sin explicar cómo un titular así hubiera podido publicarse si existiera  censura. En la misma página, a cinco columnas, “La Mesa expresó su apoyo unánime a Leopoldo López”; con tal apoyo al dirigente que exige “la salida”, esa organización se suma confesamente al plan de deponer al Presidente electo por la fuerza. Ese día Diario Vea titula “Gobierno rechazó manipulación de imágenes sobre Venezuela por medios internacionales”, y Caracas CCStitula “Derecha activó operación caos en la red” para referirse  a que “en redes sociales y diarios se ha incrementado una campaña de odio contra Venezuela. Usan imágenes de otras naciones para informar sobre recientes hechos violentos”. Ninguno de los cotidianos de gran circulación se une a la denuncia ni la condena del escandaloso fraude.
El 18 de febrero  Tal cual sentencia, en desplegado: “La protesta es legítima”, pero para nada alude a la información de Caracas CCSsegún la cual “Bolívares 120.000 millones financian actos violentos” y “pagan tres mil bolívares diarios a motorizados sicarios”. En la página 2, a 4 columnas, “Detenidos fueron violados con fusiles”, Tal cual pluraliza una  solitaria denuncia hecha por un detenido, y que semanas más tarde todavía está sin probar. En El Universal, la página 1-8 está dedicada totalmente al tema “San Diego encendido”, y explica: “El fallo de la Sala Constitucional que ordena la prisión y la salida de su cargo a Enzo Scarano, alcalde del municipio carabobeño de San Diego, provocó la inmediata protesta de los habitantes del municipio, que en algunos casos se tornó violenta”. Ilustran ocho gráficas de incendios de supermercados y transportes de combustible, barricadas y cortes viales, que más que información parecerían propaganda de guerra. En la 1-7, el citado intento de deslegitimación del Presidente: “Márquez: irrefutable que Nicolás Maduro nació en Bogotá”. Tan irrefutable es la noticia, que no aporta la más mínima prueba.
El 19 de febrero El Nacional y El Universal dedican sus primeras planas a la entrega de Leopoldo López y despliegan sus palabras: “Si mi encarcelamiento sirve para despertar al pueblo, valdrá la pena”. Las dos fotos en ambos diarios competidores son idénticas: parece que hubiera una cartelización informativa. En dramático desplegado la primera plana del Cuerpo 3 de El Universal titula, “Un muro policial partió la ciudad”, y añade “transeúntes que quedaron atrapados reclamaban derecho al libre tránsito”. Tal derecho nunca es invocado con respecto a las decenas de miles que quedan atrapados en sus urbanizaciones por los cortes viales violentos llamados “guarimbas”. En ninguno de dichos diarios se menciona el discurso del Presidente sobre el particular, ni un comunicado de las FANB sobre el mismo tema.
El día siguiente, El Universal sigue la campaña que clama por el  intervencionismo de organizaciones internacionales, publicando en primera plana a 6 columnas de foto de cinco manifestantes ante la sede de la OEA en Washington, con elocuente pancarta: “SOS Venezuela”. Como si se tratara de la misma noticia, al pie de la gráfica titula: “10 años de cárcel pide la Fiscalía para López”.
El día siguiente, reaparece por fin Capriles Radonski, opacado en su liderazgo por el radicalismo violento de López, declarando, a cinco columnas: “A plomo no se arregla la crisis económica”. Pero la verdadera declaración sólo aparece, minimizada y escondida, en la página 1-2: “Resulta ya demasiado sospechoso el mismo libreto ¡siempre! La guarimba, las agresiones, las víctimas (…) ¿Vamos a pisar el peine? Aquí tiene que haber razón, orientación, sentido de lucha política”. Reiteró que él no ha estado “en la vía del atajo ni de llevar al pueblo a un callejón sin salida”. El hecho de que el dirigente que la oposición ha designado en elecciones internas para representarla en tres procesos electorales se deslinde de guarimbas y agresiones bien merecería un titular; la prensa lo considera nocivo para su propaganda de guerra, y lo esconde, editándolo con paréntesis y puntos suspensivos (…) como si fuera una obscenidad. Hay que añadir que ese “mismo libreto” que Capriles condena ahora, fue el que aplicó tras su derrota electoral de abril de 2013, cuando llamó públicamente a sus partidarios a salir a la calle a “drenar su arrechera”, y éstos causaron una docena de asesinatos y arriba de ochenta heridos. Como si no fueran suficientes las contradicciones, en la misma página, a 4 columnas, “Aveledo acusa al Gobierno de alimentar las protestas”, como si a éste le conviniera un estado de conmoción  terrorista.
Últimas Noticias del 22-2 reseña el avance de las tácticas pacíficas: “Entre los lesionados hay 37 policías”  y en la página 12 “anoche murió un motorizado tras chocar contra guaya de una barricada”.El Nacional insiste, a 3 columnas: “Colas para comprar gasolina y comida” y subtitula: “El país está semiparalizado y no sólo por las protestas estudiantiles y las barricadas. En los comercios y supermercados los anaqueles muestran carencias importantes y racional la cantidad de productos que cada persona puede adquirir”. El país no está semiparalizado: sólo estorban la circulación barreras de desechos en una decena de municipios con alcaldes opositores; las colas son las normales en cualquier expendio: una vez más se miente al tratar de convertir una perturbación local en nacional o una profecía en realidad, como cuando en la misma edición el diario titula en futuro:  “Colapsará compra de gasolina y comida”, al tiempo que insiste: “Foro Penal denuncia 18 casos de tortura”, ninguno de los cuales ha sido verificado hasta el presente.
El 23 de febrero sólo Últimas Noticias informa  la obvia verdad de la situación, y ello en pequeño titular de una columna: “Zonas populares no guarimbean”. La supuesta “insurrección nacional” es apenas esporádico  corte vial en algunas alcaldías gobernadas por la oposición. El mismo día, El Nacional destaca en enorme gráfica de cinco columnas una concentración opositora con gran titular, y disminuye en pequeña ilustración de dos columnas, sin titular, concentración chavista de 40.000 personas en la cual la ministra de la Mujer, Andreína Tarazona, declara que “¡Vamos a defender la revolución con las uñas!”.
El 24 de febrero El Nacional insiste, a cinco columnas: “La protesta pacífica tomó las calles”. Como prueba, la gráfica muestra una hilera de personas en una acera, “cadenas humanas” que ocurrirían “en varias ciudades del territorio nacional” (sin especificar en cuáles). Con el mismo despliegue, sigue el intento de cerco internacional: “Denunciarán a gobierno venezolano por delitos de lesa humanidad”. Así como por Internet se pretendió hacer pasar por sucesos venezolanos los representados en imágenes de otros países, también se asimila la situación del país a casos foráneos; “Abusos de Derechos Humanos son similares en Rusia y Venezuela”. El Nuevo País, en enorme desplegado xenófobo, expresa “Fuera los cubanos exigen estudiantes”. Se prefiere no informar qué organizaciones o dirigentes pretenden representar o suplantar a los 9.500.000 estudiantes venezolanos, la tercera parte de la población del país.
El 25 de febrero El Nacional titula, a cinco columnas: “Siete de los quince muertos recibieron tiros en la cabeza”, y subtitula “El cierre de calles y los enfrentamientos con la GNB congestionaron el Este de la ciudad”. El ambiguo titular, fuera de confirmar que sólo hay disturbios en el Este, pareciera sugerir que hubo 15 fallecidos el día anterior y no en las casi dos semanas de violencia. A una columna, el titular “Disparan a matar” expresa lo contrario que el cuerpo de la noticia: “El criminólogo Javier Gorriño indicó que ‘no disparan perdigones al aire, sino que se busca herir en zonas vulnerables del cuerpo”. La página 2 asoma el objetivo oculto del escenario de “rebelión”, propiciar un golpe de Estado: “Militares del 4-F buscan crear tercera fuerza”. El Universal, por su parte, en mínima columna cita las palabras con las cuales la Fiscal Luisa Ortega Díaz desmiente categóricamente las grotescas acusaciones de tortura con las que se refociló la prensa durante semanas: “Practicado el reconocimiento médico legal no es cierto que se haya introducido el fusil”. A cinco columnas, la exculpación de un dirigente opositor: “Capriles: ‘La protesta está en la calle, no la he convocado yo”. La emotiva fotografía es exactamente la misma que la del diario competidorEl Nacional, pero utilizada para ilustrar encabezados distintos: parecería seguir la cartelización informativa entre medios supuestamente competidores.
Y el 26 de febrero El Nacional anima la violencia titulando, a cinco columnas, que “se mantienen las protestas por lo menos en diez entidades”, insignificante proporción de las 335 de las que consta el país. El día siguiente pontifica que “A 25 años del Caracazo, la brutalidad militar es peor”, lamentable comparación de una hecatombe que acumula varios millares de víctimas de un solo bando en una semana, con disturbios que arrojan saldo de tres decenas, gran parte de ellas agentes del orden público. También titula a 5 columnas: “52 organizaciones repudian la represión en Venezuela”. Se trata de validar una injerencia internacional a través una “Coalición de Organizaciones por los Derechos Humanos en las Américas”; aparentemente ninguna repudia el secuestro masivo de vecinos, ya que el antetítulo expresa: “se mantienen las protestas con cierre de vías en por lo menos diez entidades”. Se desploma así la superchería de la protesta “nacional”: repetimos que diez municipios son insignificante minoría ante los 335 del país. ElUniversal, por su parte, despliega a 5 columnas foto de opositora que implora la intervención foránea con cartelón en inglés: “SOS”, mientras a sus espaldas una hilera de guardias la deja posar sin siquiera prestarle atención. En la misma tónica, a dos columnas, “Celebridades internacionales se pronuncian contra la violencia”, citando las opiniones de expertos sobre la situación venezolana de países ocupados por Estados Unidos, tales como el puertorriqueño  Ricky Martin y los colombianos Shakira y Carlos Vives. También El Universal confiesa que “Protestas de calle han sido confinadas sobre todo al Este de la ciudad”, sin aclarar que allí alcaldes y policías opositores protegen algo muy distinto de manifestaciones: los secuestros violentos de vecinos  mediante el corte vial, y el asesinato a balazos de quienes intentan remover los obstáculos.
El 27 de febrero Últimas Noticias titula a tres columnas “En Miraflores hablaron de paz”, refiriéndose a la Mesa de Diálogo que convoca el gobierno, en la cual intervinieron “Líderes empresariales, políticos, de medios, religiosos y tres alcaldes de oposición”. Abajo, se informa que “El papa Francisco llama a que cese la violencia”. El Nacional, por el contrario, afirma que “Mientras continúe la represión la MUD no dialogará con Maduro”, en obvio llamamiento a la continuación de la violencia, y a 5 columnas miente que “A 25 años del Caracazo la brutalidad militar es peor”. Sólo en la página 2 se refiere a los esfuerzos de conciliación, para desacreditarlos afirmando que “Conferencia de paz ignoró torturas, abusos y censura”. Torturas sobre las cuales no existen pruebas, y censura que no hubiera dejado publicar semejante titular: patente instigación al conflicto.
El 28 de febrero transcurre bajo la atmósfera de diálogo. Últimas Noticias titula que “Comisión de la Verdad propuesta por Mendoza se instaló en el marco de la agenda para la paz”, mientras que el vicepresidente Arreaza afirma “Hay que aislar a los violentos”. Se informa de una “Lluvia de lacrimógenas” en El Rosal, “cuando un grupo intentó cerrar la autopista Fajardo y la GN lo impidió”. Dicha autopista es una vía bajo jurisdicción nacional; las lacrimógenas son un medio aceptable de evitar un corte vial que paralizaría la capital. A dos columnas, el almirante Orlando Maniglia desmiente un infundio que circula por los medios: “Imposible montar base rusa en Venezuela”. Advierte que la Constitución lo prohíbe y atribuye el anuncio a “un error de Moscú”. En contraste con estas noticias que contribuyen al clima de entendimiento,  ese mismo día la primera plana del cuerpo 1 de El Universal informa a 5 columnas que “En caravanas reclamaron libertad”. Las caravanas se limitan a que “decenas de conductores se reunieron en Santa Mónica”. En la misma página, apenas a una columna, declara tardíamente Carlos Ocariz,  alcalde opositor del municipio Sucre: “Las guarimbas lo que hacen es restar, jamás sumar” y explica: “Yo como alcalde jamás puedo apoyar a unas personas que cirran una vía o queman basura, pero es que además no lo apoyo como político, ése no es el camino”. Ambas noticias confirman a regañadientes el desinflamiento de la táctica terrorista.
El 2 de marzo, El País recoge declaraciones de Capriles según las cuales “Protestas no son negociables”, y aclara que “Enrique Capriles se niega a negociar con gobierno mentiroso y represor”. El oportunista político, empeñado en una riña de liderazgo con Leopoldo López, recoge en forma acomodaticia sus afirmaciones de que el calentamiento de calle no tumba gobierno. El mismo diario se torna profético al titular que “Gran marcha estudiantil llenará hoy las calles caraqueñas”.
Pasa el intervalo del Carnaval, durante el cual todo el país se precipita a los lugares vacacionales. El 5 de marzo El Nacional  titula que “Violan Normas internas de la FANB en actos represivos”; el 6 de marzo, a 5 columnas, “Jóvenes rechazan torturas, asesinatos y detenciones”. El sábado 8 llega a la incoherencia: al titular, a 4 columnas: “Foro Penal: “La GNB se lleva preso a todo el que encuentra”. Difícil tarea es arrestar a toda la población de un país con treinta millones de habitantes. El día siguiente El Universal clamorea, a cinco columnas: “Barricadas paralizaron y dividieron la ciudad” y subtitula que “las protestas se multiplicaron en todos los municipios de Caracas, donde muchos ciudadanos no pudieron salir a sus trabajos y centros de estudio”. Es irrespeto al lector pretender que minorías tres municipios cuya población no llega al medio millón de habitantes representan la población de una urbe en cuya área extendida habitan más de cinco millones. En una columna se titula “Diarios de Latinoamérica se unen para informar de Venezuela”, celebrando que los cotidianos de varios monopolios se coligan para publicar una página diaria contra el país.
El 9 de marzo El Universal recoge declaraciones del opositor Capriles en primera plana, a 5 columnas: “La actitud del Gobierno profundizará la crisis”. En la página siguiente reitera: “Si el gobierno no cede habrá conflicto”. El entrevistador inquiere si el gobierno va a ceder: “¿Por qué no?”, contesta el entrevistado. Y el periodista sentencia, invirtiendo los papeles: “Porque funciona con lógica de gobierno totalitario”.  Pero es un gobierno democráticamente electo  que ha instalado un Diálogo por la Paz y hace todos los esfuerzos por ella. El mismo diario  titula “Mesa alerta que gobierno siembra la Guerra Civil”, mientras que a 2 columnas afirma que “disturbios dejan dos decesos en Los Ruices”; sin informar que las infelices víctimas eran bolivarianos inermes.   El día siguiente El País informa, a ocho columnas: “Allanan depósitos de los guarimberos”, y aclara que “Eligio Rivas, Jefe de Core5, asegura tener pillado al grupo que provee logística a sectores violentos”.
¿Será necesario continuar este análisis indefinidamente? A través de él, verificamos un tenaz atentado contra la veracidad informativa al mentir que el gobierno sería dictatorial o tiránico (a pesar de ser democráticamente electo), que ejerce la censura (a pesar de que deja publicar tales alegatos), mientras que se apoya la pretensión opositora de buscar una “salida” mediante un “gobierno de transición” inconstitucional, que sería reclamado por grupos “no violentos” (que secuestran por la violencia a los vecinos con cortes viales, y asesinan a quienes remueven los escombros) a escala “nacional” (y no sólo por algunos grupos terroristas en un puñado de alcaldías opositoras).
Así desfiguran los medios la realidad, y pretenden fingir un escenario de guerra civil que sirva de pretexto para el golpe de Estado, la invasión extranjera o la secesión territorial, donde sólo hay, parafraseando a William Ospina, una situación donde los pobres celebran mientras protestan los ricos.
 Falsa presentación de la violencia terrorista como protesta social
A la promoción de un golpe de Estado mediático en 2002 y de un lock-out patronal acompañado de sabotaje petrolero entre ese año y el 2003, añaden ahora los medios venezolanos la promoción de la violencia terrorista, presentada como supuesta protesta social.
Es terrorismo el empleo de la violencia y de la desinformación para lograr un objetivo político ilegítimo.
En ese sentido, parte de la oposición venezolana está empeñada en el empleo de la violencia y la desinformación para conseguir el objetivo inconstitucional de derrocar al gobierno democráticamente electo de Nicolás Maduro y suplantarlo con un “gobierno de transición” elegido por nadie.
Todos  los que han seguido las agresiones violentas en Venezuela y el tratamiento que de ellas hace la prensa habrán advertido las siguientes características:
-La violencia de la marcha del 12 de febrero, al igual que la de la del 11 de abril de 2002, es previamente planificada por la oposición. El 11 de febrero de 2014 Venezolana de Televisión divulga comunicación telefónica entre los opositores Fernando Gerbasi y Carratú Molina, en la cual comentan que para la concentración del día siguiente están previstos actos de violencia como los del 11 de abril, y está disponible un fondo de 120.000 millones de bolívares para financiar violencias.
 -Los actos terroristas se focalizan  primero en 19, luego en 9 y finalmente en uno de los municipios de clase medía o medía alta,  gobernados por alcaldes opositores, algunos en estados fronterizos, municipios que, bueno es repetirlo,  constituyen una ínfima minoría territorial y poblacional ante los 335 municipios de Venezuela. Ningún disturbio o corte vial perturba las urbanizaciones de la clase alta, como el Country Club o La Lagunita. Tampoco se atreven a penetrar en zonas populares. Como titula Últimas Noticias en primera plana el 23-2-2014: “Zonas populares no guarimbean”.
-Los alcaldes opositores y sus policías municipales fomentan y protegen las violencias, al punto de que agentes de la Policía de Chacao asesinan tiros a una agente del Servicio Bolivariano de Inteligencia que detiene a uno de los violentos. Por ello se hace necesario que el Tribunal Supremo de Justicia, respondiendo a demandas de  vecinos víctimas de los cortes viales, en sentencia de 17 de marzo  inste a los alcaldes de Chacao, Ramón Muchachos; de San Diego, Vicencio Scarano; de San Cristóbal, Daniel Ceballos; de El Hatillo, David Smolanski; de Baruta, Gerardo Blyde de de Lecherías, Gustavo Marcano,  a cumplir con la Constitución y las leyes que les ordenan garantizar el derecho de circulación en las vías bloqueadas.
-Al día siguiente de emitida la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, cesan de manera casi total las violencias supuestamente espontáneas de corte de calle, que desde ese momento no cuentan con la protección de las policías locales de los alcaldes, salvo en el caso del alcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos, contra quien se dicta orden de captura por rebelión civil y agavillamiento, y en el de Vicencio Scarano, condenado a 10  meses y 15 días de prisión por desacato a la mencionada sentencia. .
-Los activistas violentos son presentados por los medios como “jóvenes estudiantes”, pero luego son suplantados por adultos, encapuchados y marginales, al extremo de que el 14 de marzo Nicolás Maduro declara que de 1.529 detenidos en un mes de violencias, sólo 558, apenas un tercio, son estudiantes. Todos son liberados, salvo 105 contra los cuales se dictan medidas privativas de libertad por haber sido capturados con armas de fuego. De cinco detenidos por el cuerpo de vigilancia de la Universidad Central de Venezuela, ninguno es estudiante, y el que lo es, cursa en la Universidad privada Santa María. Hay que añadir que en Venezuela son estudiantes más de 9 millones y medio, uno de cada tres venezolanos: si tal grupo poblacional estuviera contra el bolivarianismo, éste no habría ganado elecciones, ni podría resistir su arremetida.
-En lugar de manifestar pacíficamente, los violentos encapuchados incendian casi un centenar de unidades de transporte colectivo y de alimentos;  destruyen total o parcialmente edificios públicos, estaciones del Metro y las sedes de 15 universidades gratuitas así como de instalaciones eléctricas y telefónicas; disparan contra la población y a veces lo hacen por la espalda contra quienes los acompañan en manifestaciones, cortan las vías en el territorio de las alcaldías opositoras, impiden por la fuerza el paso a los vecinos y los secuestran en sus hogares, los asfixian quemando basura, destruyen cerca de un millar de árboles y  señalizaciones y vierten gasoil en los acueductos.
-Los terroristas abandonan los obstáculos que acumulan en las vías, pero asesinan con disparos a distancia a los civiles o autoridades que tratan de removerlos.
-Los terroristas encapuchados recurren a la amenaza, la agresión física y al asesinato con disparos en la cabeza y tiros por la espalda y trampas contra personas, para finalmente progresar hacia el saqueo y el cobro de peaje.
-Se pertrechan regularmente de dinero, alimentos, ropas, capuchas, sustancias incendiarias y explosivas y armas en centros de acopio cercanos a los disturbios, algunos de los cuales han sido allanados en jurisdicción de las alcaldías opositoras.
-Las arremetidas terroristas recurren durante cuatro semanas, período inusual para manifestaciones espontáneas, que por el contrario evidencia una coordinación, organización, entrenamiento  y financiamiento de largo alcance.
-Los terroristas utilizan armas de fuego con mirillas láser, con frecuencia van enguantados y son seguidos por “sombras” que recogen los casquillos para evitar la identificación de las armas, y esgrimen artefactos para destruir neumáticos, bombas de fragmentación y trampas contra personas. El 24 de febrero es capturado un terrorista del Medio Oriente, Jayssam Mokded Mokde, con “pruebas contundentes para perpetrar actos terroristas”, según el gobernador Tarek el Aisami (Ciudad CCS 25-2-2014, p.4). Otro terrorista de origen chino es detenido con un arsenal. El 1 de abril Tarek El Aisami informa en Venezolana de Televisión sobre la confiscación de otro arsenal con explosivos, sustancias incendiarias y mecanismos detonantes a control remoto. A finales de marzo se denuncia una inusual concentración de paramilitares en el fronterizo Departamento Norte de Santander. El presidente Maduro informa de la prisión de tres generales de la Aviación, investigados por presunta participación en un golpe de Estado. Ninguno de los involucrados en estas actividades es estudiante.
-El recuento de las víctimas fatales desmiente el alegado carácter “pacífico”. Hasta el 29 de marzo, 6 guardias nacionales y 19 ciudadanos fallecieron por disparos presumiblemente provenientes de la oposición: en total 25 compatriotas habrían sido segados con armas de fuego por los opositores. Siete personas perecieron por accidentes viales causados por barricadas. Dos murieron por falta de atención médica al no poder llegar oportunamente a centros asistenciales por causa de cortes viales. Una octogenaria pereció de un infarto cuando su vivienda fue acosada por la oposición.  Un opositor falleció al manipular un mortero, y otro se electrocutó al intentar restablecer una barricada. En contraste, sólo tres ciudadanos murieron por disparos presumiblemente efectuados por agentes del orden público, y otro habría fallecido golpeado por la Guardia Nacional. Catorce funcionarios están siendo investigados por tales causas. En esta lista de bajas fatales sólo cinco han sido señalados como estudiantes, y en promedio la edad de las víctimas ronda la treintena. No parece que la participación estudiantil o juvenil haya sido preponderante. Para el 24 de marzo se registran 461 lesionados, de los cuales 143, casi un tercio, son policías o guardias.
-Las acciones de los grupos terroristas no cuentan con el apoyo social: según encuesta de Interlaces, 87% de los venezolanos rechazan las “guarimbas”. Las escritoras opositoras Carolina Espada y Milagros Socorro las condenan en demoledores artículos. Carlos Ocariz, alcalde opositor del Municipio Sucre del Estado Miranda declara para El Universal “Las guarimbas lo que hacen es restar, jamás sumar” (2-3-2014).
-Por increíble que parezca, los terroristas no presentan ante la abrumadora cobertura mediática nacional e internacional un programa, un proyecto ni un listado de reivindicaciones fuera de tratar de imponer por la fuerza y en contra de la constitución una “salida”, un “gobierno de transición” o un “Maduro vete ya”.
-Las acciones terroristas no tienen  una finalidad en sí mismas, sino la de simular para los medios  un escenario de supuesta “guerra civil” en unos pocos de los 335 municipios de Venezuela.
Las mencionadas son prácticas, tácticas o logísticas que no presentan ni la más remota semejanza con las de un movimiento estudiantil o juvenil.
Respaldo de medios extranjeros al terrorismo
Mucho menos había  contado ningún movimiento “juvenil” del mundo con el sospechoso y automático respaldo de  la Sociedad Interamericana de Prensa, la cual dedica en todos sus diarios afiliados por lo menos una página diaria a denigrar de Venezuela; ni de la inmensa mayoría de los medios privados, que exaltan los delitos de los opositores mientras ocultan las masivas y contundentes manifestaciones por la paz de las mayorías bolivarianas.
Ningún movimiento estudiantil del mundo contaría tampoco con el apoyo de los tres grupos de editores de América Latina, GDA (Grupo de Diarios de las Américas), ANDIARIOS (Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos) y PAL (Grupo Periódicos Asociados Latinoamericanos), que agrupan a los propietarios de 82 diarios que se comprometen a publicar diariamente una página sobre Venezuela.
Y en ningún caso movimientos estudiantiles o juveniles aceptarían ni gozarían del apoyo del  ex presidente colombiano Uribe, quien trata de recoger un millón de firmas a favor del derrocamiento del gobierno legítimo de Venezuela; del presidente de la OEA, el cual intentó enviar una comisión investigadora al país, del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, quien pide  a Venezuela que enjuicie a los responsables de ataques contra manifestantes antigubernamentales(http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/onu-pide-a-venezuela-enjuiciar-la-muerte-de-manife.aspx#ixzz2tX88l5ZO), del Secretario de Estado de estadounidense,  y de la Cámara de Representantes de ese país, la cual deplora “la inexcusable violencia perpetrada contra líderes opositores y manifestantes en Venezuela”.
Ni uno solo de tales grupos mediáticos, organismos y políticos  se han movilizado jamás a favor de jóvenes ni estudiantes, como los que reclaman gratuidad de la educación superior en Chile y otros países: ninguno se ha pronunciado sobre la protesta a escala nacional de las clases trabajadoras colombianas contra el TLC; siempre se han manifestado a favor de  intervenciones imperiales atroces contra gobiernos democráticos o nacionalistas.
Terrorismo secesionista
Mediante la perpetración de actos violentos desproporcionadamente exagerados y delictivamente ensalzados por las mencionadas cadenas de medios, terroristas encapuchados sólo intentan justificar un golpe de Estado, una intervención extranjera, o el establecimiento de un “territorio liberado” que legitime una secesión de los ricos estados fronterizos.
Sobre este último plan ya trabajan los medios. Así, la página web de la oposición Noticiero digital del 2 de abril de 2014 titula: “MDL: la única salida para las graves circunstancias de algunos estados es el secesionismo”. Y a continuación, en entrevista para María Alejandra Rivas:
El director del Movimiento Demócrata Liberal (MDL), Marcos Polesel aseguró que la única salida posible en estados como el Táchira, Mérida, Carabobo, Lara, Nueva Esparta y Zulia, es el secesionismo.
 “Dudo mucho que los ciudadanos del Táchira o Mérida, hoy digan ´Ok ya está bueno, nos rendimos y regresamos a vivir como antes, dadas las graves circunstancias por las cuales estados como el Táchira y Mérida están atravesando, no existe una vía de retorno a la situación inicial”, indicó. Agregó que ya en Carabobo se ha concretado la primera visita Autonomista-Secesionista preliminar, y luego vendrán los demás estados en crisis.
El MDL, en caso de que los ciudadanos decidan tomar esta determinación, cooperará en la organización de dicha salida, y serán los ciudadanos de esos estados, decidir si toman luego el camino de constituirse como une estado autónomo o, no descartable por cierto, la fusión con Colombia. Para estos fines se están organizando giras para establecer contacto con promotores regionales.
Una de las formas más eficaces para reducir a la inoperatividad un país es desintegrarlo. En las últimas décadas abundan ejemplos de países invadidos para dividirlos y desarticularlos. Un plan semejante está en marcha contra Venezuela.
Terrorismo mercenario
Este cuadro de por sí sombrío se agrava si se toma en cuenta la conversación telefónica grabada al dirigente opositor Requesens en la que éste discute con un cómplice sobre el abandono de sus actividades por parte de algunos terroristas, porque no se les ha pagado completo el estipendio de mil bolívares diarios por sus actividades destructivas, ni el de tres mil bolívares a los motorizados. No aprobamos la intercepción de comunicaciones privadas, pero mucho menos asentimos al pago de mercenarios para asesinar compatriotas.
Por su parte, el ministro de Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres declaró que entre los detenidos se encuentran paramilitares.  Estas noticias revelan en forma contundente la verdadera composición de parte de los grupos que perpetran actos terroristas, y explican la presencia de rasgos y procedimientos ajenos a los estudiantes, tales como el asesinato selectivo por disparos en la cabeza, el sabotaje en gran escala y la indiscriminada agresión contra bienes públicos y privados.
Hace  una década alerto contra una infiltración paramilitar que  suplanta al hampa criolla, domina comercio informal y contrabando de extracción,  impone alcabalas, cobra vacunas, trafica personas y estupefacientes, legitima capitales, regenta bingos y casinos, compra empresas de transporte y de producción y asesina sindicalistas agrarios y urbanos. Al respecto señalé:
A estas cifras ya de por sí preocupantes se debe sumar la continua penetración en Venezuela de paramilitares colombianos, que según fuentes dignas de todos crédito cobran “vacuna” e instalan alcabalas en los estados fronterizos, y según el Presidente Hugo Chávez Frías ya han llegado hasta la Capital.
Los paramilitares se instalan en  zonas populares, invierten fondos delnarcotráfico en actividades tales como el préstamo usurario a los buhoneros, la trata de personas, el tráfico de drogas, el sicariato y el juego ilegal de bingos, casinos y maquinitas en los expendios de alimentos y bares, y algunos dominan líneas de transporte en los estados limítrofes y otras industrias de significación estratégica.
Estos núcleos paramilitares podrían ser cabezas de puente y Quintas Columnas de una intervención, desatar una guerra civil, y en el caso de un conflicto interno podrían impedir una movilización de los sectores populares como la que decidió el 13 de abril de 2002 (La paz con Colombia. Caracas, Ministerio de Comunicación e Información, 2008).
He reiterado la advertencia en libros como La cuestión colombo-venezolana, en colaboración con Iraida Vargas, Mario Sanoja, Eva Golinger, Miguel Ángel Pérez Pirela y Sergio Rodriguez, con prólogo de Piedad Córdoba,  Caracas, Editorial Ipasme, 2012, y La invasión paramilitar. Operación Daktari, en colaboración con Miguel Ángel Pérez Pirela, Caracas, Correo del Orinoco, 2012.
 Estamos ante la materialización de estas advertencias. Una red de agentes de perturbación focalizados en las principales alcaldías opositoras y protegidos por las policías de éstas no podría sostenerse durante casi un mes sin apoyo de una compleja red terrorista.  Lo advierte también en inteligente artículo Julio Escalona:
4) El capital financiero transnacional se ha ido asociando al narcotráfico, tráfico de armas, de personas, lavado de dinero, comercio de esclavos, etc. Es probable que en lo descrito se pueda estar dando un vínculo entre sectores financieros asociados a la oposición de extrema derecha, precisamente, con el crimen transnacional y los problemas de seguridad que azotan a la sociedad venezolana y a otras de nuestro continente latinocaribeño. Esa asociación es otra de las fortalezas de la derecha fascista que se mueve en Venezuela.
Por esas y otras vías el capital financiero se relaciona con la formación de grandes ejércitos privados y en general a la privatización de la guerra. Esos ejércitos privados han participado en las guerras de Irak, Afganistán, Libia, Siria, Colombia; en la desestabilización de gobiernos, invasiones, sicariato, atentados, sabotaje… Son ejércitos de mercenarios, que eufemísticamente son llamamos “contratistas civiles”.
El microtráfico de drogas es una variante del crimen transnacional, que como ya señalé se relaciona con la formación de pandillas, con los enfrentamientos entre ellas, la generalización de atracos, secuestros exprés, el sicariato y las más diversas formas de criminalidad. Esta es una de las raíces de los problemas de seguridad en Venezuela, México, Colombia, EEUU… Por supuesto, la seguridad tiene raíces internas (aun cuando hoy día es muy difícil definir la frontera entre lo “interno” y lo “externo”); pero las redes del crimen transnacional se van extendiendo por los intersticios de la sociedad venezolana. No es una simple amenaza circunstancial. Tiene una tremenda significación estratégica como grave amenaza a la seguridad del Estado, a la estabilidad de las instituciones y para la paz y la vida cotidíana de nuestra sociedad, para la economía, para la salud, etc. Es un componente esencial de la estrategia de desestabilización permanente.
5) Han aprendido de la política “social” basada en la dádiva y el terror impulsada por Pablo Escobar y el “Chapo” Guzmán, inspirada en la más antigua tradición mafiosa.
Apoyándose en el estímulo a los intereses individuales y a métodos ilegales, orientados a socavar al Estado y las relaciones de solidaridad, los grupos narco-paramilitares han venido perfilando algo así como una política “social” mafiosa.
Un aspecto es la política de “microcréditos”, que en su desenvolvimiento puede vincularse con el microtráfico de drogas, que llegado el caso puede suministrar fondos para cancelar los créditos recibidos. Es una múltiple subordinación.
Usando los fondos acumulados a través de acciones delictivas van distribuyendo “créditos” entre la población pobre con diversos fines (consumo, microempresas, pequeños negocios, problemas familiares…), pero con el claro propósito de construir redes de poder e ir suplantando al Estado venezolano. Con los microcréditos, combinados con la extorsión, el chantaje y el miedo, han ido echando las bases de una política “social” en correspondencia, como ya dije, con la más antigua tradición mafiosa (“La estrategia imperial de ingobernabilidad permanente contra el gobierno bolivariano”, 05-03-2014).
El fenómeno también ha llamado la atención de Raúl Zibechi, en su penetrante artículo “Derechas con look de izquierda”:
En todo caso, las derechas han sido capaces de crear un dispositivo “popular”, como el que describe Rafael Poch, para desestabilizar gobiernos populares, dando la impresión de que estamos ante movilizaciones legítimas que terminan derribando gobiernos ilegítimos, aunque estos hayan sido elegidos y mantengan el apoyo de sectores importantes de la población. En este punto, la confusión es un arte tan decisivo, como el arte de la insurrección que otrora dominaron los revolucionarios (Alai-América Latina, 7-3-2014).
Tal amenaza se materializa hoy en Venezuela y en sus fronteras. En los  “Confidenciales” de  José Vicente Hoy, transmitido por  Televen el 30 de marzo,  José Vicente Rangel afirmó que “informes de inteligencia militar revelan la concentración, en territorio colombiano próximo a la frontera con Venezuela, de importantes grupos de paramilitares”. Especificó asimismo que en una localidad al norte de Santander, “están en la actualidad concentrados aproximadamente 200 efectivos de irregulares con armamento y logística (…) igual ocurre en otros lugares fronterizos”. Posiblemente estén atentos a los movimientos secesionistas que desenfadadamente promueve Marcos Polesel enNoticiero Digital. El ingreso a Venezuela de tales efectivos es fácil por fronteras extensas y mal controladas, y de hecho, hace más de una década hay una ininterrumpida infiltración de tales indeseables. En 2004 se instaló más de un centenar de ellos en las afueras de Caracas con el propósito de ejecutar un magnicidio y fingir una guerra civil que abriera las puertas a una injerencia extranjera. Para ello constaron con el más decidido apoyo financiero y logístico de la oposición y, una vez descubiertos, de los medios de comunicación nacionales y extranjeros.
Debemos afrontarlo: así como las aspiraciones imperiales de dominar nuestra industria de los hidrocarburos y la presencia paramilitar son constantes con las que habrá que lidiar a largo plazo, también debemos prever una prolongada alianza entre ambos factores para desatar una escalada de violencia política, que se está sumando a la ya excesiva violencia del hampa común.
La aparición de esta nueva violencia terrorista de origen político, apoyada por gran parte de los medios nacionales e internacionales y con conexiones foráneas obliga a considerar el problema de la seguridad a la vez desde el punto de vista geográfico, social, económico, político, estratégico, cultural e internacional, mediante la coordinación de todos los órganos de los poderes públicos y todas las fuerzas sociales para la adopción de medidas a la altura de la gravedad de la situación.
Libertad  en Internet
El Instituto Prensa y Sociedad sostiene que desde el ejecutivo nacional se ha cuestionado la deliberación ciudadana en las redes sociales; y que entre febrero y marzo de 2014 la empresa twitter habría alegado  fallas generalizadas por un bloqueo parcial. La empresa pública CANTV negó haberlas realizado, y la empresa twitter jamás confirmó que hubiera existido tal bloqueo.
Al respecto, el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información  reporta que por el contrario, “Venezuela está siendo hoy víctima de una estrategia de ciberguerra; una serie de ataques cibernéticos e informáticos que buscan penetrar y destruir la plataforma de tecnologías de comunicación e información del gobierno”. En el curso de ella “más de 160 sitios en internet públicos de alta sensibilidad como Pdvsa, los ministerios de la Defensa y Finanzas, la telefónica CANTV y el Consejo Nacional de Telecomunicaciones han recibido ataques sistemáticos para inhabilitarlos y penetrar sus sistemas de información”. Ello puso en riesgo unos 266 mil dominios públicos y privados. Algunos sitios públicos han recibido más de 10 millones de ataques en pocas horas (Venezuela se respeta. minci.gob.ve.marzo 2014).
En Venezuela  no sólo el uso de Internet y de las redes sociales es enteramente libre, sino que la oposición abusa de tales tecnologías para transmitir mensajes de odio y de discriminación. Como muestra: Karen Rojas Mata: Hay que matarlos a todoos malditos chavistas. Mayelis Colmenarez: Cada vez que veo chavistas me provoca tener una metralleta y tatatatata matarlos. Oscary: Ese incómodo momento en el que estas en un grupo de chavistas hablando de su presidente y solo quieres sacar una escopeta y matarlos a todos.
A todo esto se mezcla la indiscriminada difusión de rumores y de infundios, como las imágenes de represión diversos sitios del mundo que se pretendía hacer pasar por escenas ocurridas en Venezuela; los anuncios de supuestos desabastecimientos; las profecías de colapso económico; el ataque mediático contra la estabilidad de la moneda; los sucesos inventados y toda una gama de estrategias en las cuales se asocia el instrumental de Internet y las redes sociales con la práctica del terrorismo, tales como la histeria xenofóbica que denuncia Eduardo Rothe en su artículo “Del odio”:
Como parte del actual golpe de Estado contra la democracia venezolana, la CIA (que siempre se repite) intensificó por las redes sociales su campaña anticubana que lleva ya 10 años. Logró infiltrar los cerebros opositores: desde el infecto Padre Palmar hasta la sifrinita que se inicia en twitter, todos reportan camiones de soldados cubanos llegando a Caracas, u oficiales del G2 dando órdenes en Fuerte Tiuna. La única prueba es el racismo y fotos de nuestros militares: “En Venezuela no tenemos negros tan negros”…
Disponibilidad de papel periódico
Según  alegados del Instituto Prensa y Sociedad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, durante la primera quincena de 2014, unos 21 medios impresos en 9 estados habrían tenido dificultades para adquirir papel periódico y otros insumos. A pesar de estos señalamientoss, según reporta el Ministerio del Poder Popular para la Información y la Comunicación,  ninguno de ellos ha cerrado; algunos se han limitado a imprimir ediciones con menos páginas o a efectuar reducciones de personal (Venezuela se respeta. minci.gob.ve.marzo 2014).
Sobre estos alegados cabe señalar que los Derechos Humanos corresponden específicamente a los seres humanos en cuanto tales, a los cuales el Derecho denomina personas naturales. Las empresas, sociedades, corporaciones y monopolios no pueden reclamar “Derechos Humanos”: ninguna declaración o documento sobre el particular se los confiere, ni convierte a los organismos destinados a la defensa de ellos en escenarios para quejas sobre los intereses empresariales. Y a este respecto no debemos olvidar que la comunicación  es en el mundo capitalista una rama empresarial sumamente competitiva, en la cual constantemente aparecen y desaparecen medios: hasta el tradicionalNewsweek salió en Estados Unidos de los kioscos, para pasar al formato digital. En Venezuela algunos medios tienen  numerosos lectores y disponen de nutrida pauta de anuncios privados, mientras que otros, idénticos en su posición oposicionista, por alguna razón no disponen de lo uno ni de lo otro.
Cabe reiterar al respecto que Venezuela es una economía mixta, en donde la inmensa mayoría de los medios de comunicación operan como empresas privadas sobre la base  del mínimo costo y el máximo beneficio. El Estado venezolano implantó en 2003 un control cambiario destinado a frenar la fuga de divisas, que le atribuye la administración y adjudicación de estas. Dentro de ese marco legal, el Estado ha hecho lo posible por otorgar las divisas necesarias para que la prensa continúe funcionando normalmente. Se deben tener en cuenta, sin embargo, algunos factores.
En primer lugar, algunas empresas no cumplen con el procedimiento indispensable para obtener divisas preferenciales o con los requisitos para ello. Otras empresas  no cumplen con la legislación laboral que protege a sus trabajadores y por consiguiente no pueden presentar las solvencias laborales que las normas requieren.
Todavía en otros casos, algunas empresas cuya gestión financiera no es favorable, recurren al argumento de la falta de papel para efectuar reducciones de personal o para justificar anticipadamente un posible lock out y el no cumplimiento de sus obligaciones laborales. Empresas que arrastran una larga historia de in suceso económico desde mucho antes de que se estableciera el control de cambios, o que son financiadas desde el exterior para difundir mensajes desestabilizadores  aprovechan así las circunstancias para achacar sus fracasos al Estado.
En fin, otros medios de prensa  son victimas de la especulación por parte de sus colegas que importan papel, y también  achacan su situación  al Estado. Al respecto, el diputado Julio Chávez señala que grandes empresas venezolanas distribuidoras y editoras han importado papel en bobina para impresos valiéndose de divisas otorgadas por el Estado a una tasa preferencial de 6,30 bolívares por dólar, y lo revenden a sus colegas empresarios a una tasa de dólar libre, unas diez veces mayor (http://www.minci.gob.ve/2014/01/diputado-chavez-grandes-diarios-revendían-papel-periodico-importado-con-dolares-de-cadivi). Así se importaron en 2013 unas 140.000 toneladas métricas de papel.
El presidente electo Nicolás Maduro ha declarado que en los últimos años se otorgó a diversos empresarios unos 60.000 millones de dólares, a fin de que adquirieran los insumos necesarios para sus negocios y para comprar y revender productos necesarios para la economía del país.
Ahora bien, según declaraciones del ministro de Finanzas Jorge Giordani y del mismo presidente Maduro, los empresarios a quienes se otorgaron estas magnitudes de divisas a la tasa preferencial de 6,30 bolívares por dólar en lugar de ingresar al país los bienes para cuya adquisición fueron entregadas, realizaron importaciones ficticias o simplemente no realizaron ninguna importación, guardándose las sumas otorgadas en divisas preferenciales, y vendiendo sus existencias como si hubieran sido adquiridas con dólar libre.  Algunos pequeños órganos de prensa han sido victimas de la codicia de estos importadores fraudulentos, y el Estado, en la medida de lo posible, les ha otorgado divisas a tasa preferencial para que realicen por si mismos la importación, para proteger a unas empresas privadas contra la especulación por parte de otras.
Oposición financiada por potencias imperiales
Por otra parte, en el Informe Anual del National Endowment for Democracy sobre  2012, consta que ese año la NED destinó 1.338.331 dólares a organizaciones y proyectos en Venezuela, para actividades vinculadas con responsabilidad gubernamental, educación cívica, ideas y valores democráticos, libertad de información, derechos humanos y otros por el estilo. El mismo año se le asignó 465.000 dólares adicionales para fortalecer al movimiento obrero slatinoamericano,  mientras el Instituto Republicano Internacional suministraba  645.000 dólares y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales aportaba otros 750.000 dólares. Son las magnitudes que confiesan documentos oficiales de la NED, que no reflejan otras subvenciones pagadas por la CIA, la NSA, la DEA y otras agencias de seguridad estadounidenses, ni comprenden las desembolsadas por órganos privados, tales como Fundación Sociedad Abierta de George Soros, o el Diálogo Interamericano, que  asimismo vierten caudales  para “fortalecer la sociedad civil en Venezuela”, o sea, para financiar a la oposición. Por su parte la abogada y comunicadora Eva Golinger, calcula que desde  2002 hasta el presente Estados Unidos aportó  por estas agencias e instituciones “promotoras de la democracia y la sociedad civil” más de 100 millones de dólares para apoyar las actividades de la oposición al gobierno bolivariano.
Antes tales cifras cabe responsablemente solicitar una averiguación sobre su destino y manejo final ¿Cómo es posible que tantos raudales de divisas se hayan vertido a la oposición venezolana, y que los principales actores políticos de ella, la facción de medios de comunicación privados que durante 14 años ha apoyado incondicionalmente  golpes de Estado, sabotajes petroleros, cierres patronales, asesinatos selectivos, intentos de magnicidio, importación de paramilitares y violencias terroristas, no los hayan invertido en un insumo fundamental para tales tareas, como lo es el papel periódico? ¿Qué ha sido de tales sumas colosales? ¿Está el Estado democrático venezolano en la obligación de aportar o reponer a  agentes del terrorismo las sumas  que éstos han malversado? ¿O más bien deberían la oposición venezolana y los medios dirigidos por ella explicar ante la opinión pública nacional y mundial el origen,  uso y sobre todo el destino de tantas y tales cantidades? Mayoría democrática gobernante y sobre todo minoría opositora están igualmente interesadas en este indispensable debate.  Y también, incidentalmente, el pueblo estadounidense, que paga sus impuestos para que las agencias de seguridad los dilapiden en apoyar a grupos que los emplean infructuosamente.
En conclusión: en Venezuela, junto con una agresión terrorista ejecutada por minorías antidemocráticas violentas contra la mayoría democrática, avanza una nueva conjura mediática internacional para presentar falsamente al gobierno legítimo como tiránico, censor e injustificadamente represor, y suministrar así pretextos para un golpe de Estado, una secesión territorial o una intervención extranjera. Esta ofensiva no es más que el recrudecimiento de una campaña hostil iniciada desde antes de 1998; y es similar en fondo y forma a la asestada contra gobiernos democráticos  como el de Jacobo Arbenz en Guatemala y el de Salvador Allende en Chile, entre otros. Hasta el presente, ha fracasado. Avivemos todos los recursos de la conciencia para procurar su definitiva derrota.

Los medios de comunicación se encaminan hacia una discontinuidad radical

Por Miriam Garcimartin

Los medios se encuentran en una etapa de transición en la que están experimentando con nuevos productos y modelos de negocio. Analizando las tendencias que están en auge se pueden realizar predicciones que ayuden a esclarecer hacia dónde se dirige la industria de las noticias.

Una nueva generación de productos informativos está en marcha. Sus diseños, funcionamiento y modelos de financiación son muy diferentes de los que proceden del periodismo tradicional. “Gigaom” ha publicado un artículo en el que intenta determinar cómo será la prensa de los próximos años.

¿Cómo conseguirán los nuevos productos retener grandes bases de clientes? Hoy, de los más de 2.710 millones de personas que acceden a Internet, 1.500 millones consumen información. El modelo de distribución de noticias se ha desplazado de los portales a los buscadores (39% del tráfico) y a las redes sociales (24%, superarán en poco tiempo a los buscadores), generando usuarios ávidos de noticias diarias.

El otro cambio reciente en la distribución es que ahora es móvil. Facebook y Twitter tienen una base instalada de Android de 500 a 1.000 millones y de 100 a 500 millones, respectivamente. Aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Line, de 100 a 500 millones también. Estas aplicaciones sociales están llevando más tráfico a los medios que las apps de los editores y los lectores móviles combinados.

Los editores top cuentan con una base de usuarios mensuales de entre 10 y 30 millones en todas las plataformas, los lectores de noticas como Zite y Pulse se cuentan por millones y Flipboard está en los 100 millones, pero la media de usuarios diarios está alcanzando su tope en niveles muchos más bajos, sobre los 5 millones. En estos momentos, las redes sociales están consiguiendo retener mejor a sus usuarios que las apps de los editores. Si los nuevos productos de comunicación no consiguen convertir al 50% de sus usuarios en lectores mensuales y que al menos un 25% de ellos regrese 6 ó 7 días a la semana, no podrán competir en relevancia con las aplicaciones sociales.

Los editores han intentado experimentar con una nueva generación de productos de noticias móviles y sociales, como Social Reader para Facebook de “The Washington Post”, renombrado como Trove. Por su parte, las compañías sociales también han realizado el camino contrario, como el experimento Editorial de Tumblr. Vistos los resultados de ambas incursiones, no está muy claro que los editores vayan a tener éxito al definir una nueva generación de productos de noticias o que las apps sociales puedan crear contenidos informativos.

¿Cómo generarán dinero? Los modelos de suscripción clásica funcionan en medios financieros como “WSJ”, “FT” o “The Economist” y para grandes marcas como “NYT”, pero fracasan con otro tipo de contenidos. Los medios que vivían de los anuncios CPM y CPC, ven como el desplazamiento del tráfico a dispositivos móviles y redes sociales ha erosionado su modo de subsistencia. El coste medio por clic de los anuncios de Google cayó un 11% en 2013, mientras que el coste por impresión de Facebook subió hasta un 186%, el coste por clic hasta un 35% y los ingresos por clic hasta un 83%.

Además de las mejoras en los anuncios de display en las redes sociales, los contenidos patrocinados están funcionando bien en plataformas como Twitter. Aunque los ingresos publicitarios por usuario (2’66 dólares) son menores que los de Facebook (6’12 dólares), el crecimiento de la publicidad nativa es fuerte.

Los primeros ejemplos de comercio retroalimentado también parecen prometedores, sobre todo en Facebook. Esta red ha pasado de ingresar un 23% por publicidad móvil en 2012 a un 53% en 2013. Facebook utiliza bloques de anuncios móviles para ayudar a las empresas a que los usuarios que ya hayan descargado sus aplicaciones vuelvan a ellas. Mezclar contenidos con propuestas de compra, opiniones y recomendaciones resulta mucho más eficaz para los anunciantes que los anuncios clásicos.

¿Cómo funcionarán las herramientas que ayudan a descubrir contenido? El descubrimiento de contenido se realiza cada vez en mayor medida en tiempo real, según los intereses de cada uno. Tanto por vía social como a través de algoritmos. Pero claramente la interacción social gana en importancia. El desplazamiento hacia un modelo de distribución social implica que los clientes prefieran noticias más relevantes con un contexto social más profundo. Paralelamente, se produce el paso de la narración a la historia interactiva (los acontecimientos de Ucrania se van desmenuzando en Twitter).

Editores tradicionales vs la próxima generación de compañías de productos de noticias. Antes de Internet, las compañías controlaban el canal de distribución, el producto, el modelo de ingresos y el contenido. Ahora el canal de distribución es Internet que, gracias a las redes y móviles, se ha convertido en más social, más barato, más rápido y más ubicuo. En cuanto al producto, se ha vuelto más complejo, requiriendo un diseño sofisticado ajustado a las aplicaciones móviles. Los modelos de ingresos se han desplazado de anuncios CPM y CPC a más comercio y contenido patrocinado.

Por último, respecto al contenido, veremos más compañías de diseño de producto convertidas en grandes centros de distribución y más empresas creando nuevos intercambios para los nuevos tipos de unidades de ingresos. A veces éstos se combinan cuando existe una relación simbiótica entre el producto, la distribución y el modelo de ingresos.

En definitiva, si la actual tendencia del mercado de masas es hacia la distribución social y móvil, los medios deberán diseñar productos diferentes para alinearse con las tendencias sociales interactivas y dejar de intentar imitar a los periódicos y revistas tradicionales.

Tomado de: http://www.media-tics.com/noticia/4484/Medios-de-Comunicacion/Los-medios-de-comunicacion-se-encaminan-hacia-una-discontinuidad-radical.html