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¿Cómo generar un comunicado de prensa realmente efectivo? 5 tips que no puedes ignorar

Los comunicados de prensa son una de las herramientas más utilizadas dentro de las estrategias de relaciones públicas ya que, a través de estos boletines, tanto agencias como marcas buscan ampliar el alcance de sus mensajes aprovechando la participación en la difusión que los medios de comunicación pueden tener.

Sin embargo, frente a la gran cantidad de información que se genera día a día, conseguir que se publique una nota de prensa proveniente de una marca, es una tarea cada vez más complicada.

Por tal razón, compartimos cinco tips para generar un comunicado de prensa con mayores posibilidades de ser reproducidos por los medios de comunicación:

1.-Encuentra el valor editorial

Ya sea que estemos hablando de un lanzamiento, nombramiento o evento realizado por la marca es importante encontrar el mejor ángulo informativo para cada tema, de tal manera que siempre exista un verdadero valor editorial en lo que se quiere comunicar. Por tanto es necesario preguntarse cuál es la relevancia que el mensaje tiene para las audiencias finales y actuar en consecuencia.

2.-Genera el mensaje adecuado para cada medio

El número de fuentes a las que se puede tener acceso cada vez son mayores y más diversas, con lo que el mensaje de una marca puede ser útil para diversos medios siempre y cuando sea visto desde perspectivas diferenciadas que se adapten a las líneas editoriales de cada canal. Es por eso, que la recomendación es adecuar la información a cada medio de manera independiente para diversificar las formas en las que esta se puede transmitir y sea atractiva para más medios.

3.-Materializa el beneficio

Hablar sólo de aquello que la marca hace sin dar un contexto sobre las razones y las soluciones que estas acciones pueden proponer, restará relevancia al mensaje que se desea transmitir.

Es importante generar un vínculo entre un problema general, la posición de la marca frente a esta situación y las resoluciones que tiene al respecto para alentar el interés tanto de los medios como de las audiencias finales.

4.-Apuesta por comunicación dinámica

Tanto medios de comunicación como audiencias finales se encuentran en un mundo saturado de información, razón por la cual es importante pensar en una manera dinámica de presentar la información. Por tanto, aunque el formato de boletín clásico aún tiene relevancia, es recomendable pensar en opciones más dinámicas para transmitir la información ya sea en forma de infografías o net releases, por ejemplo.

5.-No olvides el contenido adicional

Para muchos medios, replicar de manera textual la nota de prensa generada por las agencias de RP es una práctica que está fuera de sus normas editoriales con lo que siempre están en búsqueda de más información. Facilitar este material puede ser la diferencia entre ser publicado o no, por lo que es importante pensar en incluir una breve descripción de la marca o empresa, algunas ligas de acceso a materiales gráficos o bien a contenidos adicionales que puedan ampliar la información otorgada en la nota original.

vía Generar un comunicado de prensa efectivo: tips.

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¿Cómo controlar la ira en una presentación en público? | Presentable.es – Presentaciones eficaces, Presentaciones creativas

Por Roger Prat

En ocasiones, deseamos reaccionar con agresividad ante las palabras o preguntas malintencionadas de alguien y dar rienda suelta a nuestra ira.

Hoy mismo he tenido ese impulso en el despacho de mi jefe (y no es la primera vez).

Sin embargo, esa opción, por lo general, no acostumbra a beneficiarnos en nada y, en cambio, puede perjudicarnos seriamente.

En una presentación convencional, en la que el público permanece en silencio durante tu discurso, esa posibilidad se reduce sólo al turno de preguntas y respuestas. Pero a diferencia de otros casos, la presencia de más gente en la sala hace que la habilidad de contenernos sea todavía más importante.

Caer en la malvada trampa de una pregunta con malas intenciones puede ponernos a toda la audiencia en contra. Luego…

¿Cómo podemos controlar la ira en una presentación en público?

Por lo general, para revertir este tipo de situaciones es necesario que ocurran dos cosas: conseguir apaivagar nuestro enfado, y conseguir también apaciguar a la persona que nos lanzó el dardo envenenado.

Serénate

Lo mejor para controlar tu ira es hacerla desaparecer. Calmarte. Algo fácil de decir pero no siempre evidente en caliente.

Lo mejor es respirar hondo. Una buena (o 2 o 3) respiración abdominal. Hace unos dos años y medio vimos la explicación fisiológica de por qué la respiración es fundamental para calmar los nervios y te di 10 ideas para reducir los nervios respirando durante nuestras presentaciones.

También funciona la mítica idea de Contar hasta 10 o más, según el enfado.

Y también se recomienda tener pensamientos positivos o repetirse a sí mismo palabras del estilo “mantén la calma” o “lo puedo controlar” para autoconvencerte de que puedes revertir la situación.

Todas estas ideas o recursos funcionan, pero tienen un inconveniente: necesitas tiempo para poder aplicarlas. Y cuando tu eres el centro de todas las miradas, no puedes tomarte todo el tiempo que quieras. O por lo menos no puedes hacerlo así sin más.

¿Cómo ganar tiempo ante una pregunta malintencionada?

La mejor opción, aunque no siempre es posible, es aplazar la respuesta.

Si la pregunta se desvía del tema o, directamente, no viene a cuento. O si es una pregunta que perfectamente puedes permitirte anunciar a la audiencia que se la responderás más adelante por mail, excúsate con la persona que la lanza y emplázalo a hablar de ello al terminar la presentación (o en otro momento).

Pero eso no siempre vas a poder hacerlo. Así que, ¿de qué otras formas puedes ganar tiempo?

Repite la pregunta o pide a la persona que la repita. Incluso puedes solicitar que aclare algún aspecto de la misma, aunque la hayas entendido perfectamente.  Eso te dará el tiempo suficiente para respirar, contar hasta hasta 10 e incluso pensar en la respuesta.

También, según el caso, puedes extender la pregunta al resto de la audiencia. Eso también te va a dar tiempo y, además, vas a promover que quien hizo la pregunta sienta que ya no se enfrenta sólo a ti (lo que puede rebajar un poco su actitud desafiante).

Rebaja la tensión con la Técnica del espejo

Aparte de calmarte a ti mismo, es importante conseguir hacer lo mismo con la persona que te lanzó la pregunta.

Seguramente en su caso lo que experimente no sea ira (pues habrá podido pensar premeditadamente la pregunta con tiempo), pero seguramente habrá tensión e incomodidad en ella.

Una técnica que se recomienda para generar confianza con tu interlocutor es la Técnica del espejo.

Como muy bien explica Marina Fernández en un artículo, consiste en imitar los gestos del interlocutor para que al sincronizarlos con los suyos se genere un clima de confianza que rebaje la tensión.

Hay que tener la precaución de imitar sólo los gestos principales y de forma muy natural para evitar que el interlocutor se de cuenta, ya que eso sólo haría que irritarlo todavía más.

vía ¿Cómo controlar la ira en una presentación en público? | Presentable.es – Presentaciones eficaces, Presentaciones creativas.

Cómo presentar conceptos abstractos sin perder el público en el proceso

Amor, emoción, intriga, felicidad, armonía, melancolía, celo, inseguridad… Cualquier persona de cierta edad puede decir que ha experimentado alguna de estas sensaciones. Son parte de ser humano, son parte de vivir. Por ello las entendemos y nos es fácil identificarnos cuando alguien habla de alguna de ellas.

Pero, ¿cómo las describirías a alguien que nunca las hubiera experimentado? ¿Y qué pasa con otros tantos conceptos que no son tan evidentes como “la nada”, “el vacío” o “el alma”? Estas preguntas pueden ponernos entre la espada y la pared.

Lo concreto vs. lo abstracto

¿Qué tienen en común cada una de las palabras enumeradas más arriba? Son conceptos abstractos.

Lo abstracto es etéreo, inmaterial y, por tanto, difícil de visualizar y comprender a la primera de cambio. Es exactamente lo opuesto a lo concreto que sí es físico, palpable y demostrable con el simple hecho de enseñarlo. Contrario a los conceptos abstractos, lo concreto lo conoces porque lo has visto. Y si no lo conoces, basta con sacar una muestra y ésta se queda grabada para siempre en tu memoria.

Desde un punto de vista práctico, lo normal es que, para salir adelante en el mundo empresarial o con tu propio negocio, no tengas que explicar a nadie desde cero ninguna de las ideas comentadas en la primera línea (salvo que seas psicólogo, guía espiritual o similar). Pero, en un mundo movido por la tecnología y la propiedad intelectual, hoy más que nunca es necesario poder transmitir ideas y conceptos a priori difíciles de entender, porque están por todas partes. Desde software a responsabilidad social corporativa. Desde retorno de la inversión, hasta compromiso con una causa.

Hoy más que nunca es fundamental ser capaces de definir, describir y explicar de manera sencilla una larga serie de conceptos abstractos para poder asegurar inversión para tu start-up, para motivar al personal de tu equipo, para convencer a los demás de adoptar tus ideas, casi con independencia del ámbito en el que te desenvuelvas. Pero, ¿cómo hacerlo?

¿Cómo presentar conceptos abstractos y lograr que nos entiendan?

Lo primero es tener clara la diferencia entre concreto y abstracto. Si puedes tocarlo, es concreto. Si no, es abstracto.

Luego, entender que lo que a ti te parece sencillo, lo es casi con total seguridad porque llevas horas de práctica y páginas a la izquierda que lo han hecho parte de tu ser y de tu identidad. Pero esto no es así para los demás y lamentablemente, nos cuesta tomar conciencia sobre este asunto.

Partiendo de esta base, lo más importante a la hora de presentar conceptos abstractos es buscar la manera de que el mensaje sea claro y sencillo, encontrando asociaciones con aquellas cosas concretas que son familiares a las personas ante las que presentas.

¿Cómo simplificar un concepto abstracto para poder presentarlo de manera efectiva?

Yo sugiero, al menos, cuatro recursos.

1. METÁFORA

Es una comparación que facilita la comprensión de un concepto. Es una figura retórica que busca lograr una asociación entre aquello que nuestro interlocutor conoce con el nuevo concepto desconocido. Al entender la relación, entiende el nuevo concepto.

“La nada es como un huevo sin cáscara, sin yema y sin clara.”

2. EJEMPLO

Ofrece un caso real y de la vida cotidiana relacionado con el concepto tratado. Por lo regular, un ejemplo hace que el oyente genere sus propias imágenes mentales de lo ocurrido, facilitando el entendimiento por sus propios medios.

“Retorno de la inversión: El mes pasado pagamos 4.000€ por publicar un banner en la web del periódico local y esto nos ha reportado un volumen de ventas de 100.000€. Tras invertir X hemos obtenido un retorno Y.”

3. AYUDA VISUAL

Es utilizada típicamente para facilitar el entendimiento de temas complejos. Acerca lo abstracto a lo concreto. Es efectiva porque permite a quien escucha acceder a más de un sentido (auditivo + visual), lo que proporciona una experiencia más amplia.

Una foto proyectada, un dibujo bosquejado a mano y al momento, o un objeto mostrado durante la presentación.

4. HISTORIA

Es como la versión larga del ejemplo, provista de numerosos detalles que la hacen mucho más efectiva que cualquier explicación teórica. Haciendo uso de los otros recursos mencionados arriba y sumándole el toque emocional y el proceso para la resolución de un conflicto, metemos al oyente dentro de ésta, y éste es capaz de montarse su propia película y así encontrar por sí mismo el sentido a la idea que intentamos trasladar.

Estamos rodeados de cosas concretas. Basta con ver y tocar para comprobarlo. Pero también estamos rodeados de ideas abstractas aunque no las veamos, aunque no las comprendamos. Y su entendimiento puede enriquecer nuestra visión de las cosas,  de la vida y de los negocios.

Sea para uso profesional o personal, usa estos cuatro recursos y podrás presentar conceptos abstractos de manera eficaz y así lograr que los demás tomen acción sobre tus ideas.

Lograr que me recuerden o desaparecer en el olvido | declamatoria.com

Sebastián Lora

lograr que me recuerden

Ayer tuve una conversación corta pero intensa con Conor Neill, profesor de Comunicación para el Liderazgo en IESE. Sus clases suelen estar compuestas por un promedio de 70 ejecutivos de empresas y todos tienen que salir a hablar en público, frente al resto de la clase.

Comentábamos el reto que comporta destacar entre tanta gente. Sobre cómo muchos discursos son recordados al día siguiente, pero cómo la mayoría termina siendo olvidado más allá de las 24 horas.

Imagina que eres un business angel o incluso un reclutador de personal para una multinacional. En tus días buenos, ¿a cuántas personas escuchas (y ves) hablar? Con un cálculo rápido y poco científico, podemos asumir que en una jornada de trabajo completa caben unas 16 presentaciones de media hora o 32 de 15 minutos; algunas menos si paramos para hacer una pausa.

Cuando comienza el día estás como una lechuga, rebosante de frescura. Estás alerta y todos tus sentidos en plena forma. En la segunda presentación todavía vas a tope, con ganas y eres capaz de prestar toda tu atención a tu interlocutor. A medida que pasan las horas, el cansancio comienza a sentirse y ya no eres la misma persona que a las 9:00. En la presentación nº 13, te planteas elharakiri si no logras salir del “día de la marmota”.

¿Cómo puedo marcar la diferencia, hacer algo distinto y lograr que me recuerden?

Ser quien más fuerte grita nos gana la atención ajena durante un segundo, pero no más. Porque el oído humano se termina acostumbrando a todo sonido constante, y porque gritar a todo pulmón no es sostenible en el tiempo.

Hacerlo distinto sí funciona y se me ocurren en este momento cuatro maneras de marcar huella en los demás con nuestro discurso sin tener que dejarnos las cuerdas vocales por el camino.

1. Ayuda al público a ver el problema

El problema que sea. Y luego muéstrales el camino hacia la solución. Solución que preferiblemente ofrecerás tú.

A las personas no les importas. A las personas les importan ellas mismas. Contarles tu libro es una invitación a hacer la siesta. Pero cuando les hablas de sí mismas, de sus dificultades y de cómo solucionarlas (con tu libro), entonces el foco de interés se mueve y la cosa cambia.

2. Toca sus corazones

Ayer también hablaba con María, una amiga. Me contaba cómo lloró al escuchar a María Belóndurante su conferencia sobre el tsunami al que sobrevivió en Tailandia (y sobre el que se hizo la película “Lo Imposible”) y sobre los propios tsunamis por los que pasamos todos.

No hace falta hacer llorar a nadie. Pero hacerle sentir algo intenso es muy poderoso ya que recordamos todo lo que nos remueve nuestro interior. Y si no me crees, pregúntate qué estabas haciendo justo en el momento en el que te contaron sobre los atentados en las Torres Gemelas.

3. Rompe las reglas

En el mundo de las presentaciones corporativas hay algunas reglas no escritas de las que no se libra casi nadie. Por cuestiones protocolarias o porque “todo el mundo lo hace así”, muchos siguen patrones poco efectivos como machacar a formalismos, leer en lugar de presentar, o evitar el contacto visual.

Si casi todo el mundo lo hace igual y casi todo el mundo aburre, ¿no crees que un par de retoques te ayudarían a destacar al menos un poco? Algunas reflexiones al respecto en esta entrada sobrecreatividad para dummies.

4. Di las cosas con pasión

Sobre Emilio Duró he hablado ya algunas veces. Esta conferencia lo hizo famoso. Con más de un millón de visitas en Youtube, y hoy día muchísimas otras en directo por toda España, el vídeo muestra a un presentador que técnicamente no es bueno. Pero sí es un gran comunicador por varias razones. Una de ellas es la pasión que desprende; cómo vive lo que cuenta.

En un mundo en el que la monotonía nos consume, cuando alguien transmite con pasión, no sólo destaca por hacerlo distinto. Destaca porque la pasión es contagiosa y motiva a las personas que están alrededor.

¿Cómo encuentro mi mensaje?

En abril de 2011 fui a la Conferencia Distrito de Toastmasters que se celebró en Lisboa y que abrióDarren LaCroix, campeón mundial de oratoria en 2001.

Brutal

Al terminar su discurso me acerqué a él y le dije: “Sr. LaCroix, quiero ser un orador profesional, pero tengo un problema: No sé de qué hablar. Llevo un tiempo formándome en cómo hacerlo, pero no encuentro el mensaje. ¿Qué hago?”

Su respuesta fue tan corta como decepcionante: “Sigue buscando.”

Hoy me doy cuenta de que lo que me dijo no era nada trivial. Porque sin un mensaje potente, relevante para el público y bien desarrollado, da igual las artimañas que use, que mi discurso no será inmortal (a menos que prenda el escenario en fuego, pero te lo desaconsejo por cuestiones prácticas).

Pero no hace falta ser María Belón y haber sobrevivido a un tsunami. No hace falta ser Emilio Duró y haber encontrado el secreto de la felicidad tras un jamacuco cuasi-fulminante. No hace falta ser Carmen Cordón que, junto a su marido Ignacio, pagó el rescate de su padre secuestrado Publio, a quien nunca más volvieron a ver. Sí, sus mensajes son potentísimos y grandes agentes de cambio. Pero no es necesario haber vivido una situación límite para que tu mensaje logre un cambio en otras personas.

Basta con que ese mensaje sea el adecuado para tu público específico, que esté desarrollado con corazón y cabeza, y que tú, como ponente, muestres tu parte más humana.

Con esto y alguna de las cuatro ideas que te comento más arriba, ¿quién tiene huevos de olvidarte? Sólo aquel con quien tu mensaje no resuene. Pero de relevancia hablaremos en otro momento.

Tomado de: http://www.declamatoria.com/lograr-que-me-recuerden-o-desaparecer-en-el-olvido/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+Declamatoria+%28Declamatoria%29

¿Cómo levantar el ánimo de tu audiencia? | presentable.es

En ocasiones, un presentador tiene que levantar el ánimo de la audiencia.

No me refiero a hacer un show entretenido para distraer sino propiamente a levantar el ánimo.

En ocasiones, el público que vas a tener delante estará triste o asustado por algún motivo. Puede que esperen malas noticias por tu parte, o que acaben de conocer un suceso negativo…

El caso es que la táctica del show, en estas situaciones tan delicadas, puede girarse en tu contra si el público siente que no estás teniendo en cuenta sus sentimientos. Hay emociones que no deben ser banalizadas. Luego…

¿Cómo levantar el ánimo de tu audiencia?

Sin duda, un momento que encaja a la perfección con la situación descrita anteriormente es la que vivieron los pasajeros del primer vuelo de Germanwings el día posterior a la tragedia del pasado martes 24 de marzo en los Alpes franceses, en el que murieron 149 inocentes por culpa del instinto suicida de su copiloto.

Germanwings

Seguramente, ese miércoles, los pasajeros, sentados en sus asientos, no estaba muy tranquilos, que digamos.

Pero el comandante Frank Woiton decidió tomar cartas en el asunto, tal y como relató en Facebook una de las pasajeras:

“Ayer en la mañana, a eso de las 8.40 am, abordé un avión de la compañía Germanwings con destino a Colonia. Tenía sentimientos encontrados.
Pero el piloto al mando del avión saludó a cada pasajero de manera personal, e incluso hizo un breve pero emotivo discurso antes de despegar.
Y no desde la cabina, sino junto a nosotros, los pasajeros, y toda la tripulación.
Habló sobre cómo el accidente lo había impactado profundamente, a él y a todo el personal de vuelo. Sobre lo consternados que estaban todos.
Pero también recalcó que ellos estaban ahí por voluntad propia.
Habló también de su familia, y declaró que él haría todo lo posible para estar con ellos de nuevo esa noche.
Todos estábamos profundamente conmovidos, en silencio. Y entonces todos comenzaron a aplaudir.”

De la brillante actuación del piloto podemos extraer algunas lecciones:

1.- Ponte en el lugar de tu audiencia

Se puede decir en una sola palabra: Empatía. La identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Es muy difícil revertir el estado emocional de otra persona si no lo conocemos. Por eso, el primer paso que debes dar es intentar meterte en su mente para saber qué es lo que le preocupa, lo que le asusta, o lo que le enfada

El comandante Woiton supo entender el miedo que experimentaba el pasaje. El hecho de que los pasajeros y los pilotos queden separados por una puerta y no  se vean (algo habitual hasta el martes pasado) generó una sensación de indefensión, de no saber en quien confías tu vida en ese momento. Y eso preocupó a los allí presentes.

¿Sabes qué es lo que inquieta a tu audiencia? ¿Tienes claro cómo se siente? Empieza tratando de averiguarlo y ponte en su lugar.

2.- Crea las circunstancias adecuadas

Porque es justo al ponerte en su lugar cuando vas a poder intuir qué cosas son las que a ti te ayudarían a tranquilizarte.

El comandante Woiton intuyó que para poder tranquilizar a los pasajeros hacía falta conseguir que confiaran en él. Y, por lo tanto, debía salir de la cabina y hacerse visible. Y para asegurarse de que todo el pasaje lo veía, decidió saludar personalmente uno a uno a todos los allí presentes (tripulación incluida).

Como explica la Dra. Weinschenk en su libro 100 cosas que todo presentador debe saber sobre la gente, las personas necesitamos cosas familiares cuando estamos asustados o tristes. Así que darse a conocer fue equivalente a hacer familiar al piloto.

De la misma manera, el comandante hubiera podido elegir dar un pequeño mensaje antes de despegar desde la misma cabina (que es el procedimiento habitual en los vuelos). Pero nuevamente comprendió la necesidad de estar presente y visible, así que hizo un pequeño parlamento desde el mismo pasillo del avión, delante de todos.

Prepara todas las circunstancias que envuelven tu presentación para que te permitan conectar con la audiencia.

Frank Woiton

3.- Elige un buen mensaje

Al día siguiente, el comandante Woiton, volvió a repetir el proceso en un vuelo Düsseldorf-Barcelona (la misma línea que realizaba el avión siniestrado). Lo que dijo al pasaje fue breve pero muy potente:

“Les llevaré sanos y salvos de Düsseldorf a Barcelona. Pueden confiar en ello, porque también yo quiero sentarme esta noche con mi familia a la mesa”

Si analizáramos este mensaje según las 6 propiedades explicadas con maestría por los hermanos Heath en el libro Ideas que pegan veríamos como se cumplen muchas de ellas.

Se trata de una idea simple: les llevaremos sanos y salvos de Düsseldorf a Barcelona. No hay lugar para interpretaciones. Podría haber hablado de “velaremos por la seguridad del pasaje bla bla bla…”. Sin embargo, deja muy claro cuál es su propósito.

Es también una idea concreta. No existe abstracción alguna en ninguna de las dos frases y, por lo tanto, ambas frases son muy fácil de visualizar mentalmente. “Les llevaré sanos y salvos de Düsseldorf a Barcelona” y “quiero sentarme esta noche con mi familia a la mesa”.

Y precisamente por eso es un mensaje emocional. Dice sólo 2 frases, pero son las dos cosas que les preocupa a los pasajeros en ese momento: llegar bien y ver a su familia. Por eso conecta perfectamente con su estado de ánimo.

El mensaje, gracias a las circunstancias creadas, es completamente creíble. Y por lo tanto, la gente acepta la llamada a la acción del piloto: confiar.

Tomado de: http://www.presentable.es/consejos-practicos/como-levantar-el-animo-de-tu-audiencia/?

Dedica tiempo a preparar el mensaje de tu presentación para que sea todo lo eficaz que puedas.

La glosofobia: el miedo a hablar en público que frena nuestro desarrollo profesional

Uno de los fenómenos que más interés ha despertado en las últimas semanas ha sido la glosofobia. Muchos de nosotros nos hemos sentido identificados con el miedo incontrolable que han sufrido Pastora Soler o Joaquín Sabina en sus últimos conciertos. De hecho, “se estima que un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad y nerviosismo al hablar en público”, tal y como afirma Susana Sosa, directora de Servicio de Adecco Professional. Sudoración, náuseas o ritmo cardíaco elevado suelen ser los síntomas físicos de esta crisis.

La capacidad para expresarnos correctamente y transmitir un mensaje se convierte en algo esencial no solo en las situaciones personales, sino también en las profesionales. Se trata de una fobia ligada especialmente a posiciones comerciales o directivas y hoy en día también a cualquier profesional que tiene la necesidad de comunicarse tanto interna como externamente.

El sistema educativo español no potencia el desarrollo de estas habilidades. Los grandes expertos nos hablan de que el 90% del éxito de un buen discurso o presentación tiene que ver con el método y sólo un 10% es innato. Según datos del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), promovido por Adecco, 6 de cada 10 universitarios consideran que el salto hacia el mundo laboral es demasiado grande. De este mismo informe del OIE, también se desprende que, por lo general, los jóvenes consideran que la formación recibida tanto en la universidad como en las escuelas de Formación Profesional es inadecuada.

Los datos en cuanto a las dinámicas de grupo son aún más alarmantes: alrededor del 85% de los jóvenes no ha recibido ningún tipo de información acerca de esta técnica de selección de personal, siendo aún mayor el desconocimiento que manifiestan los estudiantes de Universidad pública y de FP (86% cada uno), frente al 67% de los alumnos de la Universidad privada.

En cualquier caso, los estudiantes esperan ser formados a la hora de reforzar habilidades como la iniciativa, la capacidad de negociación y la capacidad de resolución de problemas. Sin embargo, esas expectativas no siempre no se cumplen.

La glosofobia, perjudicial para la empresa

Uno de los aspectos clave en el triunfo de un buen negocio es que los empleados sean buenos comunicadores. La oratoria es una herramienta clave para la negociación con los competidores, con los proveedores y hasta con los propios empleados de la empresa, así como para la persuasión de posibles clientes. Por eso el secreto del éxito de una empresa está en que todos los empleados sepan conectar con el público para transmitir confianza. Desde el punto de vista empresarial, hay un déficit en la formación de los titulados en aspectos clave, pero también en habilidades que a medio plazo van a definir el éxito profesional de un recién titulado, según datos del OIE.

La glosofobia constituye un grave problema para las empresas. Tener capacidad para comunicarse, persuadir y hacer llegar de forma clara su mensaje a los otros es una característica imprescindible para cualquier ejecutivo. Por este motivo, crear grupo de charlas podría ayudar a sus empleados a hacer frente al miedo a hablar en público. Que el empleado se sienta seguro tendría que convertirse en uno de la formación básica de los trabajadores.

¿Cómo hacer frente a esta fobia?

Las empresas juegan un papel crítico en la curación de esta fobia. Pueden y deben ayudar a sus empleados a formarse en este tipo de competencias, evitar por todos los medios que aumenten las sensaciones de inseguridad y ayudar a fomentar la compresión y, por tanto, huir de la crítica. Expertos señalan que los españoles somos excesivamente censores con los demás y también con nosotros mismos.

Existen formaciones específicas y muy a medida para entrenar estas competencias, pero igualmente hay siempre un método transversal: la preparación. “Preparar el discurso con personas de confianza, no tener miedo a la crítica y adelantarse y saber juzgarse uno mismo” es uno de los consejos que Sosa recomienda. Otro de los métodos que pueden ayudar a evitar ese miedo es la práctica. Cuantas más veces se ensaya un discurso, mayor dominio se tendrá sobre éste, algo que te proporcionará mayor naturalidad y soltura a la hora de presentar. Es importante memorizar la introducción, la conclusión y las ideas principales para causar un mayor impacto a nuestros oyentes pero nunca memorizar todo el texto ya que corremos el peligro de poder perdernos en el discurso.

vía :: La glosofobia: el miedo a hablar en público que frena nuestro desarrollo profesional ::.

Hablar en público: preparar el discurso de forma diferente

¿Cómo haces a la hora de preparar el discurso cuando tienes que hablar en público? Imagino que procedes del siguiente modo. Primero determinas el tema del que tienes que hablar. No importa cuál, pero este es el primer paso. Una vez que ya sabes cuál es, el segundo paso lógico será el de buscar información, ¿no es así? Y cuando ya la tengas, entonces dedicas un tiempo a organizar dicha información.

¿Cómo sé que esto es lo que haces? Porque es lo que nos han enseñado desde la escuela y como alumnos disciplinados que somos no nos movemos ni un ápice de este método. Este método es magnífico para aburrir a la audiencia. ¿Por qué? Porque, entre otras cosas, lo único que haces es trasmitir datos, con más o menos gracia, y nada más. ¿Entonces? Entonces piensa en otro modo de hacer las cosas.

Parto de la premisa de que el tema ya lo tienes. Te han pedido que hables de contabilidad o de inteligencia emocional o de lo que sea. Ya tienes el tema. Ahora tienes que preparar el discurso. Lo fundamental es que pienses en los objetivos. ¿Qué quieres que tu audiencia piense, sienta o incluso haga? En otras palabras, ¿por qué los que te escuchan van a darte media hora o una hora o sesenta horas de su vida? ¿Qué van a ganar? ¿Qué van a conseguir? Hasta que no respondas a estas preguntas, no tienes nada.

Una vez que tengas los objetivos, busca la información que te permita alcanzarlos. No todos los datos son relevantes. Pero, ¿qué pasa si el tema es novedoso para ti y te es complicado formular los objetivos? Entonces busca información, pero con el objetivo de descubrirlos. Estos dos pasos, en ocasiones, son un proceso interactivo, uno afecta al otro. Y una vez que los tengas sigue con la secuencia indicada: determina qué información es relevante para conseguirlos.

Tercer y último paso. Ahora piensa en cómo vas a realizar tu charla y siempre en términos de persuasión. ¿Cómo vas a presentarla? Para que interese desde el primer momento, para que atrapes a tu audiencia desde el primer instante, para que causes el mayor impacto posible. También hay métodos que conviene saber y dominar. Pero piensa siempre en términos de objetivos, de lo que quieres que el otro piense, sienta… y, por supuesto, estos objetivos deben de tener en cuenta sus necesidades, sus deseos.

Ahora que ya tenemos los primeros apuntes básicos sobre cómo preparar el discurso, la pregunta es… ¿cómo empezamos nuestra intervención?

vía Hablar en público: preparar el discurso de forma diferente.

Aprende a sintetizar para dirigir la atención del público – Declamatoria

Por Sebastián Lora

gatoHace unos días, mientras cenaba con mi amigo Fermín, éste me dijo:

“Yo, de lo que menos dispongo, es de tiempo.”

El tiempo es uno de los bienes más preciados del ser humano de hoy. Por obligación o por propia iniciativa, estamos metidos en tantas cosas que nuestra agenda diaria parece el listado de programas de la tele. No hay huecos libres.

Por esta razón, vamos por la vida con una prisa impresionante. Y todo aquello que mínimamente parezca que nos hace perder el tiempo lo desechamos.

El tiempo disponible para hacer presentaciones no es infinito

Cuando tenemos reuniones de trabajo, presentemos un proyecto o, en general, hablamos en público, estamos ante un grupo de individuos cuyas agendas también están bastante pobladas (a veces más que las nuestras). Su presencia en nuestra presentación (por obligación o iniciativa propia) implica poder sacar valor suficiente como para poder continuar haciendo su trabajo de manera efectiva.

Pero como solemos andar siempre con prisa y tener cosas mejores (o urgentes) que hacer, asistir a tal reunión es, por lo general, más un engorro que otra cosa.

En el momento en el que el ponente comienza a irse por las ramas y a no dejar muy claro de qué va el asunto, los participantes, por su parte, comienzan a sentir que la reunión o la presentación son una pérdida de tiempo. Inmediatamente comienzan los resoplidos, las miradas pasan a los aparatos móviles, y la atención desaparece del tema en cuestión.

Para dirigir la atención del público hay que darle un mensaje bien masticado

La sensación de pérdida de tiempo ocurre cuando quienes escuchan no tienen claro de qué va la presentación. Cuando el ponente habla de manera desestructurada abriendo varios frentes a la vez. Y cuando esto ocurre, es porque éste no tiene el tiro demasiado afinado. No lo tiene claro.

Albert Einstein decía:

“Si no puedes explicarlo de manera simple, es que no lo entiendes lo suficiente.”

Si no puedes resumir tu presentación en una sola idea, es porque no la tienes lo suficientemente clara.

Para ir al grano hay que saber sintetizar

Durante mis cursos, cuando hablo de la importancia de tener un mensaje único que sea corto, claro y directo, me refiero a la necesidad de sintetizar. El ser capaces de reducir al mínimo una idea sin que ésta pierda su esencia es una tarea muy útil. Por un lado (1) demuestra que conocemos el tema a fondo. Por otro lado, incluir tal síntesis en el discurso (2) facilita el entendimiento y el posterior recuerdo.

Por ello, hacemos siempre un ejercicio de síntesis. Les digo que en la siguiente diapositiva voy a proyectar un mensaje y que deben resumirlo en un máximo de 15 palabras, siempre teniendo en cuenta un público específico y un objetivo. Una vez conseguido el cometido, deben llevarlo a un máximo de 5 palabras.

¿En qué ayuda esto?

Hace que piensen profundamente en su mensaje, lo analicen, lo digieran…

Hace que reflexionen sobre el público que va a escucharlo y lo que sacará éste de dicho mensaje.

Hace que formulen el mensaje resumido en términos de ese público y de un objetivo claro.

Cómo sintetizar un mensaje a su mínima expresión

Justo pasada esta frase encontrarás dos párrafos procedentes de la web de Airbnb, el portal P2P de alquiler de viviendas vacacionales.

“Airbnb es un mercado comunitario de confianza en el que la gente publica, descubre y reserva alojamientos únicos en todo el mundo, ya sea desde su ordenador o desde su teléfono móvil.”

“Airbnb les proporciona la forma más sencilla de ganar dinero alquilando su espacio y permite mostrárselo a millones de personas que pertenecen a una gran comunidad que no deja de crecer.”

¿Cómo resumirías ambos párrafos en un máximo de 15 palabras? No hace falta que uses las mismas palabras; puedes cambiarlas siempre que se mantenga el contexto.

Insisto que hay que tener claro quién es el público (Ejemplo: propietarios de viviendas susceptibles de ponerlas en alquiler) y el objetivo que queremos alcanzar (Ejemplo: lograr que se den de alta para poner sus casas en alquiler).

Piensa, reflexiona, analiza…

¿Lo has hecho ya? ¿Tienes tus 15 palabras? ¿Y 5?

A mí me salen las siguientes frases:

Máximo 15 palabras

“Gana dinero con tu casa de manera sencilla y segura ofreciéndola a millones de personas.”

Máximo 5 palabras

“Dinero fácil con tu casa.”

No hay una respuesta única a este ejercicio. Todo es relativo, cada persona es un mundo. Pero, sobre todo, la combinación específica del público que escuchará la ponencia y el propósito de ésta, harán que sinteticemos de una manera o de otra.

Lo importante es poder llevar nuestro mensaje a su mínima expresión. Porque nuestros interlocutores tienen prisa. Y, mientras más rápido entiendan de qué va el asunto y qué pueden obtener a cambio de escucharnos, más agradecidos estarán. Y ese agradecimiento lo demostrarán en forma de atención a nuestro mensaje.

Y, mientras más corto y claro es el mensaje, más fácilmente podrá el público entenderlo, retenerlo y tomar acción sobre éste.

¿De qué otra manera logras dirigir la atención de tu público? ¿En qué otros aspectos crees que ser capaz de sintetizar tu mensaje es de utilidad?

vía Aprende a sintetizar para dirigir la atención del público – Declamatoria.

El mejor discurso del mundo | Declamatoria

Por Sebastián Lora

Suena presuntuoso decir que un discurso pueda ser el mejor del mundo. Pero teniendo en cuenta que Toastmasters International, con más de 300.000 miembros activos en cerca de 120 países, es la mayor asociación dedicada al aprendizaje de habilidades de comunicación, usar sus propios baremos para juzgar la calidad de un discurso puede ayudarnos a arrojar luz sobre el asunto.

Cada año, Toastmasters celebra el campeonato mundial de oratoria, donde se reúnen los mejores oradores de toda la institución para competir por ser el mejor orador del mundo.

¿Cómo se determina cuál es el mejor discurso del mundo?

Tras cinco rondas de concursos alrededor de la geografía mundial, con un número inicial de competidores que supera varias decenas de miles, llega la etapa final en la que compiten nueve finalistas, vencedoras de todas las etapas anteriores. La flor y nata, vamos…

Para determinar quién gana, una serie de jueces utiliza una lista de parámetros a puntuar. Éstos son:

  • Desarrollo del discurso: Estructura, organización, material de apoyo.
  • Efectividad: Propósito, interés, recepción.
  • Valor del discurso: Ideas, lógica, pensamiento original.
  • Físico: Aspecto, lenguaje corporal, área desde la que se habla.
  • Voz: Flexibilidad, volumen.
  • Formas: Franqueza, seguridad, entusiasmo.
  • Adecuación: Al propósito del discurso y al público.
  • Corrección: Gramática, pronunciación, selección de palabras.

Hablar bien en público requiere seguir una serie de pautas. Pero ser el mejor requiere mucho más de lo que nos imaginamos.

El mejor discurso del mundo según Toastmasters

En agosto pasado se celebró la convención anual de Toastmasters en Kuala Lumpur, Malasia. No estuve allí para contarlo (aunque me habría encantado). Afortunadamente estamos en el siglo XXI y la tecnología nos permite ver a distancia y a posteriori lo que ocurrió.

¿Qué hizo espectacular el discurso ganador de Dananjaya Hettiarachchi?

Ya lo he visto tres veces y no me deja de sorprender. Cumple punto por punto con cada uno de los criterios mencionados arriba. Pero claro, este señor es un profesional y usa recursos que van más allá de los mínimos requeridos y que suman muchísimo a su discurso.

Éstos son sólo seis de ellos:

1 HUMOR

En los siete minutos y pico escuché, al menos, 14 risas por parte del público (de las que seis fueron carcajadas). Eso equivale a un promedio de una risa cada medio minuto.

Provocar risa es una de las maneras más efectivas de desarmar al público y llevarlo a nuestro terreno. Además, la carga emocional generada hace que el momento sea memorable y que el discurso viva más allá del momento de la ejecución.

2 RELEVANCIA

A pesar de las risas, el mensaje era muy serio y apelaba a una necesidad básica de todos los seres humanos: la de sentirse querido, importante, especial.

Cuando un mensaje resuena en la mente del público por su alto grado de relevancia, el nivel de atención, la credibilidad del ponente y las probabilidades de persuadir son todas altas. Más sobre relevancia.

3 HISTORIA

Todo el discurso es una historia que comprende tres momentos importantes de su vida unidos por un punto común: la necesidad de sentirse especial.

Las historias entretienen y, por ello, ayudan a mantener la atención y a transmitir el mensaje con facilidad. Además, cuando son personales, pueden tocar la vena emocional del público y ser recordadas durante mucho tiempo. Más sobre contar historias.

4 PAUSAS

Incluso sabiendo que si su discurso se pasaba de 7,5 minutos terminaría descalificado, parecía como si no tuviera ninguna prisa. Como público, (yo) sentía como si se parase el tiempo cada vez que hacía silencio.

El silencio es muy elocuente. Refuerza el mensaje porque permite a quien escucha reflexionar sobre lo que se ha dicho y, al que habla, generar expectación sobre lo que dirá. Más sobre pausas.

5 REPETICIÓN

El título “I see something” (“veo algo”) es la frase mejor anclada. La repite cuatro veces durante todo el discurso y es la que, gracias a la combinación de lenguaje verbal y no verbal, genera las risas más potentes. Usó este recurso con más de una frase.

Repetir determinadas palabras y frases ayuda a grabar el mensaje en el público. Asimismo, la propia repetición sirve de anclaje y ayuda a recordar la sensación experimentada las veces anteriores. Más sobre repetición.

6 CÍRCULO

Inicia y termina con una flor, haciendo referencia a la belleza de cada uno de nosotros como seres humanos.

Terminar haciendo referencia al inicio es una manera de cerrar con broche de oro el discurso. Da la sensación de finalizar con armonía. Más sobre estructura.

¿Para mejorar? Es difícil juzgar un discurso de este nivel. Si quisiéramos ser quisquillosos, podríamos decir que está algo sobreactuado. No obstante, hay que entender que los públicos angloparlantes suelen estar acostumbrados a cierto nivel de “performance”. Y en su caso, esa actuación le ayudó en algunos momentos a generar risa en el público.

Un discurso brutal y, sin duda, le merece el título de campeón del mundo.

vía El mejor discurso del mundo – Declamatoria.

Cómo acabar un discurso: 6 claves para concluir | Declamatoria

Por Sebastián Lora

Hay tres partes de una ponencia que recomiendo tener muy controladas y aprendidas para no dejarlas al azar.

El inicio: Para despertar la atención desde el primer momento. Comenzar una presentación con fuerza nos gana el permiso para que nos presten atención, al menos un rato.

Las transiciones: Para que la presentación fluya de forma natural. Sobre todo saber qué decir entre sección y sección, y conocer bien el orden de las diapositivas para no dar tumbos.

El cierre: Porque es lo último (y muchas veces lo único) con lo que la gente se queda. Y lo ideal es quedarnos en sus memorias.

En una entrada pasada hablaba sobre cómo iniciar una presentación para asegurarnos la completa e inmediata atención del público. En resumen: Abrir con fuerza para comenzar con buen pie y asegurarnos de tenerlos en vilo, al menos, un rato más. Ya luego se verá si somos capaces de mantener dicha atención.

Pero tan importante como la introducción es la conclusión. Solemos recordar más fácilmente lo último que hemos visto (o escuchado o sentido). Las últimas palabras, los últimos instantes son capaces de marcar al público y de determinar su opinión sobre la experiencia de habernos escuchado, casi con total independencia de cómo haya ido la presentación antes de su cierre. ¿Qué quiere decir esto?

Una mala conclusión puede fastidiarlo todo

Por un lado, que si la presentación ha sido una basura pero el cierre ha impresionado, la opinión general será muy superior a la que nos merecemos (aunque tampoco hay que esperar un milagro).

Por el otro, si la presentación ha sido espectacular pero la fastidiamos al final, es altamente improbable que nos recuperemos y “cerremos la venta” (vendamos un producto, un servicio o una idea).

Sí, ambos casos son extremos. Pero incluso dentro del espectro de posibilidades, siempre es posible echar el buen trabajo a perder con un cierre inadecuado.

¿Cómo acabar un discurso o una presentación de forma efectiva?

En función de la naturaleza de la ponencia, podremos usar una de estas opciones, o una combinación de ellas para finalizar de forma memorable y hacernos un hueco en sus pensamientos futuros.

  1. Volver al inicio

Orgánicamente volver a la idea o historia contada en la introducción y que dio paso al desarrollo del ponencia (como Frodo que regresa a La Comarca al final de El Señor de los Anillos). Hacerlo dará al público la sensación inconsciente (y agradable) de cierre.

  1. Llamar a la acción

Invitar al público a realizar una acción relacionada con la idea central del discurso y que le reportará un beneficio. Si pueden realizar un primer paso in situ (como un ejercicio o dinámica de grupo), tendrá mayor impacto y habrá mayores probabilidades de que tomen acción más adelante. Conviene no cerrar directamente con ésta, sino ofrecerla y luego terminar pintando una imagen mental del beneficio de actuar. Más sobre la llamada a la acción.

  1. Recapitular

En determinadas ocasiones (presentaciones de trabajo, charlas informativas, pitch de venta), conviene refrescar los puntos más importantes de la ponencia a modo de resumen y su relación con el mensaje principal. Es mejor no cerrar inmediatamente después de éste, sino con algún comentario que dé la sensación de haber llegado al final.

  1. Inspirar

Pintar la imagen mental de un futuro mejor, esperanzador, también es posible sin la necesidad de llamar a la acción. Puede que en el cuerpo del discurso ya hayamos desarrollado un plan de acción y anunciado que está actualmente en curso, lo que hace al público un mero oyente de lo que le deparará el futuro. Basta entonces con enamorarlos de la idea de lo que sucederá, y finalizar.

  1. Invitar a la reflexión

Parecido a la llamada a la acción y la posterior consecuencia de actuar, podemos también lanzar una idea sobre la cual no haya que actuar físicamente, pero sí digerir mentalmente. El solo hecho de tener que desarrollarla en su mente hará que el público adopte una postura u otra, idealmente cambiando su forma de pensar sobre el tema en cuestión.

  1. Dejar con ganas de más

Como en la última película de Batman en la que se desvela la identidad de Robin, casi en la última escena, y dan cabida a una siguiente película. No tenemos por qué dar toda la información de la que disponemos en un solo discurso. Podemos añadir mucho valor en un primer momento a la vez que construir expectación al final de la ponencia sobre las posibilidades de seguir escuchándonos: “…aunque esto, amigos, escapa el alcance de la ponencia de hoy. Pero si queréis oír más al respecto os invito a volver la semana próxima (o a entrar en mi web)…” y luego terminar.

Dedica tiempo a diseñar tu conclusión para lograr un verdadero impacto. Busca abrirte un hueco en sus mentes y con tus últimas palabras convertirte en la semilla que genere el cambio.

vía Cómo acabar un discurso: 6 claves para concluir – Declamatoria.

Una rueda de prensa… ¿porque me da la gana? | byenrique.com

Rueda de prensa IHace ya unos años, durante el turno de preguntas de una rueda de prensa, un reconocido periodista de cierto sector, hoy relevante directivo de comunicación de una renombrada empresa de ese sector, lanzó la célebre pregunta: “¿podrían decirnos cuál es el motivo de esta rueda de prensa?” Los pobres portavoces se quedaron pálidos y ni supieron qué contestarle. El citado y no nombrado periodista acababa de desmontar el pretendido evento informativo. Ayer, otro portavoz, este de la clase política, dio un “salto de calidad” cuando a una pregunta semejante respondió “porque me da la gana”. Y ahí se quedó tan ancho.

La rueda de prensa es una de las herramientas más contundentes que tienen las personas y las organizaciones para comunicar, pero también una de las más arriesgadas. Las buenas prácticas en Comunicación dicen –o deberían dejar muy claro- que para desarrollar una acción comunicativa de este calibre debe existir, ante todo, un buen motivo, un objetivo definido que bien lo justifique. Fundamentalmente, una noticia o una revelación que añada información crucial a otra. Requiere mucha organización y preparación previa –aparte de toda la logística- como para gastar recursos y energías en la comunicación de un hecho que luego resulte poco relevante, que pudiera haber sido difundido a través de otro medio menos ambicioso, por ejemplo una nota de prensa.

Si los medios a los que se convoca no perciben la relevancia de la noticia, posiblemente nos peguemos el batacazo, asistan cuatro gatos e incluso ninguna persona; si acuden periodistas y no ven contenido noticioso o interesante en lo que se les está contando, pueden tener la sensación de que se les está haciendo perder el tiempo; si no les satisface la información que se les ofrece, pueden pasar a preguntar sobre otros temas que sí les interesen, y la noticia que demos quizás sea otra muy distinta de la que pretendíamos dar a conocer, a lo mejor mucho menos positiva. En este último caso, habrá que reconocer que nos habrá salido el tiro por la culata.

Básicamente, algunos motivos que justificarían la convocatoria de una rueda de prensa, independientemente del sector en que nos desenvolvamos, serían:

– Un anuncio –producto, estrategia, decisión empresarial o personal…- que realmente va a marcar un hito en la actualidad informativa, cuando no que va a cambiar el panorama de su entorno o sector. Y que no bastará con contarlo y explicarlo, sino que deberemos satisfacer el interés que en nuestra audiencia va a suscitar.

– La presencia de una personalidad relevante, que por distintas razones no comparece con asiduidad, y cuya opinión, valoraciones o puntos de vista van a ser ampliamente requeridos por los medios.

– Un acontecimiento o hecho noticioso de gran repercusión, ante el que los medios reclaman nuestro parecer. Estos van desde un consejo de ministros a un resultado deportivo, pasando por determinados sucesos, puede tratarse de situaciones gozosas -como nos hayan dado un premio- o ciertamente críticas, como haber presuntamente provocado una catástrofe. Esta modalidad de rueda de prensa sería reactiva, frente a las dos anteriores, que tendrían carácter proactivo.

Por el contrario, a continuación ciertos motivos o situaciones –algunos textuales y literales- que en ninguna manera justificarían la parafernalia de la rueda de prensa:

– Un anuncio –producto, estrategia…- que en efecto es noticioso pero cuya trascendencia es relativa. Aquí cabe tener la perspectiva suficiente como para saber calibrar y dimensionar adecuadamente la táctica a seguir.

– Un hecho externo que nos afecta pero cuya repercusión ha sido limitada. Puede que nos sintamos en la necesidad de reaccionar pero, al medir mal la respuesta, posiblemente estemos otorgando a tal hecho una dimensión que en realidad ni la merecía ni nos convenía.

“Llevábamos tiempo (quizás dos semanas) sin convocar a la prensa y no podíamos estar más…”.

– Necesidad imperiosa –y a veces repentina- de darse un baño de multitudes, sin tener exactamente nada nuevo que contar y sin siquiera saber qué decir.

– La euforia colectiva de un grupo de personas –generalmente sobrevenida en la sobremesa de una copiosa comida- que les impulsa a contratar una sala del hotel más cercano y convocar a golpe de teléfono, sobrados de poder de convocatoria y convencidos de que tienen algo fundamental que anunciar. Recuerdo que aquí una vez conté un caso así.

“Porque me da la gana”. Esta nueva argumentación queda para los anales, pero no sugiere más que una huida hacia adelante, cuando el portavoz se ha visto acorralado al darse cuenta de que se hubiera quedado mejor callado. Y en su pecado lleva su penitencia.

En definitiva, ponerse delante de la prensa nunca es un trance fácil, por mucho que creamos en nuestro mensaje y en nuestra credibilidad, y desde luego por mucho afán de protagonismo que a veces nos entre. Por supuesto hay que prepararlo siempre muy bien, pero el primer ejercicio de esa preparación es plantearse muy honestamente si nuestro fin justifica esos medios. Y que a la postre no se nos vuelvan en contra.

Una rueda de prensa… ¿porque me da la gana? | byenrique.com

Rueda de prensa IHace ya unos años, durante el turno de preguntas de una rueda de prensa, un reconocido periodista de cierto sector, hoy relevante directivo de comunicación de una renombrada empresa de ese sector, lanzó la célebre pregunta: “¿podrían decirnos cuál es el motivo de esta rueda de prensa?” Los pobres portavoces se quedaron pálidos y ni supieron qué contestarle. El citado y no nombrado periodista acababa de desmontar el pretendido evento informativo. Ayer, otro portavoz, este de la clase política, dio un “salto de calidad” cuando a una pregunta semejante respondió “porque me da la gana”. Y ahí se quedó tan ancho.

La rueda de prensa es una de las herramientas más contundentes que tienen las personas y las organizaciones para comunicar, pero también una de las más arriesgadas. Las buenas prácticas en Comunicación dicen –o deberían dejar muy claro- que para desarrollar una acción comunicativa de este calibre debe existir, ante todo, un buen motivo, un objetivo definido que bien lo justifique. Fundamentalmente, una noticia o una revelación que añada información crucial a otra. Requiere mucha organización y preparación previa –aparte de toda la logística- como para gastar recursos y energías en la comunicación de un hecho que luego resulte poco relevante, que pudiera haber sido difundido a través de otro medio menos ambicioso, por ejemplo una nota de prensa.

Si los medios a los que se convoca no perciben la relevancia de la noticia, posiblemente nos peguemos el batacazo, asistan cuatro gatos e incluso ninguna persona; si acuden periodistas y no ven contenido noticioso o interesante en lo que se les está contando, pueden tener la sensación de que se les está haciendo perder el tiempo; si no les satisface la información que se les ofrece, pueden pasar a preguntar sobre otros temas que sí les interesen, y la noticia que demos quizás sea otra muy distinta de la que pretendíamos dar a conocer, a lo mejor mucho menos positiva. En este último caso, habrá que reconocer que nos habrá salido el tiro por la culata.

Básicamente, algunos motivos que justificarían la convocatoria de una rueda de prensa, independientemente del sector en que nos desenvolvamos, serían:

– Un anuncio –producto, estrategia, decisión empresarial o personal…- que realmente va a marcar un hito en la actualidad informativa, cuando no que va a cambiar el panorama de su entorno o sector. Y que no bastará con contarlo y explicarlo, sino que deberemos satisfacer el interés que en nuestra audiencia va a suscitar.

– La presencia de una personalidad relevante, que por distintas razones no comparece con asiduidad, y cuya opinión, valoraciones o puntos de vista van a ser ampliamente requeridos por los medios.

– Un acontecimiento o hecho noticioso de gran repercusión, ante el que los medios reclaman nuestro parecer. Estos van desde un consejo de ministros a un resultado deportivo, pasando por determinados sucesos, puede tratarse de situaciones gozosas -como nos hayan dado un premio- o ciertamente críticas, como haber presuntamente provocado una catástrofe. Esta modalidad de rueda de prensa sería reactiva, frente a las dos anteriores, que tendrían carácter proactivo.

Por el contrario, a continuación ciertos motivos o situaciones –algunos textuales y literales- que en ninguna manera justificarían la parafernalia de la rueda de prensa:

– Un anuncio –producto, estrategia…- que en efecto es noticioso pero cuya trascendencia es relativa. Aquí cabe tener la perspectiva suficiente como para saber calibrar y dimensionar adecuadamente la táctica a seguir.

– Un hecho externo que nos afecta pero cuya repercusión ha sido limitada. Puede que nos sintamos en la necesidad de reaccionar pero, al medir mal la respuesta, posiblemente estemos otorgando a tal hecho una dimensión que en realidad ni la merecía ni nos convenía.

“Llevábamos tiempo (quizás dos semanas) sin convocar a la prensa y no podíamos estar más…”.

– Necesidad imperiosa –y a veces repentina- de darse un baño de multitudes, sin tener exactamente nada nuevo que contar y sin siquiera saber qué decir.

– La euforia colectiva de un grupo de personas –generalmente sobrevenida en la sobremesa de una copiosa comida- que les impulsa a contratar una sala del hotel más cercano y convocar a golpe de teléfono, sobrados de poder de convocatoria y convencidos de que tienen algo fundamental que anunciar. Recuerdo que aquí una vez conté un caso así.

“Porque me da la gana”. Esta nueva argumentación queda para los anales, pero no sugiere más que una huida hacia adelante, cuando el portavoz se ha visto acorralado al darse cuenta de que se hubiera quedado mejor callado. Y en su pecado lleva su penitencia.

En definitiva, ponerse delante de la prensa nunca es un trance fácil, por mucho que creamos en nuestro mensaje y en nuestra credibilidad, y desde luego por mucho afán de protagonismo que a veces nos entre. Por supuesto hay que prepararlo siempre muy bien, pero el primer ejercicio de esa preparación es plantearse muy honestamente si nuestro fin justifica esos medios. Y que a la postre no se nos vuelvan en contra.

Tomado de: http://byenrique.com/2014/11/11/una-rueda-de-prensa-porque-me-da-la-gana/

3 secretos para combatir el miedo a hablar en público, a los aviones y a los bichos – Declamatoria

Por Sebastián Lora

miedo¿A qué le tienes miedo?

Fobias hay para todos los gustos y todos los colores. Hay quienes tienen miedo a las arañas, a la oscuridad, a la profundidad del mar o incluso a los abueletes.

A mí me asustan las ranas. Tanto que un día rompí mi guitarra intentando protegerme de una. Triste (léase vergonzoso) pero cierto. Es lo que hay y sé que, mientras no lo enfrente, no lo superaré. Por suerte donde vivo No he visto ninguna.

Muy común es el miedo a volar. Conozco personas que lo padecen y me consta que lo pasan fatal cada vez que vuelan. Algunas evitan viajar a toda costa, o usar medios alternativos siempre que sea posible. Contrario al miedo a los anfibios, no ser capaz de subirse a un avión limita grandemente las posibilidades personales y profesionales en un mundo globalizado.

Superar el miedo a volar = Superar el miedo a hablar en público

Sinceramente, ninguno desaparece del todo. Lo siento. Pero hay técnicas para aprender a controlarlos y evitar que supongan un gran impedimento.

Hace unas semanas volaba a Berlín con Easyjet. Tras cansarme de escribir me puse a ojear la revista de abordo. En ésta encontré un pequeño artículo curiosísimo titulado “Olvídate del miedo”. Easyjet imparte cursos para perder el miedo a volar. Con una tasa de éxito del 95%, ofrecen técnicas y herramientas para combatir esta fobia sin importar cuan severa sea, y así ayudar a sus potenciales clientes a subirse en sus aviones.

Tres secretos para combatir el miedo a hablar en público y a subirte a los aviones

El formador, Lawrence Leyton suele decir a los alumnos “tú creas tu propio miedo” y, bajo ese precepto, ofrece tres pistas para combatir el miedo a volar.

Igual que aconsejo a mis clientes en cursos y sesiones de asesoramiento, éstas te servirán también para hacer presentaciones con seguridad y aplomo.

1. Elimina las películas mentales negativas

Cuando tenemos miedo solemos visualizar el peor escenario posible. Aprender a borrar esas imágenes mentales nocivas ayuda a liberar gran parte del estrés.

¿Te imaginas haciendo una presentación mientras se aproxima un tomate volador hacia tu cara, en cámara lenta? ¿O visualizas al público riéndose de ti y no contigo?

Sustituye esas imágenes por otras positivas en las que te veas haciéndolo bien y a tu público enganchado, atento y sonriente.

2. Ignora tu voz interior

Del mismo modo que nos machacamos con imágenes mentales, nuestro diálogo interior puede llegar a ser muy negativo, llevándonos a un estado emocional de miedo, incluso cuando no hay nada que temer.

¿Te suenan frases como: “no estoy preparado”, “no sirvo para esto”, “no me van a hacer caso”, “se van a burlar de mí”?

“Tanto si crees que puedes como si no, tienes razón” – Henry Ford

Sustituye esas frases negativas por otras que te llenen de fuerza, tipo “me va a salir genial”, “les va a encantar”, “me lo sé mejor que nadie”, y saldrás al escenario con mayor confianza.

3. Recuerda respirar

Según Leyton, no prestar la debida atención a la respiración puede, en casos extremos, llevar a la hiperventilación y hacernos sentir como si fuéramos a tener un ataque de pánico.

Una de las reacciones fisiológicas del miedo es la respiración rápida y entrecortada. Respirar profundo y despacio ayuda a liberar la tensión. Además, contar los segundos que pasan mientras inhalamos, mantenemos y luego exhalamos es una especie de ejercicio de meditación que sirve también para acallar el diálogo interior y apagar las imágenes mentales. Una solución redonda.

Tener miedo a los aviones, a las alturas, a los bichos o a hablar en público es un engorro. Pero salvo que sea un caso clínico, no hay nada de qué preocuparse, siempre que reconozcas que la única manera de salir adelante es enfrentarse a ellos.

Sigue estos tres consejos y, la próxima vez, enfrentarás tus miedos con mayor seguridad.

vía 3 secretos para combatir el miedo a hablar en público, a los aviones y a los bichos – Declamatoria.

Cuatro técnicas para improvisar en público | presentable.es

Por


Hace un tiempo tuve la oportunidad de asistir como invitado a una sesión del Prestigious Speakers Barcelona, un club de Toastmaster. Lo que más me sorprendió fue la parte en la que varios participantes debían improvisar discursos. Improvisar es algo que me parece sumamente difícil, de modo que le pedí a Sebastián Lora,  Presidente de Mallorca Wordsmiths Toastmasters y blogger sobre habilidades de comunicación en www.declamatoria.com
, que escribiera este post en mi blog.

Improvisar

No nos engañemos. Hablar en público es un reto, incluso tras una larga preparación y años de experiencia. Incluso siendo grandes conocedores del tema a tratar. Incluso tras haber hecho nuestros deberes y diseñado una ponencia que (a priori) responde perfectamente a las necesidades de nuestro público. Pero si esto es un reto, ¿dónde dejamos a la improvisación?

Improvisar parece cosa de superdotados

Siempre me han sorprendido los espectáculos de comedia de improvisación por la dificultad que suponen. Los miembros de la audiencia escriben sus temas preferidos (normalmente estrafalarios y retorcidos) y, a medida que se desarrolla la función, los protagonistas van sacando estos temas al azar e improvisan sobre éstos.

Tras mostrar mi estupefacción al respecto a un compañero de clase que, como pasatiempo, participa en una compañía de teatro de improvisación en Mallorca, éste me dijo que “todo es cuestión de práctica”. Y efectivamente, para lograr hacer reír a las personas con sus ocurrencias y justificar el coste de las entradas al teatro, los comediantes de improvisación deben entrenarse del mismo modo que lo hacen los atletas (aunque con ejercicios ligeramente distintos). Esto demuestra que, si bien hay quienes tienen facilidades especiales para divertir a los demás sin (aparente) preparación, improvisar medianamente bien no es un regalo divino limitado a un grupo selecto de individuos.

Es importante aprender a improvisar

A diario, nos vemos bombardeados con preguntas, peticiones, argumentos y reproches que requieren, no sólo de una mínima riqueza de vocabulario para poder contestar, sino también de la capacidad de pensar en frío y al instante de manera rápida y organizada que nos permita responder inteligentemente. En su libro “El camino fácil y rápido para hablar efectivamente”, Dale Carnegie establece que la capacidad de organizar nuestras ideas y hablar sin pensar es aún más importante que la de hablar tras una larga preparación. Desde un punto de vista pragmático, tiene toda la razón. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto defendernos ante ataques verbales y contestar adecuadamente a preguntas difíciles y/o con doble intención? Por falta de práctica.

Y te preguntarás, ¿cómo se practica esto?

A esta pregunta no hay una sola respuesta, pero mi favorita es: apúntate a un club de Toastmasters.

Toastmasters es una asociación sin fines de lucro que, desde 1924, ayuda a las personas a desarrollar habilidades de comunicación argumentando que éstas son imprescindibles para el liderazgo a cualquier nivel. Presente en más de cien países (uno de ellos España), promueve un programa educativo en el que los participantes aprenden, sin profesores, con mucha práctica y dedicación, siempre acompañadas defeedback oral y escrito.

Una de las particularidades del programa es que incluye en cada reunión una sección dirigida a la improvisación llamada Table Topics (en español Asuntos de Mesa). Esta sección consiste en llamar al escenario a varios miembros del club, uno a la vez, para que den un mini discurso improvisado de entre uno y dos minutos, sobre temas sorpresa escogidos previamente por otra persona. ¿El propósito? Desarrollar en los miembros del club la habilidad de pensar y hablar sobre cualquier tema sin preparación previa, para ser capaces de presentar nuestras ideas de una manera clara y organizada en cualquier contexto.

Es desde luego la parte más emocionante de una reunión de Toastmasters ya que supone un potente chute de adrenalina, incluso tratándose de un ambiente libre de “peligros”. Pero es francamente útil porque con muchísima frecuencia nos vemos en situaciones en las que debemos hablar en público sin habernos preparado nada y esto nos entrena para hacerlo con soltura.

4 Consejos prácticos para improvisar

Tras tres años de Table Topics, he aprendido algunos trucos que podemos poner en práctica en nuestra vida cotidiana para salir airosos en contextos en los que no nos queda otra más que improvisar.

1.- Reflexionar antes de contestar

Parece obvio, pero no lo es tanto cuando estamos bajo la mirilla. Cuando se nos pide comentar sobre algo, vale más darse unos segundos para reflexionar brevemente sobre lo que vamos a decir y luego decirlo. No hacer esto y contestar de forma precipitada hará que, en gran parte de los casos, no contestemos tan bien como quisiéramos (en otros meteremos la pata hasta lo más hondo). Ciertamente, cuando somos los que hablamos, una pausa de tres segundos puede parecer una eternidad. No obstante, ésta nos permite, no sólo organizar nuestras ideas, sino también calmarnos y proyectar una imagen ecuánime. Y además, para quien nos escucha, tres segundos de silencio no son nada.

2.- Parafrasear la pregunta

Repetir la pregunta o cuestión sobre la que tenemos que hablar con nuestras propias palabras tiene varias ventajas. Nos gana tiempo para reflexionar sin la necesidad de prolongar el silencio más de la cuenta. Nos ayuda a entender mejor el tema que debemos elaborar. Aclara cualquier tipo de malentendido; si no hemos entendido bien, se notará en la paráfrasis y quien haya planteado el asunto se verá obligado a explicarse (lo que concede aún más tiempo para pensar).

3.- Asociar una anécdota al tema en cuestión

Ser capaces de encajar una historia de nuestra propia vida a aquello sobre lo que nos vemos obligados a hablar de forma improvisada cumple tres propósitos. Primero, nos ayuda a comenzar a hablar con seguridad y soltura. Nadie puede hablar mejor que nosotros mismos sobre nuestras propias historias y anécdotas. Segundo, la historia es el medio más efectivo para transmitir un mensaje. Permite captar y mantener la atención de quien escucha, y facilita la comprensión del mensaje. Tercero, a medida que narramos la historia, el mero hecho de hacerlo nos ayuda a que surjan otras ideas susceptibles de encajar con el tema central, permitiéndonos elaborar mejor nuestra respuesta improvisada.

4.- Pensar en una estructura de discurso

Del mismo modo que un discurso previamente planificado suele tener un propósito claro, las demás situaciones comunicativas (a mi juicio) también han de tenerlo. Por ello, ser capaces de plantear una estructura a la intervención improvisada (con introducción, cuerpo y conclusión) hará que nuestra intervención sea altamente efectiva (e incluso memorable). Mientras reflexionamos sobre lo que vamos a contestar, sacarnos tres palabras clave de debajo de la manga que estén relacionadas con lo que nos preguntan hará que podamos dar estructura a nuestra respuesta sin irnos por las ramas. Iniciamos con una breve anécdota, desarrollamos las tres palabras como cuerpo de nuestra repuesta, finalizamos con un resumen de estas tres, y voilà, un mini discurso.

Sí, suena muy fácil. Y desde luego no lo es tanto. De hecho es bastante complicado al principio. Pero como todo en la vida, esto requiere de práctica, y sólo si nos exponemos a situaciones de este tipo podremos practicar la improvisación. Por ello te recomiendo encontrar el club más cercano de Toastmasters y comenzar a practicar ya (en un ambiente seguro). Porque improvisar no es cosa de superdotados, pero mejor si nos pilla preparados.

Tomado de: http://www.presentable.es/consejos-practicos/4-tecnicas-para-improvisar-en-publico/

Cómo iniciar un discurso y perder al público en el intento | declamatoria.com

Sebastián Lora

Atención

¿Te suena esto?:

Buenos días. Mi nombre es Fulano de Tal, Jefe Comercial de Industrias X. Ante todo, muchas gracias por recibirme. Es un placer presentarles nuestra nueva línea de productos. Espero que mi presentación sea de su agrado…

Ésta es la manera más habitual de iniciar presentaciones en todo lo largo y ancho de la geografía mundial. Y así como típica es igual de aburrida, predecible y poco interesante. Es la fórmula más efectiva para hacer que quienes nos escuchan desconecten y pasen a modo “salva pantalla” al instante.

Las tecnologías y las redes sociales nos unen y separan a la vez. Acortan las distancias de muchos virtuales, aunque también nos alejan de otros tantos reales, mientras nos obligan a no aburrirnos. Estamos en la era de la falta de atención. Nunca había sido tan difícil captar y mantener la atención de las personas, ni tan fácil dejar de prestarla. En vista de ello, ¿cómo nos hacemos hueco en esa corta ventana de tiempo en la que nuestros oyentes ponen su radar sobre nosotros? Sólo hay una respuesta: Sorprendiéndoles.

¿Qué sorprende y capta la atención?

Lo diferente, lo novedoso, lo transgresor, lo políticamente incorrecto, lo que rompe con las costumbres y todo lo que va en contra del statu quo y de lo preestablecido.

¿Qué no sorprende y dispersa la atención?

Lo mismo de siempre, lo cotidiano, lo predecible, lo estandarizado, lo que sigue las reglas, lo tradicional y todo lo que sea menos interesante que el teléfono móvil, que la tablet o el MP3.

Lo penoso del caso es que, en muchas ocasiones, seguimos las reglas y buscamos cumplir ciertas expectativas simplemente “porque siempre se ha hecho así” y no nos cuestionamos el por qué de dichas costumbres. Por ello, dejamos a un lado la creatividad y nos mantenemos en un eterno estado de “lo mismo” desde el cual somos incapaces de sorprender a nadie. Esto cobra especial importancia a la hora de hacer presentaciones y queda en evidencia desde la introducción.

¿Cómo sorprenderlos y dejarlos con ganas de más?

Con un bombazo. Como hacen las películas: no muestran los créditos desde el inicio sino, más bien, comienzan con una escena que despierta la atención de los espectadores y marca el ritmo hacia el desenlace. Los créditos vienen justo después.

El bombazo dependerá de varios factores entre los que se encuentran principalmente la naturaleza del público (no es lo mismo un grupo de científicos que una clase de primer año de universidad), la personalidad del presentador (no es lo mismo un entusiasta extrovertido que un tímido introvertido; aunque ambos deban hacer presentaciones), y el contexto (mezcla entre la naturaleza del público y el lugar – no es lo mismo la presentación de los resultados trimestrales ante la junta de accionistas que un discurso motivacional dirigido a vendedores).

Las variables anteriores determinarán si el bombazo debe tender más hacia lo emocional o más hacia lo analítico. Probablemente no convenga empalagar a un grupo de empresarios con la historia de cuando perdí a mi oso de peluche, o agobiar a los graduandos bachilleres con un montón de estadística. Teniendo en cuenta dichas variables, hay que ponerle creatividad al asunto (entrelazando puntos emocionales y analíticos, en su justa medida) para poder dejarlos “tiesos” y con los ojos (y oídos) bien abiertos.

Cómo iniciar un discurso de forma impactante:

  • Pregunta retórica (o no retórica) – Pone a la gente a pensar desde el principio (o incluso a interactuar). ¿Por qué no somos capaces de alejarnos de las malas compañías?
  • Cita – Marca una línea de pensamiento y da un toque de credibilidad a nuestra charla (adicional al que ya hemos de haber creado con anterioridad). Es preferible evitar las citas muy usadas porque con ellas no sorprenderemos a (casi) nadie. También es recomendable citar a alguien con quien el público pueda identificarse. Warren Buffet dijo una vez que “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo.”
  • Dato curioso – Despierta la curiosidad. Estudios recientes confirman que el 80% de la población trabajadora mundial no es feliz con su trabajo (dato obtenido de Zenhabits).
  • Frase controversial – Agita a las personas. El ochenta por ciento de entre vosotros no es feliz con su vida cotidiana (idea tomada del dato curioso anterior; a seguir elaborando).
  • Historia – Es el medio más efectivo para mantener la atención de las personas porque estamos diseñados para aprender escuchándolas.  Hace unos años, cuando todavía era joven y aventurero, conocí a una persona que cambiaría el rumbo de mi vida…

[Importante: Todos estos recursos deben ser relevantes al tema central. Todo lo que no apoye y sume al mensaje principal debe ser descartado.]

Y os preguntaréis, ¿cuándo me presento, doy los buenos días y agradezco la invitación? Después de la introducción sí que corresponde presentarse, agradecer la invitación y enumerar los puntos a tratar. No es plan disgustar a nadie y esto es parte del protocolo habitual. Pero toca hacerlo sólo una vez estemos en la misma frecuencia, presentador y público; una vez tengamos la sartén agarrada por el mango.

Lamentablemente, sorprender a la audiencia desde el primer momento no es receta mágica para que se nos escuche ad infinitum. No obstante, sí nos asegura despertar en ella el deseo de querer escuchar lo que hemos venido a decir. Es nuestro pasaporte a la siguiente parte de la presentación para la que debemos haber hecho nuestros deberes de modo que el contenido resulte interesante y responda a la pregunta “¿por qué ha de interesarme?” (aunque  esto escapa el alcance de este artículo).

¿Y tú, cómo estás introduciendo tus presentaciones? ¿Has dicho basta a las introducciones aburridas e insulsas? Es hora de tomar el control y ganarle la batalla al teléfono móvil.

Tomado de: http://www.declamatoria.com/como-iniciar-un-discurso-y-perder-al-publico-en-el-intento/

3 trucos para iniciar una presentación con buen pie – Declamatoria

Por Sebastián Lora

El primer minuto es el momento más difícil de toda presentación. Estamos ansiosos y no hay complicidad con el público, ya que éste todavía no tiene muy claro por qué prestar atención a lo que vamos a decir.

En tales circunstancias, lo normal es que el cuerpo nos pida comenzar rápido para acabar rápido y salir del paso (rápido). Pero esto puede hacer que descuidemos los detalles, a priori triviales, a posteriori vitales.

Y es que cuidar de los detalles es lo que convierte a una buena presentación en excelente, diferenciándola del resto.

Tres trucos para iniciar una presentación con fuerza, incluso antes de hablar

Antes de abrir la boca y decir la primera palabra, es aconsejable tener en cuenta algunas cosas para conseguir ese nivel de diferenciación frente a los presentadores del montón. Te sugiero tres, concretamente.

1 ESPERAR

Si bien el tiempo apremia, no hay que ir con prisas. Porque lo bueno se hace esperar. Comenzar a hablar cuando hay ruido y movimiento en la sala es receta segura para que un buen número de personas se pierda el inicio. Y el inicio es valiosísimo para captar la atención y dejar claro el beneficio para el público.

Espera a que se sienten y a que hagan silencio. Una vez haya llegado la calma, cuenta unos segundos más, hasta que comiences a sentir un ligero toque de incomodidad. Esto generará expectación, facilitará captar la atención y te asegurará que nadie se pierda la introducción por tonterías.

2 MIRAR

El contacto visual es fundamental para conectar con el público. Da la sensación de tener a todo el mundo presente, de que te importa cada miembro del público. Además, te permite encontrar las caras amigables sentadas en la sala que te darán la fuerza de superar ese primer minuto tan “duro”.

Busca el contacto visual con el público antes de iniciar. Mira a un lado, mira al otro, mira al centro y, sólo entonces, lánzate a hablar. Esto te servirá como toque de atención (en positivo) para comunicar al público que estás listo para iniciar.

3 SONREÍR

La sonrisa es una de las mejores cartas de presentación. Muestran buena voluntad y ganas de estar en el momento presente. Y gracias a la existencia de las neuronas espejo, generan un bucle de positivismo y un buen ambiente en la sala que facilita la relación con el público y la conexión con quienes ya te sonríen.

Siempre que el tema y la situación lo permitan, sonríe. Hazlo antes de comenzar a hablar. Con la sonrisa mostrarás al público que vienes en son de paz, lo que te ayudará a desarmarlo y a llevarlo a tu terreno.

Los detalles hacen la diferencia. Por eso, antes de decir la primera palabra, espera a que llegue la calma, mira al público y sonríe. Su atención será total y tu introducción cumplirá su cometido.

¿De qué otra manera te preparas para iniciar tus presentaciones? ¿Qué otros trucos conoces para comenzar con buen pie?

vía 3 trucos para iniciar una presentación con buen pie – Declamatoria.

Grabarse en vídeo: Secreto a voces para hablar mejor en público – Declamatoria

Por Sebastián Lora

“Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?” – La bruja malvada (Blancanieves y los Siete Enanitos)

videoHablar con personas cuya opinión no está sesgada por la “maldición del conocimiento” puede ser altamente revelador. Ofrece una perspectiva fresca y libre de prejuicios sobre aquello de lo que estamos acostumbrados a tratar en el día a día profesional.

Ayer domingo, Eva, mi mujer, me hizo ver una situación tan real como la vida misma:

“Cuán bien o cuán mal creemos que hablamos en público, normalmente no se corresponde con la realidad.”

Muchos creen ser muy malos presentando cuando en realidad son bastante buenos. Otros menos creen ser muy buenos cuando en realidad son bastante malos.

En función de nuestros propios mapas mentales, nuestra manera de ver las cosas puede ser más o menos objetiva. Juzgamos situaciones a partir de nuestra propia experiencia y, en función de esos juicios, tomamos decisiones.

Pero hay un problema: Cuando hablamos en público no nos vemos.

Cuando hablamos en público podemos quedarnos con la reacción del público, con la sensación de haber hecho un buen (o mal) trabajo y con algunas ideas de cómo hacerlo mejor en la siguiente ocasión. Pero por muy analíticos que seamos y por mucha información que saquemos de la experiencia, no estamos sentados en la sala viendo nuestra propia ejecución. Es humanamente imposible.

Grabarse en vídeo es clave para la mejora continua

En Toastmasters aprendí que una de las claves para lograr un cambio drástico a mejor en mi manera de presentar es grabarme en vídeo y estudiar la grabación con ojo crítico.

También aprendí que la experiencia es altamente dolorosa y da muchísima pereza. En consecuencia, no pregono siempre con el ejemplo ya que me cuesta ver siempre los vídeos que me hago.

En mis cursos siempre he grabado los discursos de los participantes para luego enviárselos y que así puedan hacer ellos mismos el ejercicio de verse y autoevaluarse. Pero descubrí que, por lo mimos que me ocurre a mí, los participantes casi nunca los ven.

Por eso, y gracias al input de Eva, desde hace tiempo muestro en clase algunos de los vídeos grabados y comento con ellos la jugada en tiempo real. Duele pero funciona.

¿Qué ofrece la grabación en vídeo de tu presentación y su posterior visualización?

La oportunidad de entender nuestros puntos fuertes y las oportunidades de mejora.

Conocer nuestros puntos fuertes nos da pistas sobre qué debemos explotar más a menudo. Conocer nuestros puntos débiles nos ofrece información valiosa para hacerlo mejor en el futuro.

Concretamente, grabarnos en vídeo, nos permite ver con ojos críticos la manera en la que ejecutamos la presentación y cómo nos desenvolvemos frente al público teniendo en cuenta tres variables:

Cómo usamos las palabras: Si hablamos con propiedad, si usamos muletillas, si repetimos palabras indiscriminadamente.

Cómo usamos la voz: Si la velocidad, el tono y el timbre son adecuados y nos ayudan a generar confianza en el público.

Cómo usamos el cuerpo: Si el lenguaje corporal empleado es abierto, confiado y refuerza nuestra imagen como autoridad.

Insisto. El proceso es doloroso. Pero funciona de maravilla.

En el siguiente enlace al blog de mi club de Toastmasters hay publicado un extracto del vídeo de mi más reciente discurso (que incluyo más abajo). De verdad que no me gusta verme, pero habiéndolo visto y analizado cuidadosamente me he dado cuenta de algunas cosas:

Un poco más de naturalidad me ayudaría a contar historias y conectar mejor con el público. Sobre todo en la primera parte del discurso.

Me vendría bien sonreír más a menudo para caer mejor al público. Siempre que el mensaje lo permite.

Cuando me lío con el texto puedo ser redundante. Si pauso un instante más en lugar de marear iré más al grano.

Graba tu próxima presentación en vídeo. Luego dedica un tiempo a estudiarla con calma. La experiencia será reveladora y te dará información para hacerlo mucho mejor la próxima vez.

vía Grabarse en vídeo: Secreto a voces para hablar mejor en público – Declamatoria.

Pausa: Clave para que el mensaje se entienda | Declamatoria

Por Sebastián Lora

“Ninguna palabra ha sido nunca tan efectiva como un silencio preciso.” – Mark Twain

pausaSabia cita, pero por alguna razón olvidadísima cuando nos planteamos hablar en público.

¿En cuántas presentaciones has estado en las que el ponente habla como una ametralladora y, además, se pasa del tiempo estipulado?

Cuando preparamos presentaciones tenemos la tendencia a querer poner con calzador toda la información que quepa. Tenemos la idea errónea de que, mientras más cosas digamos, más parecerá que sabemos del asunto y que hemos dedicado horas muertas para alcanzar nuestro nivel de “expertise”.

Lo realmente cierto es que, mientras más información ponemos en el guión de nuestra presentación, mayor es la velocidad en la que tenemos que hablar para que quepa todo el contenido sin que nos pasemos del límite de tiempo preestablecido.

Y si mezclamos mucha información con alta velocidad de dicción en un espacio de tiempo limitado, las probabilidades de entendimiento tienden a cero.

O siendo más científicos:

Mucha información + Alta velocidad de dicción + Espacio de tiempo limitado = Desastre total

Qué hacer para que el mensaje se entienda

Antes de la presentación

Primero que nada, preparar cuidadosamente la presentación de manera que, tras ensayarla muchas veces, podamos asegurarnos de que, no sólo no nos pasamos del tiempo indicado, sino que nos sobran algunos minutos para imprevistos y preguntas.

Durante la presentación

Pausar en momentos clave.

Una de las mejores herramientas para que el mensaje logre su cometido

Una pausa puede ser más elocuente que cualquier frase, siempre que se use de manera inteligente. Es decir, en el momento preciso y con la longitud adecuada.

Cuando hablamos en público, las pausas ofrecen dos ventajas fundamentales:

1. Facilitar la reflexión del público

En una presentación, el ponente suele transmitir mucha información. Para que ésta sea entendida y retenida, debe ser correctamente procesada por los oyentes. Y para ello se necesita tiempo.

Por eso, no sólo debemos reducir nuestro contenido al mínimo necesario para poder tratar las ideas con calma. También tenemos que dar la oportunidad al público para reflexionar sobre lo que decimos y que le encuentre su propio sentido.

¿Cómo lograr esto? Pausando durante unos segundos justo al terminar una idea.

2. Poner énfasis sobre frases importantes

Sí, todo lo que tienes que decir importa. Pero no todo tiene el mismo peso. Algunas frases son especialmente potentes y merecen un trato preferencial para que el público entienda su importancia dentro de tu discurso.

El silencio es elocuente y destaca entre el bombardeo verbal. Si, por cualquier razón, hemos perdido a alguien en el camino, hacer silencio despierta su atención y le ayuda a que vuelva a sintonizar con nosotros.

Pero cuando nos está prestando su atención, una pausa bien situada y suficientemente larga (varios segundos) dice que lo que se aproxima es especialmente importante. Genera expectación invitando a prestar mayor atención todavía.

No tengas prisa y usa pausas inteligentes de vez en cuando. Tu mensaje será escuchado con atención y logrará el impacto necesario para mover a la acción.

vía Pausa: Clave para que el mensaje se entienda – Declamatoria.

Cómo realizar un plan de comunicación. Un sencillo ejemplo | lmdiaz.com/

Sin gestión estratégica no tiene sentido hablar de comunicación estratégica

El plan de comunicación debería ser la biblia de toda organización con interés por escuchar, proyectar una imagen pública y labrarse una reputación. Lamentablemente, como en muchos otros aspectos de esta profesión, en ocasiones la falta de fe hace que ni siquiera tengamos manual.

Aunque solo lo contempláramos como elemento de reflexión, ya merecería la pena plantearlo. Si, además, tenemos la posibilidad de implicar a la organización en su diseño y desarrollo…

Por ello, voy a compartir un modelo sencillo y eminentemente práctico de un plan de comunicación, que sirva como referencia, si bien cada institución es un entorno especial al que hemos de adaptar siempre la estrategia.

La inspiración se la debo a Andoni Aldekoa, consejero delegado del Ayuntamiento de Bilbao, con el que recientemente he tenido la ocasión de compartir aula.

ANÁLISIS – DIAGNÓSTICO

Es un aspecto básico, quizá uno de los más importantes de cualquier plan.

Ningún viento es bueno para el barco que no sabe dónde va. Lucio Anneo Séneca

Debemos tener una imagen lo más cercana posible a la realidad, a cómo nos perciben nuestros públicos. Y para ello, indudablemente, hemos de investigar y analizar para conocer mejor que nadie nuestros puntos fuertes y débiles, las oportunidades y los riesgos que se abren ante nosotros.

Por ello es tan imporante invertir tiempo y medios en obtener estos datos, ya sea a través de fuentes propias, publicaciones ajenas, encuestas, grupos de discusión…

OBJETIVO

A partir de la fotografía anterior, podemos establecer con garantías el objetivo principal del plan, que -a su vez- podemos dividir en varios parciales, preferiblemente no más de tres.

PÚBLICO

Tanto los medios como los mensajes deben adaptarse a cada público al que nos dirijamos. Conviene analizar con detalle todos, radiografiar cada grupo, para poder integrarles de un modo diferenciado en nuestra estrategia y objetivos.

MENSAJE

Entonces, y solo entonces, estaremos en disposición de generar los mensajes, modularlos, en tiempo y forma, y adaptarlos a cada perfil de público.

Conviene generar 3 mensajes clave por cada tipo de público y reiterarlos una y otra vez. La enunciación debe variar, adaptándola a cada medio y canal, pero la esencia -fiel al objetivo trazado- debe ser siempre la misma.

MEDIOS

Y los trasladaremos a través de los medios idóneos para llegar a cada público, de acuerdo con los objetivos y la estrategia trazados.

CALENDARIO Y PRESUPUESTO

La realización de un calendario que incluya un presupuesto para cada una de las acciones propuestas debe servir, también, como herramienta de pedagogía. Todos los implicados podrán así conocer, con detalle, las fases y desarrollos del plan y siempre nos servirá de referencia para evaluar los éxitos y los fracasos.

EVALUACIÓN Y SEGUIMIENTO

Tan importante como su realización es la fijación de una serie de indicadores que nos permitan conocer en cada momento la marcha del proyecto.

El plan de comunicación debe ser un documento vivo, que evoluciona al ritmo de la organización, y cuyo rumbo y acciones se pueden (y deben) variar para acompasarlos a las cada día más cambiantes condiciones del entorno.

Cada cierto tiempo, un año puede ser una buena pauta inicial, se debe realizar una evaluación completa que nos permita conocer los objetivos alcanzados e introducir las mejoras necesarias para seguir alcanzando otros.

Se trata, en definitiva, de recoger en un documento sencillo y flexible, la situación actual de la organización y su proyección futura.

Y recuerda que es obligatorio ponerlo todo por escrito, porque solo con la referencia diaria del camino recorrido y del que queda por delante seremos capaces de conseguir los objetivos trazados.

Porque como dijo el político romano Cayo Tito: Verba volant scripta manent. Y las palabras, al final, se las lleva el viento.

Tomado de: http://lmdiaz.com/como-realizar-un-plan-de-comunicacion-un-ejemplo-practico/#sthash.giQygNMh.dpuf

Casi 100 citas sobre comunicación y relaciones públicas | lmdiaz.com

Las citas, como pequeñas píldoras de sabiduría, son muy socorridas.

Sirven para casi todo, incluso para reforzar un argumento y el contrario, pero son de indudable utilidad porque llaman la atención, fijan los conceptos y encierran mucha sustancia en pocas palabras.

Como coleccionista aficionado, he querido compartir muchas de las que he recopilado durante años sobre comunicación y relaciones públicas. Algunas son traducciones del original, casi siempre en inglés, por lo que cualquier error es únicamente imputable a mí.

Fundamentos
  • No puedes comunicar bien lo que estás haciendo mal. Primero hay que hacer las cosas bien y luego contarlas, no al revés. Luis Abril
  • Si hay algo que no quieres que nadie sepa, quizás no deberías estar haciéndolo. Eric Schmidt
  • La comunicación es como la religión: hay muchos creyentes y pocos practicantes. Ricardo Pereda
  • Sé, haz y -solo entonces- comunica. Luis Miguel Díaz-Meco
  • Las relaciones públicas son un maratón no un esprín. Anónimo
  • Lo que haces habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices. Ralph Waldo Emerson
  • If I was down to my last dollar, I would spend it on public relations. Bill Gates
Brevedad
  • Método KISS: Keep It Short and Simple
  • Lamento haber escrito una carta tan larga. No tuve tiempo de hacerla más corta. Mark Twain
  • Ningún discurso es absolutamente malo si es lo bastante corto. E.C. McKenzie
  • Nadie se ha quejado jamás de un discurso demasiado corto. Anónimo
Claridad
  • Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro. Albert Camus
  • El lenguaje más efectivo es el que clarifica, no el que oscurece. Frank Luntz
Comunicación 2.0
  • Stop selling. Start helping. Zig Ziglar
Escuchar
  • Escuchar es siempre una buena estrategia (…). Básicamente todo es escuchar, entender y cambiar de comportamiento. James Grunig
Hablar en público
  • De acuerdo con la mayoría de los estudios, el mayor temor de la gente es hablar en público, el segundo, la muerte (…) Por eso, si tiene que ir a un entierro es mejor que lo haga en un ataúd a que sea el encargado de hablar en el funeral. Jerry Seinfeld
  • Las tres cosas más importantes de un discurso: quién lo pronuncia, cómo lo hace y qué se dice; y de las tres, la última es la que menos importa. John Morley
Humildad
  • Algunas cosas irán mal y seguramente nos acusen de ello. Tenemos que aceptarlo, disculparnos y ser capaces de convertirlo en algo bueno en el futuro. Meghan Williams
Improvisación
  • Son necesarias más de tres semanas para preparar un buen discurso improvisado. Mark Twain
  • Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa. Jacinto Benavente
  • Me he pasado toda la noche preparando la improvisación de mañana. Winston Churchill
Ludificación (gamification)
  •  Es imposible predicar y ser escuchado sin distraer o entretener. Eduardo Punset
Preparación
  • Siempre, siempre, siempre hay algo que corregir. No te fíes del corrector ortográfico porque no distingue vello púbico de bello público. Shannon Mouton
Público
  • Recuerda que el público siempre está pensando WIIFM (What’s In It For Me?) [En español más castizo QHDLM (¿Qué hay de lo mío?)]. Tripp Frohlichstein
  • Lo importante no es lo que dices sino lo que la gente entiende. Frank Luntz
Relaciones con los medios
  • ¿Alguien tiene las preguntas para mis respuestas? Henry Kissinger
  • Siempre es un riesgo hablar con la prensa: suelen publicar lo que dices. Hubert H. Humphrey
  • Las preguntas no hacen ningún daño. Solo las respuestas pueden hacerlo. Sam Donaldson
  • Solo porque alguien te haga una pregunta no significa que tengas que contestarla. Darlene Tenes
  • Nunca digas nada que no te gustaría ver publicado. Marc Holloran
Repetir, repetir y repetir
  • Si tienes un buen argumento, no trates de ser sutil o ingenioso. Utiliza un martillo pilón. Dale una vez. Luego vuelve y golpea de nuevo. Luego, una tercera vez (…). Winston Churchill
  • El negocio de decir lo mismo una y otra vez es aburrido, pero funciona. Michael Deaver
Sencillez
  • No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela. Albert Einstein
Sentimiento
  • Solo se recuerda lo que se siente. David Brierly
Silencio
  • El silencio no es rentable. Enrique Alcat
  • Ninguna palabra fue nunca tan efectiva como un silencio correctamente administrado. Mark Twain
Sinceridad
  • En caso de duda, cuenta la verdad. Mark Twain
  • Si se va a conocer con el tiempo, mejor que se conozca de inmediato. Henry Kissinger
 Transparencia
  • Ser transparente es también una ética. Jeff Jarvis

Porque comunicar, como afirma Manuel Campo Vidal, siempre tiene efectos secundarios

Tomado de: http://lmdiaz.com/100-citas-sobre-comunicacion-y-relaciones-publicas/#sthash.2CKjIFyI.dpuf

 

5 razones por las que leer las diapositivas te perjudica | The Speakers Lab

presentacionHe terminado los cursos de este ciclo. Ante mí presentaron personas de todas las edades, niveles profesionales y sectores, y la mayoría persiste en uno de los peores fallos que puedes cometer cuando presentas: leer el powerpoint.

Usar las diapositivas como guión para el presentador en lugar de emplearlas como un apoyo visual eficaz es una tendencia generalizada. Si te reconoces en esa situación, toma nota y dime si no te pasa lo siguiente.

5 maneras en que leer tu powerpoint te perjudica:

1. Pierdes el contacto visual con la audiencia

Al leer el powerpoint dejas de mirar a tu audiencia, y mirar a los ojos a alguien es hacerle saber que tenemos el canal de comunicación abierto. Si no miras a los ojos, no demuestras atención, empatía, ni ganas de interactuar.

¿Cómo pretendes que tu mensaje llegue a quien le expresas pocas ganas de comunicarte?

La mirada es esencial, y más cuanto menor es la audiencia. No renuncies a ese poder por leer un powerpoint.

2. Proyectas la voz hacia la pared

Si debes girarte a leer contra la pared porque tu pantalla es la misma que la que leen los asistentes, consigues que la mayor parte de la presentación se resuma a ti hablando con la pared. El resultado es que no ayudas a que tu mensaje llegue con la máxima nitidez a tu audiencia.

Hablar en público tiene sus propias barreras de comunicación por la distancia a superar entre los interlocutores, no lo pongas aún más difícil.

3. Te conviertes en un elemento de atrezzo en escena

Si tienes el vicio de leer tu powerpoint, te habrás percatado de que siempre te sitúas a un lado del escenario. Para que todo el mundo vea bien tus diapositivas, te colocas en una esquina. ¿Y ubicándote a un lado aún pretendes ser guía de ese grupo? ¿Quieres influir sobre unas personas que te ven al margen, en un rincón?

Asume tu papel de protagonista, demuestra tu liderazgo ocupando el centro de escena y dominando tú el espacio.

4. Pierdes credibilidad

Cuando requieres de unas diapositivas (o de un papel) para comunicar un mensaje tu credibilidad cae en picado. Cuando cuentas algo que dominas y crees realmente, no necesitas leerlo. Por lo tanto, si lo lees, debe ser que no te lo crees mucho o dudas sobre lo que dices. O, al menos, es lo que estás transmitiendo a tus oyentes.

Si quieres dar valor a tu trabajo, demostrar tu valía profesional, no te hagas prescindible. Cuanto más contenido sale en el powerpoint y menos sale de ti, más reemplazable eres.

5. Te lo pone más difícil

Aunque tengas la sensación de que almacenar todo el contenido en la slides te ayuda, déjame sorprenderte: más te ayudaría no tenerlas.

Cuando tu el contenido está en el powerpoint, estás atado a él. Debes decir las cosas en el mismo orden y con las mismas palabras de las diapositivas. Ese encorsetamiento resalta cuándo te equivocas o te dejas algo, y la presentación termina siendo un ejercicio de cazar gazapos del presentador.

En cambio, si las diapositivas contienen lo mínimo (unas palabras o iconos, una tabla) te explicarás como te salga en ese momento, de forma natural. Así consigues un discurso fluido. Recuerda que cada clic te obliga a estar pendiente de qué saldrá en pantalla para ir retransmitiéndolo.

Conseguirás mejor efecto si dejas que salga una diapositiva ilustrativa y consigues contar tu historia.

Aunque aún hay más desventajas, he destacado estas como las más críticas. ¡Y eso que no te he puesto en el supuesto de un fallo técnico que te impida proyectar!

Quizás ahora te preguntes ¿qué pongo entonces en mi powerpoint? Quizás te interesaría recibir nuestro curso de Impacto Visual, donde aprenderás a crear visuales que realmente funcionan, que te apoyan sin ensombrecerte y que muestran profesionalidad.

vía 5 razones por las que leer las diapositivas te perjudica | The Speakers Lab.

Ciencia y conocimiento. ¿Cómo aplicarlos a la comunicación?

El-sueño-de-AliciaAfortunadamente, Eduardo Punset no se ha dedicado a la literatura.

Su último libro, El sueño de Alicia, es un fiasco narrativo pero incluye una buena noticia: si no has leído mucho a Punset, sirve de excelente resumen de muchas de las teorías que se ha encargado de divulgar en otras obras. [Tienes alguna reseña de sus últimos libros al final del artículo].

Se trata de recetas que nos ofrece la ciencia para entender cómo somos y cómo pensamos. Y a partir de ahí, aplicarlas para mejorar nuestra vida personal y profesional (en el ámbito de la comunicación existen enormes posibilidades).

Aprendizaje y conocimiento

Las claves del aprendizaje: focalizar la atención (a pesar del entorno actual), trabajar en equipo y gestionar las emociones.

El conocimiento, la experiencia, el sentido crítico, la apertura mental… han sido siempre claves, pero ahora son imprescindibles.

Cuando la única herramienta de que disponemos es un martillo, tendemos a creer que todos los problemas son un clavo. Abraham Maslow

Hay más preguntas sin respuesta que con ella

Cambio

Cuando todo cambia, la manera más fácil de ser infeliz es no cambiar nunca de forma de ser o pensar.

Claves de comunicación

Es imposible predicar y ser escuchado (comunicar, en definitiva) sin distraer o entretener.

Los sonidos tienen mayor poder asociativo, empático y sugestivo que la imagen, el gusto o el tacto.

La emoción es más potente que la razón. Joseph Ledoux

Poner imágenes a un concepto abstracto en el cerebro surte un efecto inmediato. No visualizamos fácilmente el hambre en África pero, en cambio, la imagen de un herido en la carretera activa reacciones inmediatas de solidaridad.

Empatía

La especie humana puede considerarse la más empática, pero también la más violenta, capaz de perpetrar asesinatos y genocidios.

Felicidad

Ganar o perder la guerra no era, necesariamente, lo que más feliz hacía a la gente; aprender a gestionar sus emociones era considerablemente más importante para garantizar los niveles de felicidad [Salvo que perezcas en ella, intuyo 😉 ].

Memoria

No es conveniente fiarse de la memoria para los detalles. A veces, fabricamos o adulteramos nuestros propios recuerdos a partir de las imprecisiones de la memoria.

Optimismo

El cerebro de las personas positivas parece estar sintonizado para detectar aspectos buenos de la vida que otros pasan por alto.

Salud

La salud depende de los niveles de felicidad.

La salud física es el primer requisito para la salud mental.

Visión de la realidad

Nuestra manera de evaluar la realidad que nos rodea depende en buena medida de nuestro estado de ánimo.

vía Luis Miguel Díaz-Meco – Comunicación corporativa y 2.0 » Ciencia y conocimiento. ¿Cómo aplicarlos a la comunicación?.

50 formas de encontrar inspiración: crea, explora, crece

jaulaPor Lori Desechene – traducción del articulo publicado en la web Tiny Buddha

“Si observamos el mundo con amor por la vida, el mundo nos revelará su belleza.” Daisaku Ikeda

Siempre me ha encantado esa escena de American Beauty en la que Ricky Fitts muestra un vídeo de una bolsa de plástico flotando en el aire.

Es totalmente lo opuesto de su vecino Lester Burnham, que parece que hace tiempo decidió vivir en un estado comatoso de sumisión y total desconexión de la auténtica alegría.

A Ricky le inspira todo a lo que la mayoría de la gente no presta la menor atención. Esta es su explicación del vídeo de la bolsa:

“Era uno de esos días en que está a punto de nevar y el aire está cargado de electricidad. Casi puedes oírlo, ¿verdad? Y esa bolsa estaba… bailando conmigo. Como un niño pidiéndome jugar. Durante quince minutos.

“Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo, jamás. El vídeo es una triste excusa, lo sé. Pero me ayuda a recordarlo, necesito recordarlo. A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto, y que mi corazón se está derrumbando.”

Aunque cada uno de nosotros podamos tener una percepción diferente, sospecho que este es el sentimiento que esperamos en la vida: una sensación de que existe una belleza infinita y que tenemos la capacidad de sentirla, canalizarla, explorarla y expresarla.

Todos deseamos sentir emociones para después crear amor, alegría, pasión y darle sentido a la vida.

Si tienes la sensación de que no avanzas o careces de inspiración, estas ideas pueden ayudarte:

ENCUENTRA INSPIRACIÓN EN LA NATURALEZA

1. Da un paseo por la naturaleza, practica la concentración y pierde la noción del tiempo durante unos instantes.

2. Medita o practica yoga en un parque cercano.

3. Mira a los niños jugar en el parque e intenta que ese espíritu te acompañe durante todo el día.

4. Observa a tu gato o perro en plena naturaleza e intenta imitar su concentración y ganas de jugar.

5. Llévate la cámara y fotografía cualquier cosa que te parezca hermosa.

6. Practica la respiración profunda mientras escuchas los sonidos de la naturaleza.

7. Dibuja o pinta una escena que veas por tu ventana.

8. Mira los DVD de Planet Earth y experimenta la belleza de océanos, bosques, junglas, grandes llanuras y cuevas.

9. Sumérgete en fotos de la naturaleza.

10. Dedica tiempo a la contemplación del arte inspirado en la naturaleza.

BUSCA INSPIRACIÓN EN LA WEB

11. Mira un vídeo TED y descubre ideas inspiradoras.

12. Busca tweets con la etiqueta #inspiration o #inspiración a través de la funcionalidad de búsqueda de Twitter.

13. Publica un vídeo inspirador, como Validation o The Tutu Project. Participa activamente de la conversación en los comentarios.

14. Lee blogs escritos por gente que haya superado la adversidad.

15. Únete a un foro de personas que guarden relación con tus desafíos.

16. Explora citas inspiradoras del Pequeño Buda.

17. Muéstrate vulnerable y auténtico en una entrada de blog: da inspiración para recibirla.

18. Descubre formas de cambiar el mundo a través de las redes sociales.

19. Mira los 40 discursos de 2 minutos más inspiradores.

20. Busca en Facebook nuevas páginas inspiradoras que seguir.

ENCUENTRA INSPIRACIÓN EN LAS POSIBILIDADES

21. Prueba algo que siempre has creído que no podías hacer pero que en lo más profundo de ti querías intentar.

22. Enseña a alguien a hacer algo y considéralo tu potencial como líder.

23. Sumérgete en el aprendizaje de algo nuevo y olvídate de la limitaciones del tiempo.

24. Elabora una lista con todas las cosas que te gustaría hacer en tu vida.

25. Crea un tablero con fotos de todas estas cosas.

26. Pon en común ideas para un nuevo proyecto.

27. Reflexiona sobre los desafíos a los que te enfrentas e identifica posibles soluciones.

28. Envía el currículo para el trabajo de tus sueños en lugar de presuponer que no puedes conseguirlo.

29. Asiste a una conferencia o retiro para conectar con gente que piensa como tú. (¡Hace poco asistí a la conferencia Wisdom 2.0 y me inspiró!).

30. Lee las 50 formas de abrir tu mundo a nuevas posibilidades y elige una que probar hoy.

ENCUENTRA INSPIRACIÓN EN LA GENTE

31. Pregúntale a alguien que quieras qué es lo más importante que ha aprendido jamás.

32. Pregúntale a todo el veas hoy a qué da las gracias.

33. Pídele a alguien que te diga qué es lo que más le encanta en la vida y observa cómo se le ilumina la cara al compartir su pasión.

34. Pídele a tus padres que te cuenten cómo eras de niño y recuerda qué te importaba entonces.

35. Observa lo que le importa a alguien y céntrate exclusivamente en su forma de vivirlo.

36. Únete a una organización de personas que influyan positivamente en el mundo.

37. Lee la biografía de alguien que baile a su propio son.

38. Escucha música que te conmueva y piensa en qué sentía el cantautor cuando la escribió.

39. Elabora una lista de todos tus amigos y familiares y describe por qué son tus héroes. Los más probable es que estés rodeado de inspiración.

40. Pasa tiempo con niños y admira el mundo a través de sus ojos.

ENCUENTRA INSPIRACIÓN EN TI MISMO

41. Desconecta un tiempo y escribe en un diario.

42. Haz que hoy sea el día en que adoptas un nuevo hábito saludable que puede cambiar tu vida a mejor.

43. Concédete un día sin presiones, sin nada que hacer salvo las cosas que te gustan.

44. Prueba algo nuevo y goza de la sensación de ampliar tu zona de confort.

45. Exprésate de forma creativa como nunca antes lo has hecho, a través de la escultura, por ejemplo, y observa lo que surge en tu mente y en tu corazón.

46. Disfruta de algo que creaste en el pasado, una entrada de blog, un vídeo, un dibujo o un proyecto.

47. Canta en la ducha. Pon tu alma en ello y libera tus sentimientos a través de la música.

48. Reconoce en ti las fortalezas que ves en los demás.

49. Toma la decisión consciente de deshacerte de algo que no te mereces.

50. Reflexiona sobre todo lo que has aprendido y logrado, y cómo has influido positivamente en el mundo.

Tomado de: http://blog-es.prezi.com/latest/2014/5/19/xkkocxc89dfrhlh2fhb4e1f6zwv0gu/?rc=fb0esp0none

comunicARCE por Heidy Arce: Tres consejos para mejorar su comunicación no verbal (+ Video)

En un intercambio entre dos personas la comunicación no verbal es la que más información transmite. Para ser exactos un 65% de la información se obtiene por lo que se comunica sin hablar.

No obstante su relevancia, no le hemos dado la importancia que amerita.

¿Le ha sucedido que le respondan un si, pero usted está seguro que la verdadera respuesta fue un no? ¿Qué fue lo qué le generó la duda? ¿La mirada que vio? ¿El tono de voz que escuchó?

Es muy importante al comunicar lograr congruencia entre los dos tipos de lenguaje. Hacerlo le garantizará credibilidad a su mensaje, disminuirá la ambigüedad y le facilitará sus relaciones interpersonales y profesionales.

Lo que nos sucede con frecuencia es que cuidamos las palabras que pronunciamos pero ignoramos los gestos con que las acompañamos.

Algunos consejos que pueden ayudarle a mejorar :

  1. Pida a una persona de confianza que le lea: ¿qué

comunica su rostro? ¿y su mirada? ¿existe algún gesto persistente en su rostro que comunica negativamente?

  1. Cuide su mirada. Converse viendo a los ojos. En condiciones laborales o de negocio no miré más abajo de la mitad del rostro. Mantenga la mirada en la de su interlocutor no más de un 70% del diálogo.

  2. Cuide su tono de voz. ¿Es grave? ¿En agudo? ¿Es muy bajo su volumen o al contrario, muy alto? ¿Constantemente le piden repetir lo que dijo porque no le comprenden? Debe cuidar tono, timbre, volumen y dicción. Todo eso mejorará su capacidad de comunicar.

En las relaciones de pareja comunicamos infinidad de mensajes que por lo general pasamos desapercibidos y con ello también oportunidades.

En este video de Smartplanet podemos observar algunos ejemplos sobre cómo comunica todo nuestro cuerpo, nuestra transpiración, el rubor en las mejillas y la dilatación de nuestra pupilas. El que aprende a escuchar lo que no se dice, tiene ventaja en cualquier relación.

vía comunicARCE por Heidy Arce: Tres consejos para mejorar su comunicación no verbal.

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