¿Qué tipo de miedo sientes al hablar en público? | Declamatoria

Por Sebastián Lora

En una entrada pasada hablamos sobre cómo nuestro instinto de supervivencia, diseñado para reaccionar ante potenciales amenazas de muerte, no ha evolucionado a un instinto 2.0. Ante un peligro, generamos la suficiente adrenalina para correr o luchar.

Esa falta de actualización de software es la que nos impide entender que hablar en público no supone un peligro de muerte. Y por eso nos tiemblan las piernas, las manos y la voz cuando tenemos que dirigirnos a grupos de personas.

Pero no es tan sencillo. No todo el mundo reacciona de la misma manera en circunstancias de este tipo. Ya sea por tener tablas suficientes como para controlar bien el tema o para sentirse con mucha mayor autoridad que el público, hay quienes no sufren los mismos impulsos que la mayoría de los mortales.

Dos tipos de miedo a hablar en público

Sacando este grupo de la ecuación, quedamos los demás. Ésos que lo pasamos mal. Todos nosotros podemos pasar por dos líneas de pensamiento a la hora de sentir miedo a hablar en público.

1. Miedo porque sé que lo haré mal

Ocurre cuando no dominamos el tema (y sabemos que el público tiene ciertas nociones al respecto) o cuando no estamos lo suficientemente preparados. Es decir, cuando no hemos planificado con cabeza, preparado con esmero y ensayado con dedicación. No estar lo suficientemente preparado es camino seguro hacia la perdición.

Pero este miedo desaparece en el momento en el que sabemos que nos hemos preparado correctamente y hemos practicado hasta lograr que el guión salga de manera fluida.

2. Miedo por querer hacerlo bien

Es el miedo positivo. Es la ansiedad que sentimos en forma de mariposeo estomacal porque, sabemos que, aunque estamos bien preparados, nos la jugamos y por ello queremos que salga bien.

Lamentablemente, esta ansiedad miedo no desaparece nunca. A pesar de ello, sí podemos aprender a controlarla. ¿Cómo?

Asegurándonos de prepararnos con tiempo, de manera que podamos descansar debidamente la noche antes sin tener que preocuparnos por terminar el PowerPoint y ensayar.

Haciendo ejercicios de relajación. Respirando de manera profunda mientras meditamos sobre dicha respiración.

Buscando amigos en la sala. Esas sonrisas que no se atreverían a juzgarnos negativamente y que nos ayudarán a superar ese primer minuto tan complicado.

Forzando una postura de poder. Erguidos y sonrientes, enviamos señales de confianza a nuestro cerebro que terminan (poco a poco) convenciéndonos de que estamos en control.

¿Qué tipo de miedo sientes?

¿Cuál de estos dos miedos vives más a menudo?

Si es el primero, es hora de que comiences a hacer tus deberes de forma metódica. Verás como más del 50% desaparece de la noche a la mañana.

Si es el segundo, no te preocupes. Siempre que hayas solventado el punto anterior, lo demás es gestionable. Y, a medida que vayas adquiriendo tablas, será más y más llevadero.

vía ¿Qué tipo de miedo sientes al hablar en público? – Declamatoria.

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Periodismo e internet: más deprisa, más precario y ¿menos riguroso? | ssociologos.com

Publicado por: Michael Neudecker

Periodismo e internet: deprisa, precario

Captar la atención en la sociedad de la información es muy complicado. Cada día se lanzan millones de mensajes y la competencia entre los medios de comunicación es atroz. El escritor francés Christian Salmon plantea que “lo escaso en una sociedad de la información (…) no es la información, que precisamente es sobreabundante; lo escaso, debido a esa sobreabundancia, es la atención de los agentes a quienes está destinada esa masa de información”.

Los ciudadanos son convertidos en consumidores que eligen entre millones de mensajes a los que prestan atención de la misma manera que escogen cualquier otro producto de consumo. En la lucha que mantienen los medios para que su mensaje sea elegido de entre una amplia oferta la rapidez es fundamental, ser los primeros en lanzar la noticia se convierte en una lucha a vida o muerte. Lejos queda la época de la crónica y del reportaje periodístico que exigía al periodista que se tomara su tiempo para elaborar su información bien contrastada. Esta transformación en las prioridades periodísticas viene impuesto por un cambio revolucionario en los medios de comunicación: Internet.

Internet, el tercer medio en publicidad en España

Internet ya se ha instalado definitivamente entre los medios de comunicación en España y va escalando posiciones. Según publica Luis Palacio, director del Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid y de Digimedios.es, internet ya es el tercer medio por volumen de inversión, superado por la televisión y la prensa.  La digitalización está transformando radicalmente el negocio de los medios de comunicación. Paulatinamente, los medios estrictamente digitales van captando una parte cada vez mayor de la cifra de negocio”, escribe Palacio en su artículo “Grupos de comunicación en España: una propiedad tan concentrada como el negocio” publicado en Cuadernos de Periodistas.

Según el artículo de Palacio, “en España, y teniendo en cuenta solo la publicidad denominada gráfica o display (que incluye el vídeo online), la inversión alcanzó en 2013 los 380,5 millones de euros (…) No se trata de la única aproximación, ya que la asociación IAB Spain realiza también una estimación de la publicidad contextual o de enlaces, que eleva la inversión total hasta 832 millones en 2013”.

No es de extrañar que Internet sea un medio atractivo para la publicidad, ya que cada vez pasamos más tiempo navegando. Según la 3ª Ola del Estudio General de Medios (EGM) de 2014, el 63% de la población española accede Internet y afirma que ha permanecido un promedio de 158 minutos diarios ‘enganchados’ a la red.

Pero Internet solamente es el medio. Los soportes para acceder a la red también están evolucionando y ahora resulta cada vez más fácil hacerlo desde cualquier lugar. Ya no es necesario ir a casa o a un cibercafé para conectarse. Cada vez más personas cuentan con un teléfono móvil que les permite acceder a Internet desde cualquier sitio. Así por ejemplo, según los datos del EGM, entre septiembre y noviembre de 2014 el 86% de los internautas accedió a la red a través de un Smartphone, un 33% más respecto a 2013. 

Es decir, si internet crea la posibilidad de la información a tiempo real, el uso masivo de los dispositivos móviles con acceso a la red convierte esa posibilidad en una realidad. Y la consecuencia para los medios de comunicación es que deben informar aún más deprisa si quieren ser los primeros en ser elegidos por los consumidores.

Las redes sociales y el periodismo

Si internet es el medio que está revolucionando la información, las redes sociales son el vehículo en el que viaja esta información a través de la red con un enorme impacto entre los usuarios. Según el estudio “Social, Digital & Mobile in Europe 2014”, el 93% de los internautas en España está en las redes sociales y la mayoría las utiliza para informarse de la actualidad. Por ejemplo, según el Digital News Report 2014 del Reuters Institute for the Study of Journalism, el 50% de los usuarios españoles de las redes sociales utilizan Facebook para consumir noticias, el 21% usa Twitter y Youtube, y el 10% Google +. En España también es masivo el uso de la aplicación Whats App, de ,los cuales el 26% lo utiliza para acceder a las noticias.

Uso de WhatsApp Fuenten Reuters Institute

Pero las redes sociales no son solamente la manera más rápida y eficaz para que el consumidor acceda a la noticia, sino que también se han convertido en fuentes para los periodistas. Por ejemplo, según un estudio entre periodistas europeos publicado por el portal estadístico alemán statista.de, en “una semana habitual” el 76% reconoce utilizar como fuente Wikipedia, el 68% usa Facebook, el 54% blogs personales, el 50% Youtube, el 45% Twitter y el 36% Linkedin.

Uso de las RRSS como fuente por periodistas europeos. Fuente Statista.de

El veterano periodista español Ángel Casas, en una entrevista en el periódico Deia publicada el 29 de diciembre, afirmó: “Siempre estamos en tránsito. El periodismo siempre se está reinventado. Ahora, con las redes sociales estamos dirigiéndonos hacía otra fórmula periodística diferente a la que hemos conocido hasta ahora. La información llega desde muchos sitios y el peligro es que no está muy contrastada porque llega de una manera muy frágil. Eso obliga a estar constantemente con los ojos muy abiertos”.

Por otro lado, la subdirectora del diario ABC, Montserrat Lluis Serret, afirmó en una entrevista al diario digital El Pueblo de Ceuta el pasado 12 de noviembre que “las redes no son periodismo, carecen de la credibilidad y del rigor que se presuponen a la información periodística”. Es decir, según las advertencias de estos dos veteranos periodistas resulta fundamental contrastar la información surgida en las redes sociales antes de tratarla como una fuente fiable. Y contrastar requiere tiempo, y tiempo es lo que los periodistas no tienen.

Noticias sin contrastar

Según un estudio realizado por ING y publicado el pasado mes de junio de 2014, solamente el 20% de los periodistas online comprueba sus fuentes antes de publicar la noticia. En cambio, un 45% reconoce que en la mayoría de los casos publica primero y contrasta después, un 14% reconoce hacerlo en la mitad de los casos y un 21% publica sin contrastar en pocas ocasiones. Es decir, un 59% de los periodistas reconoce no contrastar de manera habitual las fuentes de las noticias antes de publicar. 

Además, este estudio afirma que “los periodistas actúan de manera diferenciada en las redes sociales en comparación con la manera en la que informan a través de los medios tradicionales. El 67% de los periodistas dice que se expresa de manera diferente en las redes sociales, compartiendo su opinión personal de manera más abierta en las redes sociales a pesar del hecho de que los periodistas son percibidos como profesionales objetivos y como reporteros de hechos noticiosos de acontecimientos de importancia general (Journalists act differently on social media compared to the way they report through traditional news channels. 67% of journalists said they express themselves differently on social media, sharing their personal opinion more openly on social media, despite the fact that journalists are seen as being objective and reporters of news facts relating to events of general importance)”.

Estudio ING

Es decir, cada vez más periodistas utilizan las redes sociales tanto para informarse como para compartir información, y en ambos casos es mayoritario el número de profesionales que no contrastan las fuentes de sus noticias antes de publicar y que mezclan su opinión personal con las informaciones a pesar de que el público que las consume no es capaz de diferenciar esa opinión de los hechos objetivos.

Pero a las prisas por publicar y a la falta de rigor en muchas informaciones hay que añadir un contexto de creciente precariedad laboral y de presión profesional entre los periodistas.

Aumenta la precariedad y la presión a los periodistas

El auge de Internet entre los medios de comunicación coincide con el proceso de precarización de la profesión periodística en España. Según el Informe Anual de la Profesión Periodística del año 2014 realizado para la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y publicado el pasado mes de diciembre, el principal problema en la profesión periodística, según los propios periodistas españoles, es el aumento del paro y de la precariedad.

Hasta noviembre de 2014 hubo 9.451 periodistas en paro buscando empleo y según el comunicado que resume el informe publicado por la APM, “en lo que se refiere a las condiciones salariales y laborales (traslados de sedes, horarios, ventajas sociales…), en términos generales, han empeorado. Por ejemplo, el porcentaje de encuestados de los que trabajan en periodismo contratados que han experimentado reducciones de salarios en sus medios pasó del 76,3% en 2013 al 85,1% en 2014; y entre los que trabajan en comunicación corporativa contratados, el porcentaje de los que experimentaron reducciones salariales pasó del 61,2% al 73,3%. Por el contrario, el porcentaje de encuestados que vivió reducciones temporales o completas de empleo en sus empresas ha sido algo menor en este año respecto a 2013”.

A la creciente precariedad laboral se suma un aumento de la presión sobre los periodistas a la hora de realizar su trabajo. Utilizando los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística, la periodista Lucía Vera Hervás escribió el pasado 18 de diciembre en el diario Cinco Días: “Los periodistas continúan recibiendo presiones para que modifiquen sus informaciones publicadas. (…) En 2014 ha aumentado un 15,7% con respecto al año pasado los periodistas que han sufrido algún tipo de presión para que transformen sus artículos, y sólo un 20% de los informadores declara no recibir presión alguna. En el 80% de los casos, esas presiones vienen de la misma empresa en la que trabajan, o, incluso, de los propios jefes. Las presiones de las instancias políticas a los periodistas ocupan el 27,8% las empresas anunciantes casi el 20%”.

Es decir, según ellos mismos, los periodistas en España sufren en general malas condiciones de trabajo, tanto salariales como a la hora de poder ejercerlo en libertad. Según el Informe Anual de la APM, en un baremo entre 1 y 10, los periodistas califican con un 4,3 el grado de independencia profesional con el que trabajan. Esto tiene sus consecuencias en la calidad de la información que producen y en la percepción entre los ciudadanos, que puntúan con un 5,3 su confianza en la información que reciben de los medios.

Según el director del Informe Anual de la Profesión Periodística, Luis Palacio, este aprobado bajo por parte de la población española se debe a “los intereses políticos, la falta de independencia de periodistas y medios, y los intereses económicos de las empresas propietarias de los medios de comunicación”. Sin embargo, según las conclusiones del propio informe, “los periodistas apuntan a que las causas por las que los usuarios confían poco en la información de los medios son: el sensacionalismo, el convertir el periodismo en espectáculo y los intereses políticos de los grupos de comunicación”.

Razones de la opinion negativa de los medios de los propios periodistas Fuente Informe prof 2014. APM

Conclusión: Más rápido, más presión, y menos calidad

Internet ha revolucionado los medios de comunicación permitiendo un acceso inmediato a la información desde cualquier lugar con conexión, que desde la proliferación de los smartphones puede ser cualquier lugar de la calle. Esta posibilidad de poder informar a tiempo real se ha convertido en una obligación para los medios que sufren una muy fuerte competencia para conseguir llegar a un público saturado de mensajes a tiempo real.

La consecuencia es que los periodistas ya no tienen tiempo para hacer su trabajo con rigor y contrastar las fuentes como deberían y optan en la mayoría de los casos “publicar primero y comprobar después”. A ello se suma una creciente presión por parte de sus jefes o patrocinadores en un contexto de paro masivo y precariedad laboral, lo que hace a los periodistas muy vulnerables a esas presiones.

Las redes sociales, cuya presencia abarca a prácticamente todos los usuarios de internet, se han convertido en el vehículo por el cual hacer llegar esa información la mayoría de las veces no contrastada a los ciudadanos, que a su vez la comparten y son incapaces de distinguir los rumores o falsas informaciones, incluso las opiniones, de la información veraz. Esto produce un aumento cuantitativo de la información a expensas de su calidad, lo que a su vez es percibido por los ciudadanos que valoran cada vez peor la información que consumen.

Tomado de: http://ssociologos.com/2015/01/07/periodismo-e-internet-mas-deprisa-mas-precario-y-menos-riguroso/

El mejor discurso del mundo | Declamatoria

Por Sebastián Lora

Suena presuntuoso decir que un discurso pueda ser el mejor del mundo. Pero teniendo en cuenta que Toastmasters International, con más de 300.000 miembros activos en cerca de 120 países, es la mayor asociación dedicada al aprendizaje de habilidades de comunicación, usar sus propios baremos para juzgar la calidad de un discurso puede ayudarnos a arrojar luz sobre el asunto.

Cada año, Toastmasters celebra el campeonato mundial de oratoria, donde se reúnen los mejores oradores de toda la institución para competir por ser el mejor orador del mundo.

¿Cómo se determina cuál es el mejor discurso del mundo?

Tras cinco rondas de concursos alrededor de la geografía mundial, con un número inicial de competidores que supera varias decenas de miles, llega la etapa final en la que compiten nueve finalistas, vencedoras de todas las etapas anteriores. La flor y nata, vamos…

Para determinar quién gana, una serie de jueces utiliza una lista de parámetros a puntuar. Éstos son:

  • Desarrollo del discurso: Estructura, organización, material de apoyo.
  • Efectividad: Propósito, interés, recepción.
  • Valor del discurso: Ideas, lógica, pensamiento original.
  • Físico: Aspecto, lenguaje corporal, área desde la que se habla.
  • Voz: Flexibilidad, volumen.
  • Formas: Franqueza, seguridad, entusiasmo.
  • Adecuación: Al propósito del discurso y al público.
  • Corrección: Gramática, pronunciación, selección de palabras.

Hablar bien en público requiere seguir una serie de pautas. Pero ser el mejor requiere mucho más de lo que nos imaginamos.

El mejor discurso del mundo según Toastmasters

En agosto pasado se celebró la convención anual de Toastmasters en Kuala Lumpur, Malasia. No estuve allí para contarlo (aunque me habría encantado). Afortunadamente estamos en el siglo XXI y la tecnología nos permite ver a distancia y a posteriori lo que ocurrió.

¿Qué hizo espectacular el discurso ganador de Dananjaya Hettiarachchi?

Ya lo he visto tres veces y no me deja de sorprender. Cumple punto por punto con cada uno de los criterios mencionados arriba. Pero claro, este señor es un profesional y usa recursos que van más allá de los mínimos requeridos y que suman muchísimo a su discurso.

Éstos son sólo seis de ellos:

1 HUMOR

En los siete minutos y pico escuché, al menos, 14 risas por parte del público (de las que seis fueron carcajadas). Eso equivale a un promedio de una risa cada medio minuto.

Provocar risa es una de las maneras más efectivas de desarmar al público y llevarlo a nuestro terreno. Además, la carga emocional generada hace que el momento sea memorable y que el discurso viva más allá del momento de la ejecución.

2 RELEVANCIA

A pesar de las risas, el mensaje era muy serio y apelaba a una necesidad básica de todos los seres humanos: la de sentirse querido, importante, especial.

Cuando un mensaje resuena en la mente del público por su alto grado de relevancia, el nivel de atención, la credibilidad del ponente y las probabilidades de persuadir son todas altas. Más sobre relevancia.

3 HISTORIA

Todo el discurso es una historia que comprende tres momentos importantes de su vida unidos por un punto común: la necesidad de sentirse especial.

Las historias entretienen y, por ello, ayudan a mantener la atención y a transmitir el mensaje con facilidad. Además, cuando son personales, pueden tocar la vena emocional del público y ser recordadas durante mucho tiempo. Más sobre contar historias.

4 PAUSAS

Incluso sabiendo que si su discurso se pasaba de 7,5 minutos terminaría descalificado, parecía como si no tuviera ninguna prisa. Como público, (yo) sentía como si se parase el tiempo cada vez que hacía silencio.

El silencio es muy elocuente. Refuerza el mensaje porque permite a quien escucha reflexionar sobre lo que se ha dicho y, al que habla, generar expectación sobre lo que dirá. Más sobre pausas.

5 REPETICIÓN

El título “I see something” (“veo algo”) es la frase mejor anclada. La repite cuatro veces durante todo el discurso y es la que, gracias a la combinación de lenguaje verbal y no verbal, genera las risas más potentes. Usó este recurso con más de una frase.

Repetir determinadas palabras y frases ayuda a grabar el mensaje en el público. Asimismo, la propia repetición sirve de anclaje y ayuda a recordar la sensación experimentada las veces anteriores. Más sobre repetición.

6 CÍRCULO

Inicia y termina con una flor, haciendo referencia a la belleza de cada uno de nosotros como seres humanos.

Terminar haciendo referencia al inicio es una manera de cerrar con broche de oro el discurso. Da la sensación de finalizar con armonía. Más sobre estructura.

¿Para mejorar? Es difícil juzgar un discurso de este nivel. Si quisiéramos ser quisquillosos, podríamos decir que está algo sobreactuado. No obstante, hay que entender que los públicos angloparlantes suelen estar acostumbrados a cierto nivel de “performance”. Y en su caso, esa actuación le ayudó en algunos momentos a generar risa en el público.

Un discurso brutal y, sin duda, le merece el título de campeón del mundo.

vía El mejor discurso del mundo – Declamatoria.

Cómo acabar un discurso: 6 claves para concluir | Declamatoria

Por Sebastián Lora

Hay tres partes de una ponencia que recomiendo tener muy controladas y aprendidas para no dejarlas al azar.

El inicio: Para despertar la atención desde el primer momento. Comenzar una presentación con fuerza nos gana el permiso para que nos presten atención, al menos un rato.

Las transiciones: Para que la presentación fluya de forma natural. Sobre todo saber qué decir entre sección y sección, y conocer bien el orden de las diapositivas para no dar tumbos.

El cierre: Porque es lo último (y muchas veces lo único) con lo que la gente se queda. Y lo ideal es quedarnos en sus memorias.

En una entrada pasada hablaba sobre cómo iniciar una presentación para asegurarnos la completa e inmediata atención del público. En resumen: Abrir con fuerza para comenzar con buen pie y asegurarnos de tenerlos en vilo, al menos, un rato más. Ya luego se verá si somos capaces de mantener dicha atención.

Pero tan importante como la introducción es la conclusión. Solemos recordar más fácilmente lo último que hemos visto (o escuchado o sentido). Las últimas palabras, los últimos instantes son capaces de marcar al público y de determinar su opinión sobre la experiencia de habernos escuchado, casi con total independencia de cómo haya ido la presentación antes de su cierre. ¿Qué quiere decir esto?

Una mala conclusión puede fastidiarlo todo

Por un lado, que si la presentación ha sido una basura pero el cierre ha impresionado, la opinión general será muy superior a la que nos merecemos (aunque tampoco hay que esperar un milagro).

Por el otro, si la presentación ha sido espectacular pero la fastidiamos al final, es altamente improbable que nos recuperemos y “cerremos la venta” (vendamos un producto, un servicio o una idea).

Sí, ambos casos son extremos. Pero incluso dentro del espectro de posibilidades, siempre es posible echar el buen trabajo a perder con un cierre inadecuado.

¿Cómo acabar un discurso o una presentación de forma efectiva?

En función de la naturaleza de la ponencia, podremos usar una de estas opciones, o una combinación de ellas para finalizar de forma memorable y hacernos un hueco en sus pensamientos futuros.

  1. Volver al inicio

Orgánicamente volver a la idea o historia contada en la introducción y que dio paso al desarrollo del ponencia (como Frodo que regresa a La Comarca al final de El Señor de los Anillos). Hacerlo dará al público la sensación inconsciente (y agradable) de cierre.

  1. Llamar a la acción

Invitar al público a realizar una acción relacionada con la idea central del discurso y que le reportará un beneficio. Si pueden realizar un primer paso in situ (como un ejercicio o dinámica de grupo), tendrá mayor impacto y habrá mayores probabilidades de que tomen acción más adelante. Conviene no cerrar directamente con ésta, sino ofrecerla y luego terminar pintando una imagen mental del beneficio de actuar. Más sobre la llamada a la acción.

  1. Recapitular

En determinadas ocasiones (presentaciones de trabajo, charlas informativas, pitch de venta), conviene refrescar los puntos más importantes de la ponencia a modo de resumen y su relación con el mensaje principal. Es mejor no cerrar inmediatamente después de éste, sino con algún comentario que dé la sensación de haber llegado al final.

  1. Inspirar

Pintar la imagen mental de un futuro mejor, esperanzador, también es posible sin la necesidad de llamar a la acción. Puede que en el cuerpo del discurso ya hayamos desarrollado un plan de acción y anunciado que está actualmente en curso, lo que hace al público un mero oyente de lo que le deparará el futuro. Basta entonces con enamorarlos de la idea de lo que sucederá, y finalizar.

  1. Invitar a la reflexión

Parecido a la llamada a la acción y la posterior consecuencia de actuar, podemos también lanzar una idea sobre la cual no haya que actuar físicamente, pero sí digerir mentalmente. El solo hecho de tener que desarrollarla en su mente hará que el público adopte una postura u otra, idealmente cambiando su forma de pensar sobre el tema en cuestión.

  1. Dejar con ganas de más

Como en la última película de Batman en la que se desvela la identidad de Robin, casi en la última escena, y dan cabida a una siguiente película. No tenemos por qué dar toda la información de la que disponemos en un solo discurso. Podemos añadir mucho valor en un primer momento a la vez que construir expectación al final de la ponencia sobre las posibilidades de seguir escuchándonos: “…aunque esto, amigos, escapa el alcance de la ponencia de hoy. Pero si queréis oír más al respecto os invito a volver la semana próxima (o a entrar en mi web)…” y luego terminar.

Dedica tiempo a diseñar tu conclusión para lograr un verdadero impacto. Busca abrirte un hueco en sus mentes y con tus últimas palabras convertirte en la semilla que genere el cambio.

vía Cómo acabar un discurso: 6 claves para concluir – Declamatoria.

Una rueda de prensa… ¿porque me da la gana? | byenrique.com

Rueda de prensa IHace ya unos años, durante el turno de preguntas de una rueda de prensa, un reconocido periodista de cierto sector, hoy relevante directivo de comunicación de una renombrada empresa de ese sector, lanzó la célebre pregunta: “¿podrían decirnos cuál es el motivo de esta rueda de prensa?” Los pobres portavoces se quedaron pálidos y ni supieron qué contestarle. El citado y no nombrado periodista acababa de desmontar el pretendido evento informativo. Ayer, otro portavoz, este de la clase política, dio un “salto de calidad” cuando a una pregunta semejante respondió “porque me da la gana”. Y ahí se quedó tan ancho.

La rueda de prensa es una de las herramientas más contundentes que tienen las personas y las organizaciones para comunicar, pero también una de las más arriesgadas. Las buenas prácticas en Comunicación dicen –o deberían dejar muy claro- que para desarrollar una acción comunicativa de este calibre debe existir, ante todo, un buen motivo, un objetivo definido que bien lo justifique. Fundamentalmente, una noticia o una revelación que añada información crucial a otra. Requiere mucha organización y preparación previa –aparte de toda la logística- como para gastar recursos y energías en la comunicación de un hecho que luego resulte poco relevante, que pudiera haber sido difundido a través de otro medio menos ambicioso, por ejemplo una nota de prensa.

Si los medios a los que se convoca no perciben la relevancia de la noticia, posiblemente nos peguemos el batacazo, asistan cuatro gatos e incluso ninguna persona; si acuden periodistas y no ven contenido noticioso o interesante en lo que se les está contando, pueden tener la sensación de que se les está haciendo perder el tiempo; si no les satisface la información que se les ofrece, pueden pasar a preguntar sobre otros temas que sí les interesen, y la noticia que demos quizás sea otra muy distinta de la que pretendíamos dar a conocer, a lo mejor mucho menos positiva. En este último caso, habrá que reconocer que nos habrá salido el tiro por la culata.

Básicamente, algunos motivos que justificarían la convocatoria de una rueda de prensa, independientemente del sector en que nos desenvolvamos, serían:

– Un anuncio –producto, estrategia, decisión empresarial o personal…- que realmente va a marcar un hito en la actualidad informativa, cuando no que va a cambiar el panorama de su entorno o sector. Y que no bastará con contarlo y explicarlo, sino que deberemos satisfacer el interés que en nuestra audiencia va a suscitar.

– La presencia de una personalidad relevante, que por distintas razones no comparece con asiduidad, y cuya opinión, valoraciones o puntos de vista van a ser ampliamente requeridos por los medios.

– Un acontecimiento o hecho noticioso de gran repercusión, ante el que los medios reclaman nuestro parecer. Estos van desde un consejo de ministros a un resultado deportivo, pasando por determinados sucesos, puede tratarse de situaciones gozosas -como nos hayan dado un premio- o ciertamente críticas, como haber presuntamente provocado una catástrofe. Esta modalidad de rueda de prensa sería reactiva, frente a las dos anteriores, que tendrían carácter proactivo.

Por el contrario, a continuación ciertos motivos o situaciones –algunos textuales y literales- que en ninguna manera justificarían la parafernalia de la rueda de prensa:

– Un anuncio –producto, estrategia…- que en efecto es noticioso pero cuya trascendencia es relativa. Aquí cabe tener la perspectiva suficiente como para saber calibrar y dimensionar adecuadamente la táctica a seguir.

– Un hecho externo que nos afecta pero cuya repercusión ha sido limitada. Puede que nos sintamos en la necesidad de reaccionar pero, al medir mal la respuesta, posiblemente estemos otorgando a tal hecho una dimensión que en realidad ni la merecía ni nos convenía.

“Llevábamos tiempo (quizás dos semanas) sin convocar a la prensa y no podíamos estar más…”.

– Necesidad imperiosa –y a veces repentina- de darse un baño de multitudes, sin tener exactamente nada nuevo que contar y sin siquiera saber qué decir.

– La euforia colectiva de un grupo de personas –generalmente sobrevenida en la sobremesa de una copiosa comida- que les impulsa a contratar una sala del hotel más cercano y convocar a golpe de teléfono, sobrados de poder de convocatoria y convencidos de que tienen algo fundamental que anunciar. Recuerdo que aquí una vez conté un caso así.

“Porque me da la gana”. Esta nueva argumentación queda para los anales, pero no sugiere más que una huida hacia adelante, cuando el portavoz se ha visto acorralado al darse cuenta de que se hubiera quedado mejor callado. Y en su pecado lleva su penitencia.

En definitiva, ponerse delante de la prensa nunca es un trance fácil, por mucho que creamos en nuestro mensaje y en nuestra credibilidad, y desde luego por mucho afán de protagonismo que a veces nos entre. Por supuesto hay que prepararlo siempre muy bien, pero el primer ejercicio de esa preparación es plantearse muy honestamente si nuestro fin justifica esos medios. Y que a la postre no se nos vuelvan en contra.

El periodismo inmersivo revolucionará la forma de contar historias | media-tics.com

Por Miriam Garcimartin

Los medios de comunicación siguen reinventándose. Entre las tendencias que empiezan a despuntar destaca una que, de generalizarse, cambiaría completamente el destino de la industria: el periodismo inmersivo. El Tow Center for Digital Journalism se ha embarcado en un proyecto para impulsar un tipo de periodismo que ya ha puesto en práctica Gannett, elaborando un reportaje para ser visto a través del dispositivo de realidad virtual de Oculus.

Estamos ante “The Next Big Thing” en el mundo del periodismo. Las empresas de tecnología han iniciado una carrera para desarrollar dispositivos de realidad virtual que permitan a los usuarios mejorar su experiencia en el mundo del entretenimiento.

Facebook adquirió Oculus VR. Aunque el casco de realidad virtual Oculus Rift no llegará al mercado hasta finales de 2015, han decidido lanzar una edición especial para ser utilizada junto al Galaxy Note 4: el Samsung Gear VR. Sony sigue trabajando en su Project Morpheus para PS4, Google ha creado Cardboard, un visor de cartón de bajo coste, Apple está buscando ingenieros para desarrollar aplicaciones de realidad virtual y Microsoft presentará en la feria E3 que se celebra el próximo junio en Los Ángeles un dispositivo para Xbox One del que se desconoce su aspecto.

A pesar de que el mundo de los videojuegos será el principal beneficiario del desarrollo de este tipo de tecnología, los medios de comunicación pueden aprovechar sus ventajas para contar historias de una forma completamente novedosa.

El Tow Center For Digital Journalism de la Universidad de Columbia ha puesto en marcha un proyecto que pretende desarrollar prototipos de cámaras y de grabación de audio que ofrezcan una experiencia que se parezca más a un documental o al fotoperiodismo que a un videojuego. Esta nueva realidad virtual hace necesaria la innovación técnica, pero también narrativa. Los usuarios experimentarán los hechos en primera persona, por lo que los periodistas se verán obligados a construir su narración desafiando las nociones clásicas de observación y objetividad. Gracias a la tecnología, se crea una sensación de “presencia social” o “copresencia” que puede despertar la capacidad de empatía.

El primer periódico que ha realizado un trabajo de periodismo inmersivo es “Des Moines Register”, de Gannett. El proyecto se llama “Harvest of change” (“Cosecha de cambio”) y recrea una granja en la que, a través del casco de realidad virtual de Oculus, se puede caminar por un entorno en el que van apareciendo informaciones y vídeos y fotografías reales que aportan contexto. Como el dispositivo aún no ha salido al mercado, Gannett ha organizado una serie de eventos en los que permiten a los asistentes probar este casco.

Aunque aún estamos en una etapa incipiente, lo cierto es que los medios deben tomar conciencia de las posibilidades que ofrecen los dispositivos de realidad virtual en la narración de historias y empezar a entrenar a sus periodistas en el periodismo inmersivo antes de que llegue la tecnología a los usuarios. Esta tendencia, hoy minoritaria, se convertirá en el mejor filón de la industria.

vía El periodismo inmersivo revolucionará la forma de contar historias | media-tics.com.